Porque hay plagas en mi huerto
- Autor/a de la tecnología
- Eco Agricultor
- Institución que la publica
- Eco Agricultor
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- Porque hay plagas en mi huerto
- Síntesis elaborada por
- Eco Agricultor
- Código de ficha
- 301468
Descripción de la tecnología: ¿Por qué hay plagas en mi huerto?
La aparición y proliferación de plagas puede deberse a distintas causas. En los ecosistemas libres de la acción humana existen infinidad de insectos y microorganismos, que allí rara vez se convierten en plagas, ya que la diversidad de especies y los múltiples depredadores que conviven en el ecosistema regulan constantemente la proliferación masiva de cualquier especie concreta. Sin embargo estos mismos insectos pueden convertirse en plaga en nuestro jardín o huerto, debido a que se ha producido un desequilibrio en el ecosistema, muchas veces causado por malas prácticas jardineras:
–Suelo pobre y contaminado. La salud de las plantas está ligada estrechamente a la salud y la vida del suelo, por lo que de vemos recordar que cuando una planta se encuentra en un suelo pobre, desequilibrado por malas labores, excesos de fertilizantes químicos, sobreexplotado o con residuos de fungicidas, herbicidas o insecticidas, pierde la capacidad de producir plantas sanas y vigorosas.
– El uso masivo de abonos químicos o naturales y de insecticidas producen desequilibrios en las plantas (debilitan su defensa inmunitaria), lo que hace a la planta vulnerable a ataques de insectos y hongos. También hay que tener cuidado con los parásitos supervivientes a un tratamiento fitosanitario ya que pueden ser resistentes al plaguicida y esta resistencia pueden transmitirla a su descendencia.
– Destrucción de la vida microbiana del suelo, encargada de la descomposición de la materia orgánica y generadora de humus, por el abuso de plaguicidas con efectos residuales.
– Merma o inhibe la actividad de las micorrizas simbióticas de las raíces de las plantas causada por el uso de fungicidas. Las micorrizas son hongos que viven en simbiosis con las raíces de las plantas y que se encargan de hacerles accesibles los minerales del suelo.
– Desaparición de flora espontánea que sirva de refugio a las especies de insectos controladoras o depredadoras.
– Eliminación progresiva de la fauna útil aliada del agricultor: pájaros, reptiles, batracios, erizos, etc., por la utilización de insecticidas químicos.
– Plantación de las especies demasiado juntas, no permitiendo su correcto desarrollo e impidiendo la circulación del viento.
– Exceso de humedad o estrés hídrico (sequía).
– Elección de variedades no adaptadas al terreno o al clima del lugar.
La mayoría de las malas prácticas en jardinería se orientan a aumentar el rendimiento y la productividad a corto plazo y eliminar rápidamente una plaga, ignorando por completo cualquier aspecto relacionado con la salud ambiental, el equilibrio ecológico o las prácticas respetuosas con la vida (En España en el año 1996 hubo 506 casos de intoxicación aguda, en el año 2000 aumentó hasta 1200 casos, el 80% son intoxicaciones accidentales, quedan residuos en alimentos, contaminación de agua, suelos y fauna silvestre).
Debemos recordar que unos cuantos insectos en nuestro jardín no constituyen una plaga y que el objetivo es regular las poblaciones, no erradicarlas. Siempre que aparezca una plaga hay que valorar que en ella se apoya un cadena alimenticia, que hará su trabajo de control (por ejemplo las mariquitas controlan las poblaciones de pulgones). Si encontramos, por ejemplo, unos cuantos pulgones dispersos en nuestro rosal, bastará con aplicar un reforzante, como un purín de ortigas o un estrato de helechos. Si la presencia fuera más evidente podremos aplicar un extracto de ajo. Lo mejor para evitar las plagas en nuestro jardín o huerto, es tener unas plantas sanas y no debilitadas por el abuso de abonos y productos químicos.