Un cultivo amigable con la biodiversidad
- Autor/a de la tecnología
- Mario Larrea L.
- Institución que la publica
- (EcoCiencia / CORPEI), UNCTAD · Ecuador
- Documento fuente
- EL CULTIVO DE CACAO NACIONAL: UN BOSQUE GENEROSO · 31-32-33-34-35-36 pág.
- Código de ficha
- 900231
El último paso es el compromiso de mantener el cultivo diversificado y funcionando como un ecosistema. En este momento se está haciendo conservación del ecosistema porque este término significa sobretodo manejo adecuado. En el capítulo 1, se mencionaron los factores críticos para convertir al cultivo en un ecosistema amigable con la biodiversidad, a continuación se detalla cómo implementar cada una de ellas.
No transformar los bosques a cultivo
La práctica más importante en el manejo de los cultivos de cacao nacional, debe ser no destruir bosques nativos. En la costa ecuatoriana, solo queda el 5% de los bosques originales y en el oriente su destrucción es cada vez mayor. El bosque es el hogar de la mayoría de la biodiversidad existente en el Ecuador. Entonces, si se pretende protegerla con buenas prácticas, no es oportuno seguir reemplazando lo poco que queda con
cultivos. En el país existen muchos lugares, que en otra época fueron fértiles bosques y ahora son sitios pobres, deteriorados y agonizantes. Es importante pensar en recuperar estos espacios con alternativas productivas, que reparen este daño. Este es el caso del cultivo de cacao nacional, porque puede ser propicio para mejorar: pastizales improductivos o monocultivos que se han vuelto costosos y problemáticos.
Los bosques intervenidos hace por lo menos 20 años, pueden ser usados para el cultivo de cacao nacional, en bajas densidades y dando prioridad a la reincorporación de las especies nativas maderables. Los bosques intervenidos recientemente deben ser recuperados, esto implica la siembra exclusiva de especies nativas, las mismas que fueron extraídas. Este manejo, combinado con el cultivo de cacao con prácticas amigables, incrementará el potencial de mantenimiento de biodiversidad y generará recursos como: madera, productos no maderables, cacao y frutas tropicales para el consumo.
Incrementar la diversidad de árboles de sombra (no la cantidad solo la variedad)
Todo este manual está orientado a motivar el manejo diversificado de la sombra. Como se mencionó, en el capítulo 2, la sombra tiene una gran importancia para la producción de los árboles de variedad nacional. Pero su importancia es todavía mayor para la biodiversidad asociada al cultivo. La calidad y el tipo de especies es determinante si se quiere lograr este doble beneficio: producción y conservación.
Se propone un nuevo concepto sobre este tema, la necesidad de sombra alta y sombra baja. La sombra alta es la sombra tradicional, la que cubre a los árboles de cacao. La sombra baja, es una necesidad, sobre todo en lugares con baja disponibilidad de agua lluvia. Se trata de especies de fuste pequeño, arbustivas y de crecimiento rápido, colocadas en lugares bajo la copa del cacao, en claros ocasionales. Esta sombra, protege los espacios descubiertos del cultivo de la pérdida de humedad, incorpora una hojarasca variada y entrega producción adicional al agricultor. El beneficio ambiental radica en la creación de una estructura mejor del sistema, haciéndolo más parecido a un bosque.
Proteger las fuentes de agua con especies adecuadas
El agua es el más valioso recurso natural, sin ella simplemente la vida desaparece. El Ecuador es un país que se caracterizó por su alto potencial de generación de agua dulce, pero ahora esta característica ha cambiado en algunos lugares. Hoy sorprenden a los agricultores sequías prolongadas o inundaciones no previstas, y la razón de base, es el inadecuado manejo de la vegetación existente en las cuencas hidrográficas del
país. El irrespeto por este recurso destruye y deteriora nuestras valiosas fuentes de agua.
El tipo de sombra, es decir las especies usadas y su densidad, es distinta junto a fuentes de agua. Se debe evitar el uso de especies altamente consumidoras de agua, entre ellas se pueden mencionar algunas plantas no nativas: la teca, el eucalipto tropical, la palma africana, entre otras. El laurel, aunque nativo, es un gran consumidor de agua y por esto no debe ser colocado junto a las fuentes que se quiere proteger. Las especies recomendadas en este manual, se caracterizan por proceder de zonas tropicales y presentan raíces superficiales. Además, se recomienda colocarlas en mayor cantidad o densidad, así la sombra será mayor y la pérdida de agua por evaporación será menor.
Una buena estrategia de conservación de fuentes de agua, disminuirá los costos de riego y también, mantendrá un clima estable favoreciendo la producción. Es menos costoso invertir en una estrategia de esta clase, que pensar en costosos proyectos de riego.
Incrementar la variedad de hojarasca
El cultivo de cacao nacional requiere de suelos cubiertos por hojarasca y ricos en materia orgánica. Las plantas y sobre todo los árboles, no desechan sus hojas porque estas no sirven sino que es una manera de reponer los nutrientes tomados del suelo para su desarrollo. Los árboles de cacao arrojan cantidades muy importantes de hojarasca al suelo, pero si uno observa la hojarasca de un bosque y la compara con la hojarasca
del cultivo de cacao nacional, encuentra una diferencia principal: en el bosque es mucho más variada. Esto hace que los seres encargados de la descomposición y generación de humus abunden. Un solo tipo de hojarasca, y sobre todo una hojarasca gruesa y dura, hace que solo un grupo de seres la pueda descomponer.
