Momento e intensidad del primer raleo en las plantaciones forestales
- Autor/a de la tecnología
- A.Barrance, J. Beer, D.H. Boshier, J. Chamberlain, J. Cordero, G. Detlefsen, B. Finegan, G. Galloway, M. Gómez, J. Gordon, M. Hands, J. Hellin, C. Hughes, M. Ibrahim, R. Leakey, F. Mesén, M. Montero, C. Rivas, E. Somarriba, J. Stewart.
- Institución que la publica
- CATIE · Centroamericanos
- Documento fuente
- Establecimiento y manejo de árboles en sistemas agroforestales; (Arboles de Centroamérica un Manual para el Extensionista) · 268-269-270 pág.
- Código de ficha
- 700037
El raleo debe corresponder, más o menos, al momento en que las ramas de los árboles comienzan a tocarse o entrecruzarse. Como ejemplo para especies como la melina y la teca, el primer raleo en plantaciones establecidas a un distanciamiento de 3 x 3 m (1111 árboles/ha) se efectúa cuando los árboles alcancen de 7 a 9 m de altura promedio. Se recomienda un raleo de 50% de los árboles. Hay muchas razones para realizar este primer raleo en forma temprana, entre ellas las siguientes:
- Es más fácil cortar los árboles cuando son pequeños. En muchos casos el primer raleo no será comercial, por lo que hay que minimizar su costo. Además, no tiene sentido atrasar el raleo de árboles de mala forma y de crecimiento pobre (que compiten con y atrasan el crecimiento de los árboles buenos).
- Si se atrasa el raleo, los árboles entran en una competencia fuerte. Esta competencia favorece la formación de árboles altos pero con copas y diámetros pequeños. El crecimiento perdido en diámetro, mientras los árboles sufren de una competencia fuerte, nunca se recupera después de un raleo tardío.
- El raleo a tiempo e intenso crea condiciones para que los árboles alcancen un tamaño comercial más rápido. Para el productor, esto significa más ganancias en menos tiempo.
- Los árboles en una plantación raleada a tiempo son más resistentes a vientos fuertes, por tener diámetros más grandes y sistemas radiculares bien desarrollados.
La marcación de los árboles por cortar en el primer raleo
Es importante marcar los árboles por cortar antes de efectuar el raleo. En muchas plantaciones de América Central esta operación se realiza en forma sencilla:
1. Hay que ubicarse en una esquina de la plantación, entre las dos primeras hileras de árboles.
Colóquese frente a la primera pareja de árboles, que está formada por el árbol a su mano derecha y el de su mano izquierda. Uno de estos dos árboles se va a marcar para ser raleado. La selección se basa en los siguientes criterios (en plantaciones para madera para aserrío):
- Estado fitosanitario: se eliminan árboles con problemas graves de plagas o enfermedades.
- Rectitud del tronco: los árboles torcidos y bifurcados se marcan para ser eliminados.
- Diámetro: se favorecen los árboles de mayor diámetro.
- Altura: entre dos árboles con buena forma, se favorece el más alto.
- Los árboles muertos o faltantes se consideran ya raleados.
2. Después de marcar uno de los primeros dos árboles, avance a la siguiente pareja en la misma hilera y repita el proceso.
3. Si los árboles de una pareja son muy buenos, se pueden dejar los dos, siempre y cuando se marquen los dos árboles siguientes para ser talados. De igual forma, si los árboles de una pareja son muy malos, se pueden eliminar ambos, si se deja la pareja siguiente
A través de raleos ejecutados a tiempo, la plantación será más vigorosa, estable y productiva
Este sistema permite una reducción adecuada de la densidad y favorece una buena distribución de árboles después del raleo. El machete es una herramienta adecuada para hacer la marcación. En la región Huetar Norte de Costa Rica, productores sin ninguna experiencia previa, han marcado hasta una hectárea por hora utilizando este sistema de marcación. Todos han expresado su satisfacción con sus plantaciones después de realizar los raleos. En Guanacaste, Costa Rica, se está aplicando esta técnica exitosamente. De preferencia, el raleo se ejecuta con una motosierra liviana (50 a 60 cm3; de 3,5 a 5 HP), por ser más fácil de manejar y además, por ser más económica. Si el primer raleo se realiza a tiempo, también se pueden cortar los árboles con hacha, machete o sierra de arco. En todos los casos, el corte se hace en la parte más baja posible del fuste.

Raleos posteriores
Para llegar al número recomendable de árboles maduros (unos 180 ó 250 árboles/ha dependiendo del tamaño del producto deseado y calidad de sitio), habrá que realizar un segundo y quizás un tercer raleo. En muchos casos estos raleos serán comerciales, porque al ser más grandes los árboles tendrán más opciones de mercado.
El segundo raleo debe corresponder, más o menos, al momento en que las ramas de los árboles comienzan a tocarse o entrecruzarse de nuevo. Como ejemplo, el momento para el segundo raleo de Gmelina arbórea en sitios de calidad media (con espaciamiento original de 3 x 3 m y con un primer raleo de 50% de la densidad original) ocurre en el quinto año, cuando la altura promedio es de unos 14 a 16 m (el momento preciso depende de la calidad de sitio). En Guanacaste, Costa Rica, el número de árboles se reduce en un 50% en el segundo raleo dejando unos 275 árboles/ha. La empresa Los Nacientes ejecuta el segundo raleo de Gmelina arborea cuando el diámetro promedio es de 20 cm, raleando un 33 a 50% de los individuos; de nuevo, esto ocurre más o menos en el quinto año.
