FUNDESYRAM
Cocina y Salud

Propiedades del ajenjo

Institución que la publica
plantas-medicinales.tv
Documento fuente
Plantas medicinales
Código de ficha
600425

Propiedades del ajenjo: esta planta alcanza aproximadamente 1 metro de altura, posee ramas y hojas tupidas. Hojas perennes de color verde claro. La raíz es dura y fibrosa. Las flores, pequeñas, numerosas, agrupadas en racimos en la extremidad de las ramas y de un color amarillo verdoso. Es una planta aromática y con múltiples aplicaciones medicinales, no obstante se aconseja no hacer abuso de ella, ya que las personas nerviosas pueden sufrir insomnios y alucinaciones. La infusión de hojas de ajenjo estimula la digestión, calma los dolores intestinales y facilita el curso de los jugos biliares. Para este uso se recomienda una infusión de 10 a 15 gramos de hojas de ajenjo y la dosis recomendada es una tacita en ayunas. El vino de ajenjo, tomado como aperitivo, es recomendable en caso de anemia.

Se conoce también con los nombres de “ajenjo mayor”, “hierba santa”, “hierba de las lombrices”. Es una planta herbácea perenne que vegeta por doquier en los terrenos roquizos, áridos, secos. Tiene un tallo grueso de 70 a 100 cm de altura, con hojas revestidas de un vello fijo en la base, cabezuelas numerosas amarillas, arracimadas, que florecen de julio a septiembre. Su recolección tiene lugar así que se inicia la floración. La de las hojas antes de la floración. Toda la planta ofrece un sabor áspero, incluso después de desecada. No se debe hacer uso de ella sin prescripción médica.

Cataplasma de ajenjo. Al cocimiento obtenido con 30-40 g en 1 litro de agua se añaden 30 g de sal de cocina. Sumamente eficaz contra los cortes, las úlceras, las llagas.
Contraindicaciones. Cuando no se hace un uso estrictamente terapéutico provoca en los organismos constitucionalmente débiles un tipo de envenenamiento mucho más grave que el alcoholismo. El absentismo (que así se llama) mina el sistema nervioso, envejece prematuramente, embrutece, conduce fácilmente a la locura. No abusar nunca. Limitarse, repetimos, a su función médica.