Raleos arboles forestales
- Autor/a de la tecnología
- Álvaro Sotomayor G, Erick W, Edison García,
- Institución que la publica
- INFO. Gobierno de chile · Chile
- Documento fuente
- Manejo y mantención de plantaciones forestales · 22-23-24 pág.
- Código de ficha
- 700189
Descripción de la Tecnología:
El raleo consiste en la corta o eliminación de una proporción de los árboles de un rodal, extrayendo aquellos que interfieren en el crecimiento de los árboles seleccionados o definitivos para la cosecha final, y/o cuando no pueden cumplir con la obtención de productos de calidad por su mal crecimiento o mala forma.
Objetivos del raleo
Su objetivo es concentrar (aumentar) el crecimiento o producción de madera en los árboles seleccionados o remanentes. Como se mencionó anteriormente, también se pretende evitar la pérdida de dominancia de los árboles podados. Los raleos también pueden cumplir otros objetivos, como: en plantaciones de Pinus radiata, en zonas de mayor pluviometría y humedad, se disminuye el ataque del hongo defoliador Dothistroma septospora, que suele causar importantes disminuciones de crecimiento, al mejorar la ventilación del rodal, especialmente cuando son asociados a podas oportunas; en el caso de la muerte apical, causada por el hongo Diplodia pinea, también en plantaciones de Pinus radiata, pero asociado a condiciones de estrés hídrico (falta de agua), el raleo también ayuda a disminuir su incidencia al reducir la competencia por agua. Lo mismo se aplica en caso de Eucalyptus, especialmente E.globulus, cuando existe presencia del insecto Phoracantha semipunctata. En estos casos, se mejora el vigor promedio del rodal, al eliminar los árboles más débiles y otorgar mejores condiciones de crecimiento a los árboles residuales. En el largo plazo también se disminuye el peligro de incendios, por menor continuidad horizontal de combustible. No obstante, se debe poner atención en el corto plazo, ya que el peligro de incendios aumenta por la mayor carga de combustible seco a nivel de piso, especialmente con el primer raleo, cuando es a desecho; se sugiere en estos casos ordenar los desechos, cada dos o tres hileras, para facilitar la movilidad dentro del bosque y disminuir la continuidad del combustible. Aspectos como la mejor transitabilidad y la posibilidad de generar más talaje para ganadería extensiva
(silvopastoreo) también pueden tener importancia en casos particulares; en algunas situaciones se puede lograr el efecto contrario, por el aumento excesivo del crecimiento de malezas. Si el propietario desea complementar aspectos de producción con la recreación, un bosque se puede ralear en forma más intensa, perdiendo su aspecto ordenado, permitiendo además el desarrollo de sotobosque (vegetación acompañante) y mayor vida silvestre.
Tipos de raleo
Los raleos, en general, pueden ser a desecho y productivos o comerciales. En forma simple, un raleo a desecho corresponde a la corta de árboles jóvenes y delgados, donde no es posible obtener una producción comercial, ya que se obtienen madera muy delgada y un bajo volumen por hectárea, por lo que no es posible o recomendable comercializarlos rentablemente. Con esquemas de manejo intensivo,
en plantaciones de Pinus radiata establecidas a densidades altas, el primer raleo, en general, es a desecho; en ocasiones, si se posterga el primer raleo, éste puede ser comercial, especialmente si la plantación está cerca de mercados o industrias que demanden estos productos delgados, permitiendo así un margen positivo de la operación. La decisión en cada caso dependerá de la estrategia de manejo considerada en el Proyecto Forestal.
El raleo siguiente, generalmente es comercial, cuando la producción obtenida puede ser comercializada dado que la dimensión de los productos obtenidos son demandados por la industria local; con frecuencia, en manejo bajo esquemas estructurales, incluso es posible postergar su ejecución para lograr mayor volumen, mejorando los ingresos intermedios. En general, en el primer raleo comercial se obtienen productos pulpables, polines, rodrigones y, en algunos casos, trozos para la industria de cajones y aserrables de bajas dimensiones. En los casos que el segundo raleo no sea comercial (sectores con alta pendiente y/o alejados de centros de consumo), éste puede realizarse a desecho, el cual podría asociarse a la segunda o tercera poda, de forma de disminuir costos.
Oportunidad del raleo
La oportunidad del primer raleo es muy importante, ya que si se poda una proporción de los árboles y no se ralea simultáneamente, durante la temporada o en intervalos cortos, especialmente en la primera poda y primer raleo, los árboles no podados crecerán más rápido que los podados, pudiendo estos últimos perder su posición de dominancia. En casos extremos, árboles dominantes podados pueden, al cabo de un par de temporadas, convertirse en codominantes o intermedios. De ocurrir lo anterior, se habrá perdido una parte significativa del potencial de producción de madera libre de defectos, desvirtuándose la esencia del objetivo de la poda; en este sentido es mejor asumir que dicho raleo será a desecho, ejecutándolo a la brevedad. La ocasión de ejecución de los raleos posteriores posee mayor flexibilidad, ya que existe un mayor espaciamiento entre árboles, disminuyendo su grado de competencia; pero, no debe esperarse demasiado tiempo dado que la competencia interespecífica puede disminuir el ritmo de crecimiento.
Otro aspecto a tomar en cuenta, es cuando plantaciones establecidas a altas densidades (p.e. 1.600 a 2.000 arb/ha) no han sido raleadas oportunamente. En éste caso, si se espera obtener maderas gruesas para destinarlas a madera aserrada, se debieran realizar raleos tardíos y, ser cuidadoso con la intensidad del raleo, dado que al intervenir el bosque en forma muy fuerte para llegar a densidades finales rápidamente, se corre el riesgo de que el bosque residual sea afectado por el viento al quedar arboles altos y delgados en pie. Es preferible intervenir el bosque en forma periódica y, realizar raleos suaves para bajar gradualmente la densidad, en vez de un solo raleo fuerte.
La época del año en que se realiza un raleo depende principalmente de aspectos operacionales y comerciales, aspectos biológicos de las especie y climáticos propios de cada situación en particular. Biológicamente y de acuerdo a la dinámica de crecimiento de la especies, es recomendable ralear en otoño-invierno, para concentrar el crecimiento de primavera-verano en los árboles residuales; pero, en general, se efectúan desde primavera a otoño, por los menores costos operacionales, así como por la posibilidad de transporte de los productos hacia canchas de acopio o industrias. Durante la ejecución de un raleo se debe ser cuidadoso con el volteo, para evitar daños a las copas, ramas y fuste de los árboles residuales. En raleos comerciales, el madereo también debe ser cuidadoso, a fin de no dañar los fustes de los árboles remanentes, lo cual puede producir infección de hongos, resinación y pérdida de calidad en la madera. El no considerar estos aspectos, puede afectar el rendimiento de la madera de calidad de los árboles remanentes y, puede desclasificar por completo un trozo manejado para madera libre de nudos, aunque este podado.