Selección y clasificación de los árboles
- Autor/a de la tecnología
- Álvaro Sotomayor G, Erick W, Edison García,
- Institución que la publica
- INFO. Gobierno de chile · Chile
- Documento fuente
- Manejo y mantención de plantaciones forestales · 16-17 pág.
- Código de ficha
- 700190
Descripción de la Tecnología:
Por la importancia que tiene la selección de los árboles en el resultado del manejo y del bosque, se estima necesario revisar sus fundamentos antes de tratar los aspectos de poda y raleo. Esta actividad puede ser realizada independientemente de las actividades de poda y raleo, realizándose la marcación previa o bien simultánea con la poda o raleo, si los trabajadores han sido capacitados previamente en los criterios de selección. El utilizar uno u otro sistema dependerá de la estrategia de cada productor u operador.
El crecimiento de los árboles en una plantación se empieza a diferenciar claramente cuando comienza la competencia por luz (a nivel de copas) y también cuando se produce competencia a nivel radicular, tanto por agua como por nutrientes. Para las plantaciones de las especies que abordamos en este documento, y en los rangos de densidad de plantación más altos (1.600 a 2.000 arb/ha), ello ocurre cercano al primer cuarto de la edad de rotación (4 - 6 años de edad en Pinus radiata, y 3 - 4 años de edad en Eucalyptus sp.), cuando han sido establecidas y mantenidas adecuadamente. A partir de ese momento los árboles comienzan a distinguirse según su altura, y en
consecuencia su posibilidad de recibir mayor o menor cantidad de luz directa para seguir creciendo.
El objetivo básico de una adecuada selección es identificar los árboles de mejores características, fundamentalmente en crecimiento, forma y vigor; complementariamente puede considerarse el espaciamiento entre los árboles. Lo fundamental es minimizar la competencia entre ellos, así como los espacios improductivos en la superficie plantada.
Clasificación de árboles
Los árboles se clasifican según el tamaño relativo dentro del bosque en: dominantes, codominantes, intermedios y suprimidos (Figura 4). Esta clasificación no es permanente durante la rotación de un bosque, ya que la dinámica de crecimiento, determinada por aspectos genéticos y condiciones ambientales, puede producir variaciones en el tiempo, especialmente si se ha intervenido el bosque con podas y raleos. Por ello, un porcentaje de árboles puede cambiar su posición de dominancia dentro del rodal, lo cual normalmente ocurre en un movimiento de categoría, tanto hacia abajo o arriba en esta clasificación. Lo anterior ocurre preferentemente en edades tempranas, por lo que a menor edad de selección, es conveniente mantener un mayor número de árboles respecto a la densidad requerida para las próximas actividades de manejo, a fin de asegurarse en la obtención de un número establecido de árboles remanentes; a mayor edad de la plantación se producen menos cambios.

La selección debe favorecer siempre a los árboles dominantes y codominantes (los de mayor tamaño) y sólo circunstancialmente árboles intermedios (medianos), para mantener una adecuada ocupación del sitio (evitar claros sin árboles); generalmente, los árboles más altos también son los más gruesos y de copa sana y vigorosa.
Otro factor de vital importancia en toda selección, es la calidad del fuste de cada árbol. Entre los factores de calidad más relevantes están la rectitud del fuste y la condición de la flecha o ápice. Su importancia radica en el mayor potencial de producción de madera utilizable y, en forma práctica, significa seleccionar árboles de fuste recto y sin bifurcaciones y eliminar los mal formados. Este criterio puede flexibilizarse en la selección para una segunda o tercera poda, donde es posible seleccionar árboles que tengan muy buen diámetro y forma en sus primeros 6 - 8 metros, con bifurcaciones o sinuosidades sobre esa altura, si no hubieran árboles de mejores características para seleccionar; en general, la parte más valiosa de un árbol, sujeto a podas y raleos, se concentra en los primeros 6 – 8 metros de altura.

Existen otras características de calidad en un árbol que deben ser consideradas en una etapa de selección, aunque son de importancia menor, por lo que solo se mencionan en este capitulo, y son:
- Tamaño de ramas: preferir árboles de ramas delgadas.
- Angulo de inserción de ramas: escoger ángulo de inserción recto.
- Largo de internudos: favorecer árboles de internudos largos.
En consecuencia y en términos prácticos, la selección consiste en elegir aquellos árboles que interesa seguir manteniendo en el bosque; aquellos que se estiman con poco futuro, deben ser eliminados. Para identificar los mejores árboles durante las distintas etapas de desarrollo del bosque, a fin de que éstos lleguen a la madurez y cosecha, se requiere de habilidad y personal capacitado. Normalmente, la selección es realizada por cada podador durante la faena de poda, o raleador si se prefiere comenzar con el raleo antes que la poda; para ello se requiere de personal capacitado y entrenado, así como una adecuada supervisión. Si la primera intervención es la poda, y luego se realiza
Un raleo a desecho, el motoserrista volteará aquellos árboles no podados, vale decir aquellos no seleccionados para continuar en el bosque. Cuando corresponda efectuar un raleo comercial, que normalmente es posterior a la última poda realizada, se puede realizar mediante una selección con motosierristas capacitados o a través de una marcación previa; en este caso, los árboles seleccionados que deban continuar en el bosque se marcan con pintura y así se extraerán sólo los árboles no marcados, y que no deben continuar en el bosque.
Recomendaciones
-Una adecuada selección, al podar y/o ralear el bosque, es esencial para llegar con los mejores árboles a la cosecha. Es preferible realizarlo a una edad temprana, cuando comienza la competencia por luz entre los árboles.
-Lo fundamental es seleccionar los árboles con un mejor potencial de desarrollo y crecimiento (dominantes y codominantes), así como por la rectitud de su fuste.
-En la selección se debe asegurar una buena ocupación del sitio y evitar formación de claros.
-La decisión del momento de poda y raleo debe hacerse con una adecuada información, lo cual generalmente se obtiene de un inventario forestal.