En el caso de plantaciones de crecimiento muy rápido, el momento para el segundo raleo puede llegar antes del quinto año, al igual que en especies de copa ancha si el deseo es mantener un incremento rápido en diámetro. Como ejemplo, un segundo raleo de Eucalyptus deglupta se efectuó al final del tercer año usando el cierre de copas como indicador del momento para efectuar esta operación.
Raleos posteriores
Para llegar al número recomendable de árboles maduros (unos 180 ó 250 árboles/ha dependiendo del tamaño del producto deseado y calidad de sitio), habrá que realizar un segundo y quizás un tercer raleo. En muchos casos estos raleos serán comerciales, porque al ser más grandes los árboles tendrán más opciones de mercado.
El segundo raleo debe corresponder, más o menos, al momento en que las ramas de los árboles comienzan a tocarse o entrecruzarse de nuevo. Como ejemplo, el momento para el segundo raleo de Gmelina arborea
en sitios de calidad media (con espaciamiento original de 3 x 3 m y con un primer raleo de 50% de la densidad original) ocurre en el quinto año, cuando la altura promedio es de unos 14 a 16 m (el momento preciso depende de la calidad de sitio). En Guanacaste, Costa Rica, el número de árboles se reduce en un 50% en el segundo raleo dejando unos 275 árboles/ha. La empresa Los Nacientes ejecuta el segundo raleo de Gmelina arborea cuando el diámetro promedio es de 20 cm, raleando un 33 a 50% de los individuos; de nuevo, esto ocurre más o menos en el quinto año.
En el caso de plantaciones de crecimiento muy rápido, el momento para el segundo raleo puede llegar antes del quinto año, al igual que en especies de copa ancha si el deseo es mantener un incremento rápido en diámetro. Como ejemplo, un segundo raleo de Eucalyptus deglupta se efectuó al final del tercer año usando el cierre de copas como indicador del momento para efectuar esta operación.

Área Basal
La cantidad máxima de madera que podemos obtener de una plantación es siempre la misma, pero está en nosotros decidir si la queremos repartida en muchos troncos delgados o en unos pocos troncos gruesos. En la ilustración, si sumamos el área de todos los troncos de A y todos los de B, veríamos que es casi exactamente la misma.
La densidad final apropiada de una plantación depende principalmente de dos consideraciones: el tamaño deseado de los árboles y la calidad de sitio. En sitios más productivos se puede producir más árboles del tamaño promedio deseado. Una forma de medir calidad de sitio es mediante la determinación del "área basal" máxima. El área basal es la suma del área de los fustes en corte transversal de todos los árboles en una hectárea.
Cuando la tasa de acumulación del área basal se reduce, la plantación ha alcanzado su área basal máxima. Para dar una idea, áreas basales máximas de 25 a 30 m2/ha son comunes en plantaciones de teca y melina creciendo en sitios de calidad mediana en Costa Rica. Es decir, en los 10,000 m2 de una hectárea, uno puede esperar en estos sitios unos 25 a 30 m2/ha de madera sólida a la altura de pecho. Esta cantidad se puede repartir entre una cantidad grande de fustes pequeños (por ejemplo, en una plantación sin raleos) o entre un número menor de troncos más grandes en plantaciones raleadas.
Formulación de una estrategia de manejo (raleos)
Una discusión profunda sobre la calidad de sitio va más allá del alcance de este capítulo. No obstante, conviene reflexionar brevemente sobre la formulación de una estrategia de manejo para una plantación. En primer lugar, el objetivo de la plantación juega un papel primordial en la formulación de una estrategia de manejo. En plantaciones cuya finalidad es la producción de leña de diámetro pequeño se puede mantener densidades altas en las plantaciones. En cambio, cuando se desea producir madera para aserrío, la densidad final tendrá que ser mucho más baja.
Otra consideración está relacionada con la densidad inicial de la plantación. En plantaciones más densas (menos espacio entre árboles) habrá que efectuar el raleo más pronto. También habrá que ralear más árboles para llegar a la densidad final deseada. Si no hay mercado para los productos de los raleos, el costo aumenta mucho en plantaciones densas, porque hay que ralear más árboles. Finalmente, la calidad de sitio influye mucho en el número de árboles que se pueden dejar para el turno final. En sitios más productivos se pueden dejar más árboles.
¿Muchos pequeños o pocos grandes?: La estrategia de manejo
Es por esto que desde el primer momento debemos pensar en los productos que queremos obtener, de modo que el espaciamiento inicial se ajuste a los objetivos de la plantación y al manejo que se pretende dar posteriormente para lograr llegar a estos productos.
En un mismo sitio, la calidad del terreno es la misma, por lo que los árboles alcanzarán la misma altura a una determinada edad. Sin embargo, el número de árboles que queremos obtener y el grosor de los mismos dependerá del número inicial que plantemos (espaciamiento) y el régimen de raleos que hagamos. Esto es, el número de raleos y el porcentaje de árboles que eliminamos en cada uno.