Selección de plantas en agricultura ecológica
- Institución que la publica
- Instituto de Restauración y Medio Ambiente · España
- Documento fuente
- Agricultura Ecológica Manual y Guía Didáctica · 330-231-232-233 pág.
- Código de ficha
- 300971
Selección de plantas. La mejora de plantas nació como práctica, siguió como técnica y se transformó en ciencia cuando pudo asentarse en una doctrina firme cual es el paradigma mendeliano. La producción de hortalizas es una de las prácticas básicas del hombre. El nivel de aciertos y de productividad dependió originalmente del clima local estacional y de las especies cultivadas. Estas se han desarrollado por selección de plantas silvestres de la zona y, posteriormente, mediante introducción de especies de otras áreas e incluso de otros continentes
En la actualidad el incremento de logros en la producción de hortalizas depende en gran medida de un satisfactorio abastecimiento de semillas. En estos momentos la industria de semillas juega un papel importante en la producción de plantas hortícolas.
A nivel mundial, a parte del autoconsumo, que es el principal objetivo de los productores de hortalizas, aparecen cada vez más áreas de mercado en las que se produce una venta de excedentes como recurso económico.
La producción comercial se ha ido extendiendo considerablemente durante estas últimas décadas hacia empresas que aprovisionan con continuidad a los mercados de productos frescos, industrias de transformación y para la exportación.
Aunque existen diversos objetivos para el cultivo de las hortalizas, el más importante es dedicarlas a la alimentación. Estas plantas son esenciales para la dieta, al proporcionar fibra, sustancias minerales, vitaminas, ácido fólico, carbohidratos y proteínas. Hay un interés creciente, especialmente en los países desarrollados para suplementar el mercado de alimentos, en especial el de las hortalizas, con otras especies producidas localmente.
Otras razones para el creciente interés de la producción de hortalizas, incluyen el empleo de leguminosas en las rotaciones con la finalidad de incrementar el contenido de nitrógeno en elsuelo, el uso de aquellas plantas como cosechas que amplíen los sistemas de cultivo tradicional y para incentivar su valor como productos de alto valor en los mercados, su procesamiento o como fuentes de divisas.
Una razón importante por la cual la demanda de hortalizas se ha incrementado en muchas zonas del mundo, es el desarrollo de su cultivo y de los muy diversos métodos de conservación, como son los de congelación, deshidratación y conservería. Estas tecnologías han conducido a la obtención de diferentes tipos de hortalizas y a incrementar su producción por la demanda de la industria de transformación. Al mismo tiempo se han producido rápidos avances en la tecnología de la producción de hortalizas, como ha ocurrido en Europa y en Estados Unidos con el acelerado empleo de herbicidas selectivos para determinadas especies.
Este creciente interés por las plantas hortícolas, en todos los niveles de producción, ha conducido a una actividad local, nacional e internacional destinada a perfeccionar el abastecimiento de sus semillas y de su calidad.
Hay dos medios para asegurar el suministro de semillas con destino a la producción de la generación siguiente de un cultivo de hortalizas. Uno es utilizar las semillas obtenidas de cultivos propios y otro adquirirlas.
No existen datos fiables sobre el porcentaje de cultivos de plantas hortícolas en el mundo sembrados con semillas propias. En los países con buen desarrollo agrícola e industrial, el empleo de semillas obtenidas por el propio agricultor es despreciable, mientras que en los países en vías de desarrollo, el 90%de las necesidades de las semillas se cubren con las obtenidas por los propios agricultores.

Las semillas germinan en semilleros específicos para cada tipo de planta
El porcentaje de autoconsumo o reempleo de las semillas no sólo depende del nivel de desarrollo del sector productor de semillas(industria de las semillas) de su agricultura, sino que también depende, para algunos cultivos, de las dificultades medioambientales que pueden surgir para la producción local y de la preparación en esa tarea del agricultor.
Además del manejo y de los factores económicos asociados a la producción de semillas de hortalizas por el propio agricultor, existen muchas dificultades de las necesidades fisiológicas de algunas especies en relación con la floración.
La producción de semillas de plantas hortícolas en un país puede estar estructurada a nivel oficial o privado. En algunos casos las empresas públicas y privadas operan conjuntamente.
