FUNDESYRAM
Manejo de Suelo y Agua

Medidas de Conservación de Suelos, (Prácticas mecánicas de conservación de suelos)

Autor/a de la tecnología
Peralta S. Víctor
Institución que la publica
Visión Agroecológica · Venezuela
Síntesis elaborada por
Raúl Ángel Gavidia, FUNDESYRAM
Código de ficha
100034

Prácticas mecánicas de conservación de suelos
Se trata de obras de ingeniería para manejar y encauzar las aguas