FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

Métodos de control de plagas en el suelo y cultivos

Institución que la publica
Junta Andalucía, CEAE · España
Código de ficha
300999

Descripción de la tecnología:

La Solarización. Un método cada vez más valorado
Se basa este método en aumentar la temperatura del suelo utilizando la energía del sol mediante una cubierta plástica transparente sobre él durante la época del año de máxi­ma irradiación solar. Este aumento de temperatura produce efectos letales para todos los microorganismos no termófilos presentes en el suelo. Su eficacia es alta tanto para los hongos patógenos como para las malas hierbas (la juncia resiste el tratamiento).
La lámina plástica debe de estar muy apoyada sobre el suelo para conseguir mejor el efecto de aumentar la temperatura al no existir bolsas de aire. Previamente el suelo debe de haber sido movido y regado con el fin de estimular la dinamización de las formas de resistencias presentes en el suelo. La temperatura del suelo puede alcanzar según zonas y tipos de suelos temperaturas superiores a los 45 ºC en una profundidad de 20 cm. Para que el tratamiento sea efectivo se requiere mantener este tratamiento al menos durante un mes en las zonas cálidas y más de 45 días en las zonas más templadas o frías.
El problema de la solarización radica en que produce una mortandad no específica de microorganismos del suelo sin distinguir a los patógenos de los no patógenos, por lo que se puede convertir en una práctica que desequilibre la vida del suelo dejando un medio inerte si se utiliza continuamente.

La biodesinfección. Estrategia para las replantaciones y suelos fatigados
En muchos modelos agrarios tradicionales en el Mediterráneo ha sido una práctica tradicional la utilización del enterrado de estiércoles frescos, poco descompuestos, usados para la recuperación de los campos que daban síntomas de agotamiento o falta de vigor.
La biodesinfección es un proceso mediante el cual las sustancias tóxicas volátiles, libe­radas durante la descomposición de la materia orgánica enterrada superficialmente en el suelo, ejerce un efecto de control de un buen número de patógenos, nematodos, artrópodos y plantas adventicias en general (compostaje en superficie) y se ha conformado como una estrategia agroecológica para recuperar el vigor en aquellos campos en los que se realiza la replantación, in haber esperado 2-3 años a su recuperación mediante el cultivo de hortalizas, leguminosas o forrajeras o en suelos fatigados.
Entre las alternativas al bromuro de metilo, recogidas por el Protocolo de Montreal, ha sido recogida esta técnica como estratégica ya que se ha podido contrastar resultados muy eficientes (Bello, 2000).

Técnica de aplicación:
1 El suelo debe ser preparado como para efectuar la siembra, con desmenuzado del mismo (no es necesario eliminar los restos vegetales presentes en la parcela).
2 Se incorporaran al suelo una media de unos 5 kg de estiércol por metro cuadrado. Preferiblemente que no sea de vacuno, que no esté seco o “hecho” y que contenga aproximadamente un 50% de gallinaza en su composición.
3 El suelo debe regarse hasta capacidad de campo, para incrementar la sensibilidad térmica de las esporas de los patógenos y semillas y para mejorar la conductividad térmica y para iniciar los procesos de fermentación.
4 En cuanto se pueda entrar en la parcela se cubrirá el suelo inmediatamente con láminas de plástico (150-400 galgas), que se solaparán y se sujetarán con tierra. También puede ser suficiente en los cam­pos que lo permita, pasar un rulo que cierre los microporos superficiales del suelo e impida el escape de los gases procedentes de las fermentaciones.
5 El período de mantenimiento del proceso no será inferior a 15 días.
6 Cuando se mantiene el plástico para combinar los efectos de la solarización y de la biodesinfección los efectos producidos suelen ser mejores que cuando se aplica cada técnica aisladamente.

La utilización de vinazas para la recuperación de suelos
La vinaza es el residuo agroindustrial obtenido en la producción y destilación del vino. Se ha observado, sobre diversos cultivos hortícolas, que al mismo tiempo que se aplica la vinaza y se reducen los problemas de hongos y nematodos del suelo, es posible reducir la fertilización y todos los tratamientos fitosanitarios convencionales, aportando una ventaja añadida, y es que, a la par de suponer una fuente de materia orgánica que enriquece los suelos de cultivo, comporta una disminución de los problemas fitosanitarios asociados al cultivo y mantiene la producción, la curvatura y calibre de los frutos y demás caracte­rísticas agronómicas al mismo nivel. Su aplicación, que aún necesita profundizar en su estudio, podría ser como abono y control de patógenos en cultivos tanto ecológicos como convencionales. (Bello, 2007)
La importancia de los mojantes en las aplicaciones ecológicas
La utilización de este tipo de productos es muy importante en agricultura ecológica ya que en general los productos que se utilizan son de una eficacia reducida y de fácil degrada­ción por la luz y el calor. En este sentido los mojantes proporcionan una mayor persistencia a los productos, una mayor adherencia y en algunos casos nos permite rebajar las dosis manteniendo la misma eficacia.
Además de los mojantes más habituales existen otros que se están utilizando cada vez más por el sector, como los que se citan a continuación que pueden proporcionar resultados aceptables:

  • Leche desnatada: La utilización de 1 l por 100 l de caldo permite aumentar la persis­tencia de los productos al paso que ejerce cierta acción de protección frente a hongos y a virus de transmisión mecánica.
  • Caseína: 50 gr con 100gr de cal apagada. Tienen el inconveniente de que produce mucha espuma.
  • Melaza azucarera: A razón de 250 gr con 100 gr de cal por 100 l de caldo.
  • Aceites vegetales: La utilización de aceites vegetales puede servir para aumentar la estabilidad de muchos productos y hacerlos más penetrantes. Estos también pueden servir para proteger a ciertos productos como Bacillus thuringiensis frente a la acción de los rayos solares, con el consiguiente aumento del periodo de actividad.
  • Jabón de potasa: Se puede utilizar con la nicotina, mezclando 1 kg de jabón por cada 100 l de caldo. En general los mojantes no se deben de mezclar con silicato de sosa ni permanganato potásico. Tampoco con caldo bórdeles.