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Manejo de Cultivos

Manejo integrado de plagas en el cultivo de arroz

Autor/a de la tecnología
Manuel B. Suquilanda V.
Documento fuente
MANEJO INTEGRADO DE PLAGAS EN EL CULTIVO DE ARROZ · 12-13-14 pág.
Código de ficha
300843

Que es el Manejo Integrado de Plagas MIP
El Manejo Integrado de Plagas MIP, consiste en la utilización armónica de una serie de prácticas que sin alterar el equilibrio del medio ambiente, pretenden prevenir que las plagas invertebradas (insectos, ácaros, nematodos, moluscos); patógenas (hongos, bacterias, virus); vertebradas (pájaros y roedores); malezas, etc. hagan daño a los cultivos y a la economía del productor.

Control cultural
Consiste en la realización de labores tales como:

  1. Laboreo adecuado del suelo: Evitar la quema de los desechos de la cosecha o realizar quemas selectivas apilando el material a quemar en determinados sectores para evitar la desactivación biológica del suelo. Pasar el arado con anticipación de por lo menos 20-30 días antes de la labor de rastra a fin de exponer tanto a las larvas, huevos y adultos de insectos plaga, a los patógenos y a las semillas de malezas a las acción de la temperatura (frío/ calor), como a controladores naturales (pájaros, reptiles, batracios, insectos benéficos). Hacer dos pasadas de rastra, para luego de inundar el campo proceder a la labor de nivelación fangueo.
  2. Utilización de densidades de siembra adecuadas: a fin de que el cultivo cierre calle rápidamente y evitar la proliferación de malezas. Eliminación manual de malezas.
  3. Rotaciones: procurar rotar el cultivo de arroz con algún tipo de leguminosa (fréjol, maní, soya), para posibilitar el manejo de nutrientes y romper el hábitat de desarrollo de las plagas.
  4. Incorporación de abonos orgánicos: incorporar los desechos de la cosecha (paja, tamo y ceniza de arroz), estiércoles (gallinaza, porquinaza, bovinaza), o abonos procesados (compost, bocashi) con el paso del arado.

Control mecánico

  1. Remoción y destrucción manual de plagas: esta actividad solo puede realizarse en los almácigos y consiste en eliminar adultos, larvas y huevos de insectos plaga y focos de infestación de patógenos en forma manual.

Control biológico
Consiste en el uso de agentes microbiológicos entomopatogenos (hongos, bacterias, virus) y antagónicos (hongos), así como insectos benéficos (predatores y parasitoides).

  1. Uso de bacterias entomopatogenas: la bacteria de mayor uso es el Bacillus thuringiensis que se consigue en el mercado con el nombre de JAVELIN, DIPEL, THURICIDE o MVP. El uso de esta bacteria controla gusanos del suelo, barrenadores, novia del arroz, langostas.
  1. Uso de hongos entomopatógenos: entre los más utilizados se encuentran: Beauveria bassiana, Metharrizium anisopliae, Verticillum lecanii,.
  1. Uso de hongos antagónicos: son agentes microbianos del genero Trichoderma, capaces de antagonizar con hongos patógenos que causan enfermedades a los cultivos. En el caso del cultivo del arroz estos hongos pueden controlar enfermedades como la Piricularia o quemazón, la pudrición del tallo y la rizoctonia.

Control etológico
Consiste en la utilización de trampas activadas con atrayentes lumínicos, visuales (colores), alimentarios (fermentos), sexuales (feromonas), que actúan como estímulos para atraer a los insectos plaga a fin de atraparlos.

  1. Trampas a base de luz: atraen a insectos voladores nocturnos (mariposas, escarabajos, moscas). Al capturar a los insectos adultos se interrumpe el ciclo biológico de estos y se logra la disminución de sus poblaciones. Se recomienda colocar entre 6 a 12 trampas por hectárea.
  1. Trampas a base de colores y pegantes: atrapan insectos pequeños, tales como mosquillas y uruzungos. El color amarillo atrae mosquillas, mientras que el color azul atrae a los uruzungos. Como pegante se puede utilizar aceite de comer, manteca de chancho diluida o un pegante sintético de la agroindustria conocido como bio-tac. Se recomienda instalar estas trampas especialmente en los almácigos.
  1. Trampas a base de fermentos: atrapan insectos voladores diurnos. Se construyen utilizando botellas plásticas desechables de refresco y se activan con vinagre elaborado artesanalmente con cáscaras de una piña mas una panela y cuatro litros de agua. Se recomienda colocar entre 6 a 12 trampas por hectárea.