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Manejo de Cultivos

Que son las malas hiervas

Institución que la publica
Instituto de Restauración y Medio Ambiente · España
Documento fuente
Agricultura Ecológica Manual y Guía Didáctica · 277-278 pág.
Código de ficha
300986

Descripción de la tecnología.

Las malas hierbas.
Una mala hierba se considera a cualquier especie que no pertenezca al cultivo (no ha sido sembrada); a cualquier planta que crece donde no se quiere que lo haga. Son plantas que están adaptadas a los hábitats fabricados por el hombre e interfiere con las actividades humanas. Esta definición de las malas hierbas, centrada en el hombre, es importante porque está relacionada con nuestra actitud hacia su control. Aunque dependiendo de las etapas históricas y del lugar este tipo de plantas han tenido diferente consideración y tratamiento.

Inconvenientes de las malas hierbas:
Compiten con el cultivo por el espacio, la luz, el agua y los nutrientes.
Algunas pueden ser parásitas de las plantas de cultivo.
Otras pueden ser venenosas, como los senecios en los pastos.
Pueden presentar problemas de baja palatabilidad, pobreza nutritiva o que estropean ciertos productos animales, como el ensilado o el henificado.
Ocasionan problemas con la maquinaria en la recolección, en las labores, etc.
El mayor problema de las malas hierbas es, sin duda, la competencia por la luz, el agua y los nutrientes. Pueden actuar como hospedadoras de insectos parásitos del cultivo.
Los aspectos negativos de las malas hierbas se conocen bien y son ampliamente reconocidos.
Pero a menudo se ignoran determinados aspectos beneficiosos de las mismas.

Acciones positivas de las malas hierbas:
Proporcionan cobertura al suelo, protegiéndolo de la erosión, sobre todo después de la recolección.
Con su sistema radicular profundo extraen nutrientes que las plantas cultivadas no aprovecharían y al descomponerse, enriquecen el suelo en materia orgánica.
Su sistema radicular mejora la estructura y estabilidad del suelo.
Potencian la actividad biológica del suelo.
Pueden ser aprovechadas como abono verde y también suponen un aporte de biomasa para elaborar el compost y para usar como acolchado. Alivian el carácter de monocultivo de ciertos cultivos.
Se mantiene la biodiversidad, evitando la extinción de las especies.
Ejercen cierto control sobre las plagas: son devoradas por los insectos plaga y sirven de alojamiento a los insectos útiles.
Limitan la erosión en los márgenes de la parcela.