FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

Picudo negro del coco

Autor/a de la tecnología
Ing. Medardo Lizano
Institución que la publica
MAG, IICA, · El Salvador
Documento fuente
GUÍA TÉCNICA DEL CULTIVO DE COCO · 28-29-30 pág.
Código de ficha
300844

Picudo negro.
Descripción. Es un curculiónido de 2 a 5 centímetros de largo, de color negro; la parte terminal de la cabeza es alargada y curvada, en el macho está cubierta de setas cortas de color castaño y en la hembra es lisa y ligeramente más larga.

El huevo mide 2.5 milímetros de largo por 1 milímetro de ancho, es de color blanquecino, cilíndrico y de superficie lisa. La larva es recta, hinchada en el centro, ápoda y provista de mandíbulas altamente quitinizadas; su coloración es de amarillo a pardo pálido; alcanza una longitud máxima de 5 centímetros. La pupa se forma en un capullo de fibras vegetales (Griffith, 1976: en Domínguez et. al. 1999).

Picudo del Cocotero (Rhynchophorus palmarum L.)

Distribución. El picudo negro constituye la principal plaga del cocotero en América y Las Antillas, se distribuye geográficamente en toda la región intertropical y Sudamericana; en Argentina se han localizado regiones donde el anillo rojo no está presente.

Distribución. El picudo negro constituye la principal plaga del cocotero en América y Las Antillas, se distribuye geográficamente en toda la región intertropical y Sudamericana; en Argentina se han localizado regiones donde el anillo rojo no está presente.

Daños. R. palmarum es extremadamente dañino al cocotero, se considera una plaga seria, por ser el vector del nematodo Rhadinaphelenchus cocophilus (Cob.) agente causal de la enfermedad anillo rojo. Las pérdidas que ocasiona el picudo negro pueden ser de gran importancia, aun cuando el nemátodo no esté involucrado.

Las larvas de R. palmarum ocasionan daño principalmente a palmeras jóvenes de tres a seis años; en su desarrollo minan el tronco o los pecíolos y a veces alcanzan la corona, provocando el marchitamiento y la caída rápida de las hojas. Se considera que una larva es capaz de digerir hasta 500 gramos de tejido antes de transformarse en pupa. Los síntomas del ataque son visibles cuando la palma ya está irremediablemente afectada. Los tejidos atacados se fermentan, licúan y forman un lodo que emite un olor amoniacal más o menos pronunciado.

Biología y hábitos. La hembra del picudo, deposita huevecillos individuales en las heridas de la corona, principalmente en la parte interna de las axilas de las hojas; es capaz de ovipositar hasta 924 huevecillos, con un máximo de 63 oviposituras por día. Las larvas se alimentan del tejido interno del tronco, formando galerias donde completan su ciclo biológico.

Al terminar el estadío de pupa, los adultos salen del tronco de la palma para copular; tienen una capacidad de vuelo de 1,600 metros en 24 horas y de encontrar su planta huésped a grandes distancias.

La mayor actividad de los adultos se ha observado en las primeras horas del día, así como al anochecer (González, 1972); presentan una gran movilidad y viven escondidos en la maleza y las palmeras de coco.

Los adultos del picudo negro son atraídos por el olor emitido por los tejidos fermentados de las plantas afectadas en un período de 72 horas a 27ºC, después del cual no existe ningún efecto de atracción.

Los machos en ausencia de la hembras, emiten una feromona de agregación en la planta huésped. La feromona llamada Rinconforol I, actúa en combinación con olores provenientes de la fermentación de los tejidos vegetales para atraer picudos negros de ambos sexos. Cuando macho y hembra están reunidos, la influencia atractiva de los machos disminuye fuertemente.

Los huéspedes de R. palmarum son fundamentalmente palmeras, aunque se desarrolla también en cultivos como la papaya, caña de azúcar, mango y plátano. Todas estas plantas poseen tejidos tiernos y carnosos que exudan fácilmente después de provocarles una herida; estos tejidos o la savia son ricos en azúcares y son atrayentes para los adultos.

Sólo las hembras de R. palmarum menores de 3 centímetros son portadoras de grandes cantidades de nemátodos (más de 6,000) en la región del ovipositor, que depositan junto con los huevecillos en la axila de la palma. En estudios realizados en Trinidad, se encontró que solamente el 16 por ciento de la población de R. palmarum medía 3 centímetros o menos, con una proporción sexual de 1:1, sólo el 8 por ciento de los insectos fueron considerados hembras vectoras, y como viven entre 8 y 26 días como adulto, la mayor parte de estos días son infértiles, se considera que la diseminación de la enfermedad anillo rojo es muy lenta. (Fenwitch, 1968. En: Domínguez, et. al.1999).

Control. Una de las principales formas de combate que se ha intentado, es la aspersión de diferentes tipos de insecticidas a las axilas de las palmas y a toda la planta; no obstante, en la mayoría de los casos estas prácticas han resultado antieconómicas y ambientalmente indeseables, especialmente en plantaciones pequeñas. Además, sólo el control químico de las larvas ha resultado relativamente eficaz y fácil de llevar a cabo, mientras que el control de los adultos por este medio ha sido difícil.

La única práctica generalizada para controlar R. palmarum, ha sido la atracción de adultos hacia trampas envenenadas con metomillo, preparadas con pedazos de palmeras (cogollo y tallo), caña de azúcar, frutos de mangos, plátano y piña, con esta práctica se obtiene un buen grado de efectividad sin necesitar de grandes inversiones.

Existen pocos trabajos relacionados con la acción de los enemigos naturales en el control biológico de R. palmarum; dentro de éstos se relaciona la capacidad que presenta Micrococcus agilis de infectar a R. palmarum; así como el parasitismo de Parathesia menezesi (Diptera: Tachinidae); el cual en la palma de aceite, en Bahía, Brasil, llega a ser de 51 por ciento en el año, con un promedio de 18.3 pupas de P. menezesi encontradas en los picudos parasitados. Las bacterias como Micrococus roseus y Bacillus turingiensis así como el hongo Metharrizum turingiensis y el hongo Metharrizum anisoplae e insectos como el Staphyninido xanthopygus o el taquinido Parabilbea rhynchophorus, en un futuro pueden utilizarse para controlar esta plaga. Sin embargo, no existe evidencia práctica sobre el control biológico del picudo negro del cocotero. Las infecciones fungosas con Beauveria bassiana han resultado exitosas en el control de R. palmarum en pruebas de laboratorio (Santos Ferreira, et. al. 1998).

Otro método para disminuir la reproducción del picudo es la eliminación de las palmeras enfermas.

La trampa tipo CSAT para la captura de R. palmarum , puede construirse con los siguientes materiales de plástico de color amarillo:

• Un huacal No. 5 como protector para lluvia.
• Una cubeta No.8.
• Un bote de 4 litros para el cebo.
• Alambre inoxidable No.5.

La trampa se confecciona de la siguiente manera:

  1. Se perfora el fondo de la cubeta tratando de que coincida con la boca del bote (pozolero), para que éste entre a presión.
  2. Se perfora la palangana por el centro para introducir el alambre que se va a amarrar al asa de la cubeta. La palangana queda en forma de sombrero sobre el asa de la cubeta. El extremo libre de alambre se ha sujetado una “penca” seca, la cual se coloca en el tallo a una altura de 140-160 centímetros. Antes de colgar la trampa, se coloca el atrayente en el bote “pozolero”, consistente en tejido fresco de palmas y/o piña (1 kilogramo por trampa); el cebo debe cambiarse cada dos semanas.