Podas en arboles forestales
- Autor/a de la tecnología
- Álvaro Sotomayor G, Erick W, Edison García,
- Institución que la publica
- INFO. Gobierno de chile · Chile
- Documento fuente
- Manejo y mantención de plantaciones forestales · 18-19-20-21 pág.
- Código de ficha
- 700188
Descripción de la Tecnología:
Objetivo de la poda
El objetivo principal de las podas es mejorar la calidad de la madera, disminuyendo la formación de nudos en el fuste, lo cual se logra al eliminar las ramas del sector seleccionado; además, se logra que los nudos ya formados sean firmes (nudo vivo). Los nudos se forman debido a que el sector de crecimiento envuelve las ramas no podadas, quedando este defecto al interior del fuste.
Cortando las ramas verdes se logra la oclusión (cierre y cicatrización) de la zona con defectos y, posterior a ello se obtiene madera libre de nudos. Si bien en un bosque se produce poda natural, cuando las ramas secas se desprenden del fuste con el tiempo, este proceso es muy lento e irregular para el objetivo deseado de obtener madera con nudos vivos y/o libre de defectos en rotaciones cortas. En el caso de Pinus radiata se pueden observar bosques adultos en Chile, sobre los 20 años, con presencia de ramas en el primer tercio del fuste; en Eucalyptus nitens se han observado plantaciones de hasta 12 años donde aún no se ha producido poda natural.
Si las ramas podadas están verdes, el nudo se integra a la madera y se le llama nudo vivo o firme, y la oclusión es más rápida ya que hay más tejido fisiológicamente activo en la zona de corte; es por ello que las podas deben realizarse preferentemente en ramas verdes.

Al contrario, si se podan ramas secas, se producen nudos muertos o sueltos, lo cual puede originar un hoyo en la madera aserrada, con una consecuente disminución en la calidad de ésta. En este caso, la oclusión en ramas secas suele ser más lenta, afectando la calidad de la madera; además, las ramas secas pueden ser el lugar de entrada de hongos que pudieran afectar la sanidad del árbol y la calidad de la madera. Al podar ramas secas en Eucalyptus se perjudica la oclusión posterior, puesto que se producen inclusiones de savia (llamada Kino), postergando por varias temporadas la producción de madera libre de defectos.
Las podas también cumplen objetivos secundarios, como mejorar la forma del árbol, especialmente si son oportunas, como minimizar las coronas que son protuberancias que se producen en el fuste cuando hay una gran cantidad de ramas por verticilo y muy gruesas, por ejemplo en Pinus radiata. Las podas, junto a los raleos, pueden además contribuir a mejorar las condiciones de sanidad de una plantación, aumentando el volumen de madera de calidad del bosque. Más adelante se menciona, particularmente, la enfermedad causada por el hongo Dothistroma septospora, que a veces provoca importantes defoliaciones en plantaciones de Pinus radiata en las zonas de mayor pluviosidad, y su efecto puede ser disminuido podando y raleando estas plantaciones.
Otro objetivo, que se alcanza en el mediano plazo es la disminución del peligro de incendios al cortar la continuidad vertical de los combustibles; aunque en el corto plazo se aumenta el peligro al aportar mayor cantidad de combustible a nivel de piso. Por último, la mejor transitabilidad en el bosque y la apariencia estética (mejor visibilidad y menos ramas secas) son objetivos que a veces cobran importancia en actividades turísticas, especialmente para propietarios particulares.
Oportunidad e intensidad de la poda
La oportunidad de la poda dependerá del objetivo de producción y del esquema de manejo a aplicar. Si su objetivo es obtener madera libre de nudos (clear), ellas deben iniciarse cercano al momento cuando comienza el cierre de copas (4-6 años en Pinus radiata y 3-4 en Eucalyptus sp.), por tres razones fundamentales:
- Ese momento marca el inicio del proceso en que comienzan a secarse las ramas inferiores del árbol (producto de la menor cantidad de luz que llega a ellas), especialmente en plantaciones con densidades tradicionales entre 1.333 y 1.600 arb/ha; en plantaciones con densidades menores, 825 a 1.250 arb/ha, este cierre de copas ocurre más tarde.
- Los árboles comienzan a mostrar claramente su potencialidad de crecimiento (dominantes, codominantes) y sus características de forma, lo que agrega un alto grado de certeza a la selección de los mejores árboles.
- Los diámetros de fuste (a la altura del pecho) fluctúan entre 10 y 12 cm en Pinus radiata, a esa edad, lo que será importante de considerar para las podas posteriores, por su relación con los diámetros sobre muñón (DSM) y del cilindro defectuoso (DCD), como se explica más adelante.
Si el objetivo de la poda es obtener trozas con nudo firme, se poda para eliminar la formación de nudos muertos producto de ramas secas; en éste caso, se puede podar en forma más tardía, entre los 8 a 12 años, dependiendo de la densidad de la plantación,
del cierre de copas y del inicio de la pérdida de la actividad fotosintética de las ramas (amarillamiento del follaje) de la parte inferior del árbol. Este tipo de manejo, con podas tardías, es utilizado para la obtención de madera aserrada con nudos firmes en la industria de remanufactura, que para diversos productos se solicita la presencia de nudos en la madera, como en finger joint, molduras, componentes de muebles y otros. Se debe considerar que al eliminar follaje fotosintéticamente activo por efecto de las podas, se disminuirá el crecimiento del árbol, al menos en el corto plazo. Es por ello que la intensidad de poda, especialmente en la primera poda, cuando los árboles poseen la totalidad de su copa verde, no debiera ser superior a un 30 y 40 % de su altura total (como máximo); en las podas siguientes, no debe excederse del 20 - 30 % de la copa viva al momento de podar, o de un 40-50% de la altura total del árbol.
Si bien, y para efectos prácticos, es comúnmente usado el podar en base a un porcentaje de la altura total del árbol, este criterio puede originar una poda excesiva del follaje total del árbol, cuando no se toma en cuenta el área de follaje removido, lo cual puede originar un estancamiento en su crecimiento. Cuando se fija el porcentaje de remoción del follaje activo del árbol, se debe tomar en cuenta la estructura o geometría de la copa del árbol, influenciada por aspectos genéticos de la especie y por la densidad o competencia con árboles vecinos, y así calcular cuánto es lo que realmente se debiera podar.
Tipos de Poda
En una plantación bien establecida, con características genéticas similares, los árboles crecen en general en forma homogénea, tanto en altura como en diámetro; sin embargo, cuando el material genético utilizado en el establecimiento no fue homogéneo, se producen diferencias naturales en la altura, entre dominantes y codominantes en un mismo sector y más aún entre árboles creciendo en distintos sectores. Por ello es importante aplicar el concepto de altura de poda variable (un porcentaje del total), podando a mayor altura los árboles de mayor tamaño y a menor altura los más pequeños, logrando así homogeneizar el desarrollo del rodal. En contraposición, la poda de altura fija, al sobrepodar los árboles de menor desarrollo, castigando su crecimiento, puede aumentar las diferencias entre los árboles del rodal. La altura final de poda dependerá del objetivo de producción y del crecimiento de los árboles. Los rangos de altura final de poda varían en Chile, aproximadamente desde los 5,5 hasta los 6 metros, dependiendo del objetivo de producción, y ello se alcanza normalmente con 1 a 3 podas. Se puede podar a alturas superiores, pero dependerá del tipo de producto objetivo, de los costos a incurrir, y del análisis de rentabilidad de esta operación que lo justifiquen.

Calidad de Podas
Al podar deben considerarse además los siguientes aspectos que son necesarios para una adecuada calidad de la faena y que inciden en la oclusión y eliminación de defectos: El corte debe ser limpio, recto y apegado al fuste, evitando cortes, rajaduras y daños a la corteza; En cada poda, también, se deben eliminar los brotes epicórmicos (pequeños brotes y ramillas adventicias) que suelen producirse en la sección podada del fuste, entre poda y poda, además de conos y acículas adheridas al fuste. Al podar se debe evitar golpear, con la escalera y herramientas, la corteza juvenil, especialmente en la primera poda, ya que se pueden producir bolsas de resina o pequeños daños que provocan manchas en la madera.
Frecuencia de Poda
Para decidir la frecuencia de podas (cada cuánto tiempo podar), existen consideraciones biológicas (crecimiento de los árboles), económicas (costo de la poda) y técnicas, relacionadas con los tipos de productos que se desea obtener, considerando entre otros aspectos: madera sin nudos o con nudos vivos, diámetro sobre muñón o DSM, diámetro del cilindro residual, altura total de poda: Debe considerarse el crecimiento de los árboles, especialmente para evitar la sobrepoda a fin de no disminuir su crecimiento. Si se poda anticipadamente, serán necesarias más podas para llegar a la altura final, sin sobrepodar y con ello aumentarán los costos. Para maximizar la producción de madera libre de defectos (clear), debe considerarse el diámetro sobre muñón (DSM), que corresponde al mayor diámetro del verticilo podado medido en el fuste; ello incide en la proporción de madera libre de nudos posible de obtener. En las podas siguientes se debe procurar mantener dicho DSM, a fin de que la zona de defectos (nudos y oclusión de poda) dentro del fuste, llamado cilindro defectuoso o residual, se mantenga constante (Figura 10). En general el DSM a mantener fluctúa entre los 12 a 20 cm, con cierta predominancia a mantener DSM entre 15 y 17 cm en Pinus radiata, dependiendo de la estrategia de manejo, la calidad del sitio, y del tamaño del diámetro del cilindro defectuoso que se desea obtener(DCD). Ello es fundamental para la mejor utilización de los trozos al momento de la industrialización (aserrío, debobinado y foliado). En plantaciones de Pinus radiata creciendo en sitios