Al incluir una alta variedad de especies de sombra, también incrementamos la variedad de la hojarasca. Con esto abrimos la oportunidad de vida a muchos otros seres que ayudarán a acelerar el proceso de generación de humus. La sombra baja es importante para esto; al colocar plantas de fuste pequeño en los claros, el aporte a la variedad de hojarasca será mayor.
La hojarasca es la piel del suelo, bajo su cobijo se produce la base de alimentación de todo el ecosistema. Los productores de cacao nacional deben promover su protección y buen manejo y los beneficios serán evidentes en la salud del cacao y su buena producción.

Mantener las labores de cultivo adecuadas
En el bosque nada permanece sin movimiento, a esto se le llama la dinámica del ecosistema. Los árboles viejos se deterioran y terminan por caer, abriendo claros en el bosque, donde otros árboles tendrán la oportunidad de crecer. Es decir, existen cambios todo el tiempo. Si queremos replicar este comportamiento en el cultivo, debemos continuar con las labores de campo. Estudios realizados por este proyecto demuestran claramente que los cultivos abandonados o descuidados, no mantienen una buena biodiversidad y no se destacan por su productividad. Entonces, además de
la incorporación de una sombra muy variada, es necesario que la dinámica del cultivo se mantenga. El agricultor responsable sabe que el descuido en la sombra, la falta de podas, el no reemplazo de árboles enfermos o viejos, finalmente lleva a que todo el cultivo se enferme y la producción caiga.
Hay que continuar reemplazando los árboles enfermos o improductivos por nuevos y productivos. Se deben podar ramas que estén afectando el desarrollo de sus vecinos evitando el exceso de sombra. Es importante también abonar los árboles con compuestos orgánicos. Esta necesidad disminuirá con el tiempo a medida que el suelo recupere su adecuada dinámica. Cabe destacar que dichas actividades son necesarias tanto para los árboles de cacao como para los de sombra ya que todas las especies en este nuevo ecosistema son importantes.
Evitar dañar a las plantas que crecen sobre los árboles
Existe el criterio de que aquellas plantas que crecen sobre los árboles son perjudiciales pero esto no siempre es verdad. En los bosques tropicales, una gran cantidad de plantas crecen sobre los árboles y se las conoce como epífitas. El término epi significa sobre y fitos significa planta. Las epífitas nunca perforan la corteza de los árboles y se alimentan de sus fluidos como las parásitas. Posiblemente, y solo para el caso del cacao, en grandes cantidades pueden dañar a las flores de las ramas.
Por otro lado, es conocido que las bromelias o aquellas plantas con forma de roseta y que guardan mucha agua entre sus hojas, ayudan en la reproducción de los fecundadores de la flor del cacao. Además, las epífitas producen frutas y otros recursos para el ecosistema. Algunas, al mantener un cierto tipo de hongos en sus raíces, fijan nutrientes importantes como el fósforo, muy difícil de obtener en estado mineral en el bosque.
Con todo lo anterior, el presente manual propone sustituir la práctica de eliminación por el manejo controlado que evite caídas importantes en la producción. Sería necesario tratar de mantener al menos unas cuatro bromelias por árbol y otras epífitas como las orquídeas, para que ayuden a los polinizadores del cacao. En las especies para sombra, deberán conservarse en su totalidad.
Proteger y mantener la fauna asociada
Es lógico pensar que si lo que se busca es conservar la biodiversidad, la cacería debe estar regulada. No se pretende evitar que ocasionalmente el productor mate un animal del bosque para su alimentación, sino evitar la matanza sin sentido y la cacería exagerada.
Se cree pertinente evitar la cacería, al menos hasta que el productor conozca la cantidad de potenciales presas en el cultivo para determinar cuánto puede usar sin que el recurso se agote.
Formar bordes de protección
El cultivo de cacao nacional tiene fronteras o bordes con otros cultivos, pastizales o bosques. En estos bordes es necesario hacer cambios en cuanto a las especies y densidades de sombra.
Para el caso del borde con bosques, la densidad de sombra debe ser mayor. Las especies seleccionadas deberán ser lo más parecidas a las del bosque. Estas características ayudan a que los beneficios del bosque pasen al cultivo.
En los bordes con potrero, es recomendable colocar las especies que tradicionalmente se usan como cercas vivos. Es importante evitar el ingreso de ganado y animales que pueden perjudicar el buen estado del suelo y la vegetación. Lo mismo puede aplicarse al borde con otros cultivos. Si se trata de cultivos de la misma finca, se pueden colocar especies leguminosas que fijen nutrientes al suelo.
Esto beneficiará de manera integral a la finca. También es recomendable la colocación de corredores de árboles, que partiendo del cultivo de cacao, crucen por los bordes de potreros y otros cultivos. En estos corredores, que pueden estar conformados por al menos dos filas de árboles. Se deben colocar algunas de las especies recomendadas para bordes y también cacao. Estas recomendaciones propiciarán un incremento en el valor productivo y ecológico de toda la finca.
