FUNDESYRAM
Manejo Pecuario

Mejoramiento genético de las cabras

Autor/a de la tecnología
Dr. Jorge Luis Álvarez Calvo
Institución que la publica
ACPA · Cuba
Documento fuente
Manual del Caprinocultor. · 41-42-43 pág.
Código de ficha
400244

Descripción dela tecnologia:
Mejoramiento genético
Los criadores de cabras no están vinculados a un programa de mejora genética ni tienen posibilidades de utilizar la inseminación artificial en su rebaño. Por ello, se consideró necesario exponer algunos conceptos básicos de la genética y como aplicarlos. Ello permitirá incrementar la producción de cabritos, mejorar el crecimiento, lograr la utilización de alimentos más eficientes y mejorar la producción de leche a la vez que se logra una mejor adaptación de los animales a nuestro medio. La genética la empezamos hacer desde el mismo momento en que seleccionamos animales con rasgos o características deseadas.
Una introducción necesaria: los cuerpos de todos los animales se componen de células. Cada célula tiene un núcleo con varios pares de cromosomas que son los portadores de la herencia, es decir, los rasgos que determinan las características genéticas de los animales.
Como los cromosomas se presentan en pares, al igual que los genes, que son las unidades de la herencia, contenidas en los cromosomas.
Los núcleos de todas las células del cuerpo del caprino presentan 60 cromosomas mientras que los espermatozoides y los óvulos tienen la mitad de cada uno (30 cromosomas). Al unirse los espermatozoides con el óvulo en el apareamiento, determinan la constitución genética de los 60 cromosomas del nuevo animal. Mientras más emparentados estén los individuos más genes tendrán en común. Los genes de animales de una raza pura tienen mayor similitud entre sí, que si se comparan con individuos no pertenecientes a esa raza.

Consanguinidad
La consanguinidad es el producto del apareamiento de individuos emparentados. Aunque algunas prácticas genéticas requieren del uso de este tipo de apareamiento, para el productor es un peligro en potencia pues produce un mayor número de animales muy similares genéticamente. La consecuencia es el nacimiento de crías débiles, disminución de la fertilidad y de la velocidad de crecimiento. Este tipo de apareamiento solo es útil cuando se obtienen animales excepcionales y se requiere fijar sus características reteniendo a los descendientes más prolíferos y vigorosos originados dentro de una familia.

La falta de control individual de los animales, de los apareamientos y de la progenie, conducen a la consanguinidad. Para evitarla consanguinidad, se recomienda trabajar con troncos o líneas de animales para el apareamiento, que en síntesis, se comenzaría por aparear el macho del tronco 1 con las hembras del tronco 2; luego el macho del tronco 2 con las hembras del 3; después el macho del tronco 3 con las hembras del tronco 4 y más tarde, el macho del tronco 4 con las hembras del tronco 1.

Las crías toman el número del tronco del padre y cada tronco se autoremplaza de sus machos y debe generar hembras para otros troncos, por lo cual hay que crear remplazos en semejante número de troncos diferentes y tenerlos bien identificados.

Este trabajo se puede realizar entre cuatro productores individuales e intercambiar sus animales. Otra vía para evitar la consanguinidad es la introducción de animales de otras poblaciones, con lo que se incorporan nuevos genes y se reduce el coeficiente de parentesco. Acostúmbrese a realizar la selección negativa de su rebaño; esto es un método sencillo, donde usted se queda con los mejores animales por su comportamiento y vende o sacrifica los que no se comporten bien en su área o cumplan su vida útil.

Selección
La selección de animales garantizan los padres de la siguiente generación. Deben mostrar un buen comportamiento en los rasgos de importancia económica que estén determinados genéticamente, para que sean heredados o trasmitidos a la descendencia. Ejemplo de ello es la producción de leche y carne.

Selección de reproductoras: para el éxito inicial de una explotación de cabras se comienza con un pie de cría adecuado a las condiciones existentes. Hay que considerar, los rasgos o características que estén muy bien relacionados con los objetivos de crianza del productor. Para lograr buenos resultados hay que considerar la edad, raza, forma de la ubre y el fenotipo.

Edad
La edad influye en el comportamiento reproductivo y productivo. Se determina por cronometría dentaria y por los registros que se llevan en la unidad, éste último es el método más preciso.

Existen 3 rangos fundamentales de la edad en las hembras:
• 6-12 meses: jóvenes o chivas.
• 1-4 años: medianas o cabras.
• > 4 años: viejas

Si se seleccionan hembras jóvenes, hay que ser cuidadoso en averiguar quiénes son sus padres y si están preñadas, pues en esta categoría se presenta con bastante frecuencia el aborto cuando las condiciones no son buenas. La compra de hembras de medianas es la mejor adquisición, porque ya han parido, y tienen mejor producción, reproducción y habilidad materna conocida y pueden tener larga vida dentro del hato. Las hembras viejas se adquieren solamente cuando por sus características excepcionales sea conveniente para el criador obtener algún parto de ella.