FUNDESYRAM
Manejo Agroecológico de Cacao

Injerto en leño grueso, una técnica para la rehabilitación de plantaciones

Autor/a de la tecnología
Grupo técnico Procaucho
Institución que la publica
Línea Agrícola, Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y el Instituto colombiano agropecuario ICA · Colombia
Código de ficha
900131

Descripción de la tecnología:

El injerto en leño grueso es una técnica importante dentro de los programas de rehabilitación y renovación de cacaotales; permite cambiar las copas de árboles no productivos, muy susceptibles a enfermedades o con edades avanzadas.

A través de esta técnica, los árboles viejos se pueden renovar progresivamente y, a su vez, obtener mejoras sustanciales en calidad del grano, producción, tolerancia a enfermedades y facilidad de manejo. En esta práctica, el sistema radical adulto y vigoroso de la plantación antigua es aprovechado para que alimente eficientemente a la nueva copa injertada.

El gran aporte de este tipo de injerto consiste en convertir árboles de baja productividad, en árboles, que después de un año de injertados, producen 700 o más gramos y, tras tres años, su producción supera el kilogramo de cacao al año.

Diagnóstico individual de árboles en plantaciones
Injertar plantas adultas debe partir de un diagnóstico de la plantación, dentro de la cual se seleccionarán los árboles de baja producción, altamente susceptibles a enfermedades y plagas, pero que cuenten con raíces y tallos en buen estado sanitario.

Las copas que reemplacen al árbol viejo deben provenir de clones universales o regionales adaptados a la zona.

Estado fitosanitario del árbol y su tronco
El árbol por injertar debe tener un tronco sano, sin protuberancias en la zona de injertación, sin lesiones abiertas, sin afecciones por insectos u otras plagas. En general, es necesario que tenga por lo menos un metro y medio con estas condiciones, medido desde el suelo.

Herramientas básicas

  • Machete recortado.
  • Película plástica delgada (sugerido vinipel).
  • Cordón de tela elástica.
  • Tijera de podar de mano.
  • Navaja de injertación.
  • Varetas porta yemas.

Proceso de injertación

  • El injerto debe estar orientado según la pendiente.
  • Si el árbol está dentro de un lote con pendiente pronunciada, deberá ubicarse en dirección a la ladera. Así se desarrollará sin desgarres de las ramas debido al peso.
  • Cuando la pendiente no sea considerable, el injerto se podrá poner por el lado por donde reciba más sol.
  • En el tronco se ubicara una zona sin protuberancias, que permita realizar sin dificultades los cortes, el amarre y el cubrimiento con la película plástica de vinipel.

Ejecución del injerto y su posterior  destape

  • Se hace un raspado o limpieza en el tronco; luego un corte horizontal que debe penetrar hasta la capa brillante y resbalosa del leño.
  • Posteriormente, se hace un corte longitudinal de igual tamaño que el anterior formando una “T”. Con la punta del machete se levanta la corteza a lado y lado del corte y allí se introduce la vareta.
  • Se recomienda usar segmentos de vareta que porten tres puntos de crecimiento o yemas. Al cual se le hace un corte en bisel no inferior a dos centímetros en el extremo contrario de la punta de la vareta. Esta área debe quedar en fuerte contacto con el tronco.
  • Hechos los cortes y preparada la vareta, se introduce en el corte en forma de “T”. El bisel de la vareta entrará en contacto con las partes blancas de los tejidos leñosos del tronco.
  • Luego, se amarra con el cordón elástico, sujetando la vareta al tronco. Después del amarre se envuelve con el “vinipel”, empezando unos 15 centímetros por debajo del injerto y terminando unos 20 por encima, cubriendo y “sellándolo” totalmente.

Manejo posterior al injerto
Después de ejecutado el injerto, el árbol deberá podarse para incentivar el crecimiento de las yemas implantadas, dentro de ellas el del injerto. Se recomienda eliminar el 40% del área foliar, conservando un buen número de hojas que garanticen la nutrición del injerto y conserven vivo el tronco. Posteriormente, se elimina otro 40 % y, finalmente, se podará la totalidad del área foliar cuando la nueva copa presente ramas y hojas que puedan alimentar al nuevo árbol.

Fertilización y podas del nuevo árbol
Para finalizar, es fundamental realizar la poda de formación al nuevo árbol, la cual se debe empezar con la poda total del árbol viejo y deberá acompañarse de una fertilización nitrogenada (Bocashi).

Cuando aparezcan los primeros pepinos se hará una aplicación de potasio al suelo y elementos menores. En todo caso, el agricultor debe contar con la asesoría de un técnico especializado en el cultivo del cacao.