Manejo de la plantación de cacao
- Autor/a de la tecnología
- Ing. Mendis Paredes Arce Ing. Orlando R. Montero Palacios
- Institución que la publica
- Ministerio de agricultura · Perú
- Documento fuente
- Ver documento original · 35-36-37-38-39-40-41-42-43-44-45-56-47-48-49 pág.
- Código de ficha
- 900059
Descripción dela tecnologia:
Selección e identificación de plantas madres
La enfermedad que más estragos ha causado en las plantaciones de cacao a nivel nacional es la moniliasis, seguido en importancia por la “escoba de bruja”. En este sentido y con la finalidad de controlar y reducir el efecto pernicioso de estas enfermedades se ha encontrado en la tolerancia varietal una vía de solución. En la actualidad se disponen de métodos bastante simples para seleccionar e identificar el material local tolerante. Dentro de un cacaotal se encuentran árboles con características específicas, a las que se denomina plantas madres, de donde se obtienen las varas yemeras que conjuntamente con yemas provenientes de centros de producción o semilleros, servirán como fuente de propagación por injerto en chupones básales y plantones de viveros.

Planta madre
Las plantas madres yemeras deben ser identificadas y seleccionadas teniendo en cuenta los criterios siguientes:
- Tolerancia a plagas y enfermedades: observar árboles con escasa incidencia de moniliasis y “escoba de bruja”.
Planta madre
- Buena producción: Al momento de realizar la evaluación el árbol debe contar con más de 50 frutos sanos o producir más de 100 frutos sanos por campaña.
Deschuponado
Cuando las plantaciones de cacao están abandonadas es sumamente difícil realizar labores culturales. El árbol emite una cantidad de brotes alrededor de la parte inferior del tronco, los denominados chupones básales, que tienen un desarrollo vertical (ortotrópico) y al no ser eliminados en su debido momento adquieren grandes proporciones, deforman el arquetipo del árbol y entran en constante proceso de competencia por los nutrientes del suelo, lo que contribuye en el descenso de la producción de mazorcas. Luego de determinar qué grupo de árboles van a ser sometidos a la rehabilitación, se procede a eliminar todos los chupones básales que se encuentren junto al tronco principal. Dado que esta actividad se realiza casi en simultáneo a la poda, la planta adquiere vigor y está en condiciones de producir mejor.

Deschuponado
Cuando se realiza una renovación parcial, se seleccionan los chupones basales más cercanos al suelo con la finalidad de que luego forme sus propias raíces y se independice de la planta madre. Por medidas técnicas de seguridad se conservan dos chupones en el tronco, mejor si están opuestos diametralmente, porque al injertarse sólo uno de ellos es sometido a esta operación, constituyéndose el otro como reserva ante la eventualidad de que el injerto no prenda en el primero.
Cualidades del chupón basal para el injertado:
- Que no supere los 20 centímetro de longitud.
- Posea de 1 a 2 centímetros de diámetro.
- Que esté lo más cercano posible al suelo.
- No esté infestado de enfermedades, como la escoba de bruja.
- Que sea el más vigoroso.
PODAS
La poda es la actividad que tiene como objetivo eliminar las partes improductivas de los árboles para estimular el desarrollo de nuevos crecimientos vegetativos y equilibrarlos con los puntos productivos.
La poda también tiende a eliminar los chupones y las ramas mal dirigidas, controlar la altura del árbol, regular la entrada de luz a los estratos inferiores del árbol, eliminar ramas que dificultan las labores agrícolas y facilitar la visibilidad para coger las mazorcas.

Poda de rehabilitación
La práctica de la poda debe realizarse en la época adecuada, de preferencia una vez que haya concluido la época de cosecha. Sin embargo, en las plantaciones en estado de abandono total y de fructificación nula o escasa puede podarse en cualquier temporada. Es recomendable reducir la altura del árbol a dimensiones menores de 4 metros para poder manejarlo adecuadamente. Para cualquier proceso de rehabilitación – renovación, la poda constituye el primer y fundamental paso. Se utilizan los siguientes métodos:
a. Rehabilitación por reducción de Altura
Controles fitosanitarios y otras prácticas agrícolas son difíciles si la altura de los árboles supera los 4 metros. Rangos de altura de planta menores a los 4 metros facilitan considerablemente la remoción de mazorcas enfermas, para evitar la esporulación del hongo, cortando de esta manera su ciclo de vida. La reducción de la altura del árbol puede hacerse de una sola vez o en forma gradual, hasta obtener una plantación de altura homogénea. Este método ofrece una ventaja adicional, permite que el árbol vuelva a fructificar en el tronco principal

Reducción de altura
b. Rehabilitación mediante la remoción total del tronco (Renovación Parcial)
Árboles que hayan decaído en su productividad ya sea por vejez, susceptibilidad a enfermedades, material genético no seleccionado, mal manejo o abandono deben ser sometidos a una poda fuerte para estimular la salida de chupones básales. Una vez que los chupones básales estén presentes, se elige el más vigoroso y cercano al suelo para ser injertado con una yema proveniente de un árbol seleccionado por su tolerancia a plagas y por su buena producción. A medida que desarrolle el chupón injertado se va eliminando la parte vieja del mismo árbol hasta que sea reemplazado totalmente cuando aquel entre en producción. La aplicación de este método permite utilizar al árbol sustituible como sombra del chupón basal injertado mientras este desarrolle. Adicionalmente provee al agricultor de ingresos económicos al continuar fructificando hasta que el injerto entre en producción.
INJERTOS DE RENOVACION
El injerto es una metodología de propagación vegetativa eficiente y de bajo costo que impulsa el desarrollo agrícola del cultivo. Con esta actividad se busca mejorar la producción de cacao en cantidad y calidad. La propagación vegetativa por injertos es de beneficio para los programas de mejoramiento genético, pues ayuda a conservar en forma más eficiente la pureza genética ganada y permite obtener resultados alentadores en un plazo más corto.
Planta renovada
Entre las principales ventajas de la propagación vegetativa tenemos:
• La nueva planta conserva todas las características que se encuentran en la planta madre.
• La producción es precoz o temprana, comparada con la planta obtenida de semilla común. Después de haberse injertado, las primeras flores aparecen a los 12 meses en los chupones básales y a los 18 meses en los plantones.
• El desarrollo de la planta es relativamente menor comparado con el árbol de semilla, lo cual facilita su mantenimiento.
• Permite mantener con seguridad las cualidades que se desea transmitir (tolerancia a plagas y enfermedades y alta producción).
En rehabilitación – renovación se utilizan tres métodos de propagación por injerto:
a. Injertos en chupón basal.
b. Injertos laterales.
c. Injerto en púa
a. Injertos en chupón basal.
El chupón basal que va a ser injertado debe estar lo más cerca posible al suelo, ser vigoroso, tener el diámetro de 1 a dos cm. y de altura no mayor de 20 cm. La corteza debe presentar coloración marrón clara, característica que de cierto modo asegura una alta probabilidad de prendimiento.
La vara porta yemas debe ser lo más fresca posible, sus yemas pueden ser utilizadas hasta cuatro días después de haber sido extraída de la planta madre. Se debe tener especial cuidado en el tiempo de manipulación ya que por cada día que transcurre disminuye el grado de prendimiento.

Injerto de renovación en chupón basal
En el propio proceso de injerto se debe tener en consideración que el parche rectangular con su respectiva yema deben tener el mismo tamaño y la misma forma del corte realizado en el patrón, aunque en éste el corte puede ser un poco mayor para dar lugar a la formación del callo. Para que exista prendimiento es suficiente que uno de los lados del parche entre en contacto con el del patrón. El tiempo que el cambium del injerto entra en contacto íntimo con el cambium del patrón no debe exceder los 30 segundos, porque influye notablemente en el porcentaje de prendimiento. Luego se protege al injerto envolviéndolo con cintas delgadas de polietileno que permanecerán cubriéndola hasta que la yema emita una nueva hoja. Transcurrido este tiempo se desata la venda para que el injerto no se presione con la cinta.
b. Injertos laterales.
Esta técnica permite injertar árboles antiguos o los chupones básales a los que ya no se puede aplicar el método de yema en “U” invertida por haber transcurrido el período de injerto. Es decir, la corteza del tallo se lignificó. Para iniciar el injerto se realiza en el tallo una escisión transversal a la corteza del tallo, con un arco de circunferencia proporcional al grosor del tallo, que oscila de 3 a 10 centímetros. El corte debe ser firme, enérgico y preciso hasta llegar al duramen. En la parte superior al corte transversal se practica un corte longitudinal, que arranca del tronco una especie de cuña. Por debajo de la misma se realizan dos cortes longitudinales y paralelos, que constituirán la ventana por donde se introducirá la vara o pluma. Esta debe contener como mínimo tres yemas. El extremo que se introducirá por la ventana será cortado en sesgo, con un solo tajo firme y enérgico, de modo que la superficie de corte no presente irregularidades y encaje exactamente con el duramen del tallo.

Injerto lateral
Concluidas estas tareas se abre la ventana en el tallo y se introduce la vara. Se presiona la corteza y se procede a atarla con tira sintética o natural, delgada y resistente, alrededor del tronco dos o tres vueltas. Luego se cubre la pluma con una bolsa de polietileno la cual se ata en la parte inferior del injerto, dando vueltas en torno al tallo. Se cruza hacia la parte superior del injerto cubierto por la bolsa donde se efectúa el mismo proceso que abajo. Se debe tener el cuidado de no superponer la tira encima de la vareta al realizar el atado de abajo hacia arriba. La bolsa creará un microclima óptimo en torno a la vara que permitirá su prendimiento y lo protegerá de los fenómenos naturales como vientos y lluvias y de los ataques de enfermedades y plagas.
Una vez que la hoja del injerto tenga como mínimo 5 cm. de longitud, se retira la bolsa y queda el injerto con la tira que continúa sujetándolo hasta que se robustezca como una rama original. Con la finalidad que el injerto adquiera una estructura armónica proporcionada se debe sujetar el mismo al tallo de la planta con tiras, que con el tiempo le conferirá un follaje con el equilibrio necesario que debe poseer una planta de cacao. Estos injertos empiezan a florecer a los ocho a nueve meses de haber realizado la operación. Esto en términos económicos, significan ganancia en tiempo y dinero para el agricultor por la precocidad en la producción.
c. Injerto púa
Es otra alternativa para la propagación de clones tolerantes y de alta producción. Este método consiste en los siguiente: el chupón basal debe tener como mínimo un centímetro de diámetro. Se debe realizar al centro del tallo un corte transversal a 40 cm. del suelo, La vara o pluma debe tener como mínimo 3 yemas libres, cuyo extremo de encaje debe ser adelgazado de manera que entre en contacto el cambium de la pluma con el patrón. Seguidamente debe ser amarrado con rafia para que la pluma no se mueva. Luego se coloca una bolsa que cubre a la pluma, la misma que debe ser sujetada ligeramente suelta, por debajo del injerto para que la exudación no entre en contacto con la pluma. Finalmente, cuando el injerto ha “prendido” y las hojas tengan unos 5 cm. de longitud se retira la bolsa. Se debe desatar el amarre cuando el “callo” este bien formado. Si existen chupones con diámetros mayores se pueden colocar hasta 2 plumas, asegurándonos siempre el contacto del cambium entre pluma y patrón. Si no se da esta unión simplemente el injerto no va a prosperar.