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Manejo de Suelo y Agua

Nuestras propias semillas II

Autor/a de la tecnología
GRAMA
Institución que la publica
GRAMA · España
Documento fuente
Las semillas, manual de instrucciones · 3-6 pág.
Código de ficha
100360

Si estamos interesados en la idea de intercambiar semillas con otros horticultores y queremos crear nuestras propias variedades de tomates, lechugas, melones.... A continuación os contamos algunos consejos breves para obtener vuestro propio banco de semillas.
Lo primero es tener semillas rural o ecológica. Una vez cultivada hay que observar bien la planta de la que vamos a recolectar semilla, ya que en función de sus características (tipo de flor, polinización y tipo de fruto), nuestro diseño de huerto o la época de cosecha se pueden prever posibles cruces de variedades o pérdidas de semilla. De forma resumida, estos son los conceptos más importantes para conocer el tipo de semilla de cada hortaliza:

  1. Tipos de floración:

• Floración dilatada: son hortalizas que van produciendo flores durante varios meses. Ejemplos: calabacín, calabaza, melón, tomate.
•Floración adelantada: otras hortalizas florecen en gran número en breves periodos de tiempo. Es el ejemplo de la lechuga, que pueden embolsarse para evitar cruzamientos de forma preventiva.
• Vernalización: por último es importante conocer si la hortaliza florece cada dos años (planta bianual), es decir, hay plantas que florecen tras pasar su primer invierno. Es el caso de las zanahorias y cebollas por ejemplo.

  1. Polinización: podemos dividir a las plantas en dos tipos en función de cómo se polinice la flor que nos dará el fruto con las esperadas semillas:

• Autógamas: en la misma flor está el polen y el óvulo. Son flores que se autopolinizan: habas, tomates, berenjena, pimiento.
• Alógamas: la flor requiere del polen de otra para polinizarse, por lo tanto este tipo de hortalizas se cruzan fácilmente con otras de su misma familia. Son las hortalizas que tienen mayor posibilidad de cruzamiento, para evitar cruces podemos rediseñar el huerto y tomar las siguientes precauciones:

  1. Distancias de precaución para evitar cruzamientos.
  2. Evitar plantar variedades distintas de la misma hortaliza.
  3. Separar el cultivo en el tiempo (una siembra precoz de una y otra tardía de la otra)

C. Tipo de fruto:

•Fruto en el extremo: en tutorar para evitar que se pudra en el suelo, el fruto que hayamos seleccionado para semilla.

Fruto desgranado: es el caso de la lechuga, que deja caer las semillas fácilmente, por lo que debe recolectarse rápidamente o embolsarse. Importante: la maduración varía con las condiciones ambientales, así suele adelantarse en verano con las temperaturas altas y humedad baja) y retrasarse en las variedades de otoño con la humedad alta y temperatura baja.

D. Extracción de la semilla:


•Fruto seco: se recogen y extraen las semillas manualmente o golpeándolas (cuidado si son muy grandes pueden dañarse). Estas semillas deben recogerse rápido una vez estén maduras, ya que les influyen más las condiciones ambientales ya que no están protegidas del exterior. Ejemplo: leguminosas, albahaca, acelga, espinaca, girasol, lechugas.

Lechuga seleccionada que se ha dejado espigar, se corta los capítulos florales y se embolsan. Se agita para que caiga la semilla, después se limpia soplando suavemente para dejar solo las semillas.

• Fruto carnoso: la semilla está rodeada por una envuelta carnosa que la protege. En este caso, las semillas se pueden extraer del fruto madura, quitando la carne y dejando secar las semillas, o esperar su secado en la planta.

• Fermentación: en el caso del tomate y el pepino, se extrae la pulpa y se deja fermentar en un vaso. Cuando se forme un hongo blanco en la superficie, se cuela y se deja secar la semilla. Con ello se consigue eliminar microorganismos patógenos y el cubrimiento gelatinoso, facilitando su germinación.

Esquema en cuatro pasos del proceso para la fermentación del tomate: Extracción, depósito, colado y secado.

Una vez seleccionados los frutos y obtenidas nuestras semillas, debemos conservarlas adecuadamente para asegurarnos que guardarán su poder germinativo. Lo fundamental para almacenarlas en características óptimas, es lo pensar en los parámetros de germinación: humedad, luz, oxígeno y calor, y conseguir justo lo contrario: baja humedad, baja temperatura que a su vez reduce el oxígeno y nada de luz. Esto lo conseguimos secando bien las semillas e introduciéndolas en sobres o botes de cristal bien cerrados, y que estarán almacenados si es posible en nuestra propia nevera o en caso contrario en un lugar oscuro y fresco. Una buena idea es utilizar arroz o bolsitas de sílice de electrodomésticos que nos aseguren que la humedad no entra en nuestro envase.

Para conservar las semillas: envases herméticos, baja temperatura, cero humedades y almacenar en la oscuridad.

El siguiente paso tras guardar las semillas es el etiquetado. Trataremos de dar una información detallada sobre la semilla: hortaliza, variedad, fecha de recolección, procedencia.