Características para el establecimiento de cacaotal
- Autor/a de la tecnología
- RSCE
- Institución que la publica
- RSCE
- Documento fuente
- Directrices sobre las mejores prácticas conocidas en la cadena de valor del cacao · 3-4 pág.
- Código de ficha
- 900210
El cacao se debe cultivar en las zonas donde mejor prospera, es decir, zonas de clima caluroso y húmedo, con una precipitación anual media de entre 1150mm y 2500mm, y una temperatura de entre 18°C y 32°C. Estas zonas se encuentran a lo largo del ecuador, en África Occidental, en Centroamérica y Sudamérica, y en Asia/Oceanía.
Se debe evitar, en la medida de lo posible, el establecimiento de nuevos cacaotales en tierras de bosque.
No deben establecerse cacaotales/plantaciones en o cerca de zonas identificadas/reconocidas como hábitats de alto valor de conservación. En caso de estar presentes especies raras, amenazadas o en peligro en o cerca de cacaotales/plantaciones, se deberán aplicar las medidas apropiadas de gestión, planificación y operaciones. Dichas medidas incluirán lo siguiente:
- Asegurar el cumplimiento de todos los requisitos legales referentes a la protección de especies o hábitats.
- Evitar el daño y el deterioro de hábitats aplicables.
- Controlar toda actividad de caza, pesca o recogida clandestina o inapropiada; y desarrollar medidas responsables para resolver eventuales conflictos entre los seres humanos y la fauna.
- Mantener un “corredor” para permitir el paso de especies protegidas entre hábitats.
El suelo destinado al cultivo del cacao debe ser rico en nutrientes, y debe reunir las propiedades físicas y químicas apropiadas, con niveles tanto de acidez como de materia orgánica que favorezcan el desarrollo del cacaotero.
Según los requisitos de cada variedad, los cacaotales deben contar con árboles temporales y permanentes de sombra adecuados.
Los sistemas cacaoteros agroforestales pueden proporcionar una excelente oportunidad para la reforestación parcial de tierras agrícolas degradadas, o para la protección de una parte del dosel forestal existente en situaciones en las que la única alternativa podría ser la deforestación total. Aunque los entornos cacaoteros agroforestales no proporcionan los mismos servicios de ecosistema ni los mismos beneficios para la biodiversidad que los bosques naturales, son preferibles a otros muchos tipos de paisaje agrícola.
Los cacaocultores deberán mantener un registro de la historia del cacaotal y de la disposición de la superficie cultivada.
Deben fomentarse las prácticas de laboreo que mejoren la estructura del suelo. La preparación de la tierra para nuevos cacaotales debe completarse al menos un año antes de introducirse las plántulas de cacao. Se debe contar con árboles de sombra permanentes – y algunos provisionales – bien establecidos y bien dispuestos, con el fin de proteger las plantas jóvenes.
La selección de materiales de siembra y patrones debe basarse en características tales como la alta productividad, la calidad del grano, la aceptabilidad para el consumidor, la resistencia a plagas y enfermedades, la facilidad de establecimiento y la tolerancia a sequías, etc.
La propagación de semillas debe realizarse en un semillero, empleando prácticas científicas recomendadas. Los cacaocultores mantendrán registros de todo el material progenitor.
Cada cacaotal debe contar con sus propias semillas y con un semillero, debidamente mantenido y sombreado, o bien tener acceso fácil a ellos.
El cacao se debe plantar con la disposición y densidad más adecuadas, según las necesidades de la variedad en cuestión, con el fin de asegurar la alta productividad y la fácil gestión de los cacaotales.