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Manejo de Cultivos

Pudrición de la raíz y la flor por fusarium spp, en el cultivo de Loroco.

Autor/a de la tecnología
OIRSA
Institución que la publica
MAG (Ministerio de Agricultura y Ganadería), OIRSA · El Salvador
Código de ficha
300486

Taxonomía
Clase: Deuteromycetes
Orden: Moniliales
Familia: Moniliaceae
Género: Fusarium

Características morfológicas
El género Fusarium, fué descrito por Link en 1915, quién consideró las siguientes características: conidióforos alargados en forma de botella, con ramas a intervalos regulares o verticiladas, septados, individuales o agrupados en esporodoquios; conidios de dos tipos: microconidios elípticos o piriformes, unicelulares o bicelulares, no curvados, en cabezuelas o cadenas; macroconidios falcados, en forma de media luna o elípticos, dos a nueve septas, ápice puntiagudo, romo o en forma de gotero, base puntiaguda, roma o en forma de pié; clamidosporas, si se producen, globosas, ovales o piriformes, individuales o en grupos, intercalares o terminales, uni o bicelulares, lisas o rugosas y generalmente de color café. En la fase ascógena las especies que se reproducen sexualmente producen peritecios del tipo Nectria, Hypomyces, Gibberella, o Calonectria (Orden Hypocreales).

Buxton, demostró en 1956, que Fusarium mostraba un ciclo parasexual, que también se encontraba en otros Deuteromycetos. En este ciclo el micelio suele ser heterocariótico, con núcleos de más de un genotipo, por lo que la fusión de las hifas puede no ser necesariamente un requisito para la fusión parasexual de los núcleos de diferente composición genética. Este tipo de fusión puede dar origen a nuevos heterocariontes con una virulencia distinta a la de los tipos progenitores (Webster, 1974).


Macroconidios del hongo Fusarium sp.

Sintomatología
Fusarium es un hongo habitante del suelo y generalmente es a este nivel dónde causa los mayores daños. El patógeno afecta el sistema radical de muchos tipos de plantas en climas tropicales. Los síntomas se manifiestan como una ligera decoloración de venas de hojas jóvenes, después de lo cual ocurre epinastía de las hojas senescentes ocasionada por el colapso de los pecíolos.

Cuando la infección ocurre en el estado de plántula, estas mueren poco después de aparecer los primeros síntomas. Las plantas adultas en campo pueden morir repentinamente en el caso de infecciones severas y clima favorable al hongo.

En infecciones graduales ocurre epinastía foliar, aclaramiento de venas, amarillamiento de hojas inferiores, formación ocasional de raíces adventicias, defoliación, necrosis marginal de hojas, pudrición de inflorescencias (Fig. 10) y la muerte. Los síntomas avanzan hacia la parte superior, hasta dañar todo el follaje y ocasionar la muerte de las guías. En cortes transversales de guías afectadas se puede observar un anillo de color café en el área de los haces vasculares cerca del cuello de la raíz. Los síntomas se originan por que el micelio del hongo se propaga intercelularmente a través de la corteza de la raíz, invadiendo los vasos xilémicos.

El micelio se ramifica y produce microconidios que son transportados por la savia de la planta, invadiendo los vasos adyacentes. Durante el proceso de invasión se obstruyen los vasos por el micelio, gomas, geles y tilosis, impidiendo el libre movimiento del agua hacia la parte superior de la planta. Cuando este suministro es inferior al mínimo requerido para el normal funcionamiento, los estomas se cierran, las hojas se marchitan y mueren, produciendo el colapso total y muerte de la planta.

El hongo a nivel foliar es un patógeno débil, que puede encontrarse generalmente como oportunista en lesiones en descomposición, causadas por otros patógenos.


Fig. 10. Racimo floral de loroco afectado por pudrición causada por el hongo Fusarium sp.

Epidemiología
El patógeno sobrevive en el suelo en forma de micelio y en cualquier forma de sus esporas, pero con mayor frecuencia como clamidosporas, las que pueden sobrevivir hasta por 30 años. Fusarium es un excelente habitante del suelo, por lo que una vez establecido puede permanecer en él indefinidamente. Se disemina a través de corrientes de agua de riego o lluvia, movimientos y trasplante de materiales en suelo contaminado. El desarrollo del hongo es mejor en suelos de textura fina francos y arenosos, lo mismo ocurre en suelos ácidos con pH de 3.8-5.0. La temperatura del suelo en un rango de 25-350C favorecen el desarrollo y reproducción del hongo. En condiciones de anegamiento el patógeno puede morir en 2-3 meses.

Manejo de la enfermedad

Se recomienda el uso de semilla libre del patógeno, las rotaciones de cultivos complementadas por períodos de inundación del suelo cuando fuere posible, esterilización de almácigos y destrucción de plantas enfermas. Las enmiendas con calcio en suelos con pH inferiores a 6.5 y el manejo balanceado del fósforo, ya que este elemento puede aumentar la severidad de la enfermedad. Aplicaciones de nitrógeno en forma de nitratos (NO3) son favorables para impedir el desarrollo del hongo, ya que favorecen la absorción de potasio y cloro que confieren resistencia a la planta.