Poda en mango
- Autor/a de la tecnología
- Juan Mora Montero, Jimmy Gamboa Porras, Ricardo Elizondo Murillo
- Institución que la publica
- INTA · Costa Rica
- Documento fuente
- Guía para el cultivo del mango · 35-36 pág.
- Código de ficha
- 300766
Poda
La poda tiene como principales objetivos:
• Formar un árbol más productivo
• Facilitar las labores agrícolas como raleo, atomizaciones y cosecha
• Obtener un balance entre el crecimiento vegetativo y productivo
• Promover la entrada de luz y aire
• Reducir las condiciones favorables para la incidencia de plagas
• Producir frutas de mejor calidad
• Optimizar la arquitectura del árbol
La poda tiene implicaciones en aspectos sanitarios muy importantes debido a que en una copa cerrada hay un ambiente favorable para plagas y enfermedades tales como antracnosis, moscas de la fruta, escamas, sarna, fumagina, algas, etc.
Cuando se poda, es necesario podar por separado los árboles sanos de los enfermos y desinfectar las herramientas y los cortes mediante la aplicación de una pasta como: mezcla de cobre y pintura de agua.
La poda en mango debe realizarse tanto en el vivero, en árboles jóvenes y en árboles adultos.
Una de las formas de regular la altura del árbol es mediante la altura del injerto. La altura más apropiada depende de la variedad, el patrón y las condiciones climáticas, en términos generales va de 30 a 50 cm altura. Una vez que el injerto tiene alrededor de 80 cm, aún en el vivero, se debe podar para engrosar el tallo e iniciar la ramificación.
En los arbolitos jóvenes se deben seleccionar de 3 a 5 ramas, que estén bien distribuidas, separadas 120 grados una de la otra (que no salgan del mismo punto en el tronco), para balancear la copa del árbol. Estas ramas se despuntan a los 40 - 60 cm, para que engruesen y estimular el desarrollo de ramas secundarias. De estas ramas secundarias se vuelve a seleccionar tres brotes de cada rama para tener un total de nueve ramas. Cuando estas ramas han alcanzado unos 80 cm, se vuelven a podar a los 40 a 60 cm. De estos nuevos brotes se seleccionan tres por rama de tal manera que al cabo de esta poda el árbol tenga una estructura de 27 ramas.
Otras prácticas que se deben ejecutar en esta etapa son: la eliminación de chupones, de hijos del patrón, ramas que se entrecruzan, ramas verticales y ramas muy próximas al suelo.
Cuando el árbol entra en la etapa de producción, la poda debe continuar, pero con el objetivo de renovar tejido, balancear el árbol entre crecimiento vegetativo y productivo, ralear ramas, eliminar ramas cercanas al suelo, eliminar ramas improductivas y eliminar ramas secas. En ocasiones se hace poda de frutos con el fin de mejorar el tamaño y/o apariencia de los frutos restantes, a esto también se le conoce como raleo de frutos. Es importante indicar que en esta etapa la cantidad de follaje que se poda no debe pasar del 25% del total de la copa del árbol, pues se puede provocar que el árbol pase durante un año en fase vegetativa.
La poda de árboles en crecimiento se debe efectuar cuando el tejido tiene el tamaño adecuado, mientras que en árboles en producción, la poda se debe ejecutar después de la cosecha y antes de la primera ola de crecimiento del año.