Otros factores que tendrán efectos sobre el desarrollo de la industria de producción de semillas hortícolas es el de las necesidades de hortalizas como componentes de la nutrición humana o como medio de intercambio de divisas.
La elección de la zona de producción de las semillas de una determinada especie ha de hacerse teniendo en cuenta algunos condicionantes principales y numerosos criterios; la importancia de cada uno de estos criterios depende de la especie e incluso del tipo de variedad de que se trate
Los principales condicionantes son el método previsto para la producción de semilla comercial y la época normal de vegetación para este tipo de producción. Evidentemente, cuando el producto agrícola normal de la planta en cuestión es el grano, la elección de la zona se simplifica mucho, sobretodo si se trata de plantas autógamas. En los demás casos la elección no es tan fácil y, por eso, frecuentemente, las zonas de producción de semillas están muy definidas y localizadas y, a veces, muy alejadas de las zonas de cultivo donde dicha semilla comercial va a sembrarse.
La producción de semillas requiere el conocimiento práctico de un conjunto de técnicas cuyas dificultades son muy variables según la especie o grupo de especies cuya semilla se trata de producir; esta exigencia lleva, frecuentemente, a una especialización por parte de las empresas productoras de semillas. En las semillas comerciales sujetas a control y certificación, gran parte de numerosos detalles técnicos como, por ejemplo, el aislamiento de las parcelas de producción se encuentran regulados oficialmente si bien la amplitud de estas regulaciones es también variable según países y grupos de especies.
La producción de semillas no sólo requiere aplicación de estas técnicas sino, también, un buen conocimiento de los aspectos puramente agrícolas de tal producción y una adecuada planificación que, teniendo en cuenta los condicionamientos ambientales, técnicos y legales, permita la utilización más eficaz del personal y de los medios de producción disponibles. Esta planificación está necesariamente ligada a los volúmenes y al destino de las semillas; lógicamente será muy distinta en el caso de semillas comerciales que en el caso de las semillas destinadas, por ejemplo, al mantenimiento y explotación de bancos de genes.
Esta planificación debe hacerse siempre a largo plazo pero con la suficiente flexibilidad y con los adecuados mecanismos reguladores para adaptarse a las demandas del mercado; ha detenerse en cuenta, sobre todo, que si bien es siempre fácil restringir la producción ante un baja previsible de la demanda, a veces resulta imposible, a breve plazo, aumentar la producción a los niveles deseados.
La producción de semillas reposa sobre tres bases fundamentales
Disponibilidad de semilla cualificada de las variedades cuya semilla comercial se desea producir. Selección de una o varias zonas de producción adecuadas para la obtención de semilla de tales variedades con la calidad exigida por la legislación y el mercado. Dotación de instalaciones para el manejo y almacenamiento de las semillas.
Cuando una nueva variedad ha superado las pruebas que permiten su comercialización, ha de instrumentarse un sistema que haga posible la producción de semilla comercial de tal modo que las plantas obtenidas de tal semilla comercial respondan a las características que definen la variedad.
Para ello se establece una serie de generaciones sucesivas, a partir del núcleo inicial de semilla escogido por el obtentor; durante el desarrollo de tal serie de generaciones, el material vegetal va multiplicándose bajo estrecha vigilancia y selección con objeto de asegurar su fidelidad morfológica y genética al tipo inicialmente definido con eliminación de las plantas extrañas que puedan aparecer como consecuencia de mutaciones, polinizaciones incontroladas y contaminaciones mecánicas.

Tradicionalmente se admite que estas sucesivas generaciones se agrupan en tres grandes categorías: material parental, semilla básica y semilla comercial. La semilla básica o de base es la que establece la más clara división entre las tres categorías, pues es la que se utiliza para obtener la semilla comercial de categoría más elevada, es decir, la semilla de más alta calidad que se utiliza para la obtención del producto agrícola.
Dada la multitud de tipos de variedades existentes es fácil comprender que no pueda existir un método único para conservar las variedades y producir la semilla básica; en cada caso, el sistema empleado ha de reproducir el método seguido por el mejorador para la obtención de la variedad en cuestión y se hace bajo su inspección o bajo sus instrucciones.