Factores que influyen en la presencia de enfermedades en el cultivo de cacao
- Autor/a de la tecnología
- Yeirme Jaimes Suárez, Fabio Aranzazu Hernández
- Institución que la publica
- Corpoica, Fedecacao, IICA · Colombia
- Documento fuente
- MANEJO DE LAS ENFERMEDADES DEL CACAO (Theobroma cacao L) EN COLOMBIA, CON ÉNFASIS EN MONILIA (Moniliophthora roreri) · 52-53-54-55-56 pág.
- Código de ficha
- 900256
Descripción de la tecnología:
Los factores que favorecen la presencia de enfermedades en el cultivo de cacao se relacionan de forma directa con la susceptibilidad del material seleccionado y el manejo agronómico inadecuado a las condiciones agroecológicas de la región.
Material genético
La modernización del cultivo de cacao en Colombia ha sido orientada hacia el establecimiento de materiales clonales de alta eficiencia productiva, la mayoría de ellos introducidos, tales como: ICS1, ICS95, ICS39 y TSH565. Sin embargo, para el caso de monilia y escoba de bruja, los materiales introducidos presentan desde mediana a alta susceptibilidad, con excepción de TSH 565, el cual es resistente a escoba de bruja. Con el fin de aprovechar la alta calidad y la eficiencia productiva de los clones susceptibles, los resultados de investigación de la unión temporal Corpoica-Fedecacao (2004–2009) recomiendan establecer las plantaciones a unas alturas superiores a los 800 msnm, donde la monilia y la escoba de bruja presentan menor incidencia y severidad. Además, es importante utilizar clones para patronaje con comprobada resistencia (caso específico de Phytophthora sp.), tales como: P 7, IMC 67, UF 613, Pa 46 y 150 (Nyassés et al., 2007). En cultivos ubicados en lotes bajos y húmedos, el injerto se debe hacer entre 40 y 50 cm de altura, especialmente para CCN 51.
Precipitación y humedad relativa
La franja óptima de precipitación anual para el cultivo de cacao está entre 1.500 a 2.500 mm. Si es superior a 2.500 mm existe mayor riesgo de incidencia de enfermedades criptogámicas. Si es inferior a 1.500 mm el peligro está referido al ataque de insectos, especialmente del complejo Xileborus sp. - Ceratocystis fimbriata. En estas condiciones, es muy riesgoso establecer plantaciones con clones de origen criollo, tal como el ICS 1 y el ICS 6. La humedad relativa debe ser mayor a 70%.
Los altos contenidos de humedad en el ambiente del cultivo, ya sea en forma de lluvia, rocío o humedad relativa > 90%, se convierte en un factor predisponente para el desarrollo de las enfermedades causadas por oomycetes (tal como Phytophthora sp.) y hongos (tales como M. perniciosa y M. roreri). La humedad no sólo promueve el crecimiento de tejido vegetal nuevo, sino también el incremento de la esporulación de los hongos, facilita la liberación de esporas y el movimiento de las zoosporas de los oomycetes. La presencia de altos niveles de humedad por tiempos prolongados conduce a epidemias y la presencia de vectores, los cuales ayudan a la diseminación de la enfermedad (Agrios, 2003).
Temperatura
La temperatura media anual requerida para el cultivo de cacao está alrededor de 24° C, nunca debe exceder de 30° C. Es importante que el cambio brusco de temperatura entre el día y la noche no sea superior a 9° C. Las bajas temperaturas de la noche permiten la formación de rocío sobre el tejido vegetal, favoreciendo la germinación de las esporas de los patógenos entre 4 y 8 a.m., cuando las temperaturas son más altas. Las temperaturas inferiores a 17° C en épocas húmedas favorecen el desarrollo de Phytopththora sp., y el ataque a frutos en cultivares susceptibles, como el clon CCN 51. C
Altitud
En Colombia, las plantaciones de cacao se encuentran desde 30 msnm hasta 1.300 msnm y en Santander la mayoría de ellas están en altitudes entre 800 y 1.200 msnm (García et al., 2006). A partir de los 800 msnm la incidencia y severidad de escoba de bruja y moniliasis es menor, aunque existe una mayor susceptibilidad a Phytopthtora sp., por el descenso de la temperatura en la noche.
Suelo
La humedad del suelo es el mayor limitante, ya que suelos mal drenados favorecen la presencia de microorganismos patogénicos que ocasionan pudrición y muerte de las raíces.
Un adecuado suelo para el cultivo del cacao requiere: (1) valores de pH cercanos a 6,2; (2) sumas de bases alrededor de 12 cmol/100 g; (3) contenido de fósforo (P) de 20-25 mg/dm-3; (4) saturación de bases cercana a 60%; (5) materia orgánica por encima de 3,5%; (6) relación calcio:magnesio en la capa del suelo entre los primeros 0 a 15 cm aproximada a 4; (7) la relación Ca + Mg/K mayor a 25 y (8) ausencia de limitaciones físicas (Días, 2001).
Es importante resaltar que un suelo bien drenado reduce el número y la actividad de algunos patógeno oomycetos. Además, la apropiada fertilización o enmiendas del suelo de acuerdo con los valores recomendados para la planta pueden conducir a cambios del pH y disponibilidad de nutrientes para el hospedero, influenciando desfavorablemente el desarrollo de los patógenos.
Densidad de la plantación
La alta densidad de plantas sumado a altos contenidos de nitrógeno y bajos contenidos de potasio en la planta, y una madurez prematura de híbridos hacen que las plantas sean más susceptibles a las enfermedades. En contraste, la balanceada fertilización de nitrógeno y potasio y baja densidad de plantas en el campo desfavorecen los patógenos, y dependiendo de la resistencia de los materiales vegetales sembrados facilitarán el control de patógenos.
Sombrío
En la actualidad se recomienda el establecimiento de cultivos de cacao bajo sistemas agroforestales, mediante el uso de maderables en barreras. Al igual que el cultivo de cacao, se deben implementar podas que permitan regular la intensidad de luz que no interfieran en la aireación de la plantación. El cacao requiere sombra, su crecimiento en niveles normales de luz puede permitir que se presenten síntomas severos de las enfermedades. Sin embargo, poco o ningún nivel de luz también favorecen el desarrollo de las enfermedades, ya que el microclima que se presenta al interior del cultivo puede favorecer el desarrollo de los patógeno del cacao.
Malezas
El manejo técnico de las arvenses o mal llamadas malezas determina la diversidad de la entomofauna, necesaria en primera instancia para mantener un nicho para los insectos polinizadores y además, una población de insectos que contribuyan a la transformación de la cantidad de biomasa (hojarasca) que generan tanto los sombríos como el cacao. Por lo tanto, se debe permitir la presencia de arvenses de hoja ancha y porte bajo; el adecuado manejo de las arvenses, también contribuye a evitar el salpique de las gotas de lluvia que pueden llevar suelo infestado con propágulos de Phytophthora sp.
Nutrición
La nutrición correcta del cultivo es indispensable para afrontar de una mejor forma los factores adversos y desde el punto de vista de los rendimientos y la rentabilidad, es garantía de una población competitiva. Además, las plantas bien nutridas tienen mayor resistencia a las enfermedades.
Cosecha
Una cosecha bien realizada y oportuna, evita el daño y pérdida de frutos, además contribuye a la reducción de fuentes de inóculo, con lo cual se mantiene la sanidad del cultivo. Para el caso específico de monilia, la cosecha en época de alta producción, se debe realizar con una frecuencia de 8 días.