Pasos a seguir para hacer una huerta orgánica
- Autor/a de la tecnología
- Michael Andres
- Institución que la publica
- Cultura Orgánica · Varios
- Documento fuente
- Cultivos orgánicos
- Código de ficha
- 301006
Una huerta orgánica es un lugar donde se cultivan hortalizas más sanas de forma natural y económica, no daña el medio ambiente, porque imita los procesos que se dan en la naturaleza, sacando beneficio de las relaciones entre especies de plantas y animales. Busca aumentar la fertilidad natural del suelo, manteniendo el equilibrio entre los elementos vivos y muertos, en transformación y en descomposición.
Para tener una huerta se elige el lugar que esté libre de todo material que pueda entorpecer la labor (vidrio, alambres, plásticos, etc.). Con ayuda de una pala de punta, una azada y un rastrillo podemos empezar la tarea.
Es preciso hacer un pequeño cerco para protegerla de gallinas, perros y gatos. Unos meses antes, se prepara la tierra de los tablones de la huerta. Debe tenerse en cuenta que, unos días antes de sembrar se tiene que remover la tierra con la horquilla y nivelarla con el rastrillo. Cubrir con mantillo y dejar regado.
El día de la siembra (o transplante), al retirar el mantillo hay que checar que la tierra se conserve esponjosa y mullida. Para mejorarla aún más, se coloca una buena cantidad de abono compuesto.
La siembra
¿Qué, cuándo y cuánto sembrar? Debe buscarse en el calendario de siembras qué plantas pueden crecer en la temporada. El calendario está dividido en: siembras de primavera-verano y siembras de otoño-invierno, por lo que se debe aprovechar el momento adecuado para las siembras.
Debe calcularse cuánto se va a sembrar de cada especie. Esto depende del lugar que se tenga, del número de miembros de la familia, de la cantidad de agua disponible, etc. De esta manera, se producirá lo necesario se logrará tener una huerta con una amplia variedad de cultivos.
¿Cómo sembrar?
Una vez seleccionadas las posibles siembras, debe separarse las que deben sembrarse en almácigo de las que pueden ir directamente en el tablón.
En el momento del transplante, habrá que hacer líneas de siembra directa entre las cuales intercalaremos los plantines.
Siembra directa
Las semillas grandes, fáciles de manejar y fuertes para germinar, se siembran directamente en el lugar donde crecerán. Es el caso del zapallo, zapallito, melón, maíz, poroto, acelga, espinaca y remolacha.
También algunas semillas pequeñas como la zanahoria, perejil, rabanito, escarola y lechuga, pueden sembrarse directamente.
Siembra en almácigos
La mayoría de las semillas chicas son más delicadas y deben tener cuidados especiales hasta colocarlas en el lugar definitivo: se siembran en almácigos. Así ocurre con el tomate, el pimiento, cebolla, repollo, coliflor, apio, lechuga, puerro y berenjena.
Los almácigos pueden hacerse con cajones de madera. Se coloca en ellos tierra gorda, bien refinada y se ubican sobre ladrillos en un lugar abrigado y con luz.
De esta manera se pueden cuidar las plantitas a medida que crecen, aunqueles falte agua y protegiéndolas del frío y del calor excesivo.
Cuando las plantas tengan 3 ó 4 hojas o el tallito alcance el grosor de un lápiz, estarán listas para ser transplantadas al lugar definitivo de cultivo.
Transplante
El transplante se hace cuando las plantas tienen tres o cuatro hojas, en el caso de lechugas, repollos, acelgas, coliflores, etc., y cuando el tallo llega al grosor de un lápiz, en el caso de los tomates, berenjenas, pimientos, cebollas y puerros.
Pasos a seguir
Se riega bien el almácigo. Se sacan los plantines, de a uno ayudándonos con una cuchara. Se marca una línea sobre el tablón (podemos usar estacas e hilo). Se abren agujeros usando el plantador o un palo de madera. Se riega. Se colocan los plantines, evitando desprender la tierra de las raíces. Si se tiene abono compuesto, se usa para tapar los hoyos. Se presiona la tierra junto a la planta con ambas manos para que queden firmes y se riega alrededor de los plantines. Se cubre la tierra con paja para proteger la tierra del sol y los golpes del agua de riego.
Profundidad del transplante
En general se cubre con tierra a nivel del cuello de las plantas. En el caso del tomate, también puede enterrarse parte del tallo, ya que con el tiempo éste echa raíces.
Las asociaciones y rotaciones
Asociar los cultivos significa sembrar o plantar juntas aquellas plantas que, por uno u otro motivo, se complementan beneficiándose entre sí. Así se producen alimentos imitando modelos que se dan en la naturaleza, donde ciertas plantas crecen mejor estando en compañía de otras. Hay que aprender a conocer las buenas y las malas compañeras entre los vegetales, por ejemplo plantas de raíz (remolacha, zanahoria) y verduras de hojas (lechuga, escarola, espinaca) que extraen nutrientes de distinta profundidad.
Algunas plantas repelen insectos mientras otras hospedan insectos benéficos. Ejemplos de este tipo de asociación son: puerro, cebolla con zanahoria; albahaca con tomate y remolacha con repollo.
Las legumbres como habas, arvejas y porotos aportan fertilidad a la tierra. Son imprescindibles en la rotación si se quiere obtener verduras en forma continua.
Conviene asociar plantas de diferentes especies en cada tablón porque:
Se aprovecha mejor el espacio.
Las plantas no compiten por nutrientes.
Se defienden mejor de las malezas.
Se logra un efecto protector frente a las plagas
De esta manera las rotaciones nos permiten:
Evitar enfermedades y plagas.
Conservar la fertilidad de la tierra.
Tener hortalizas durante todo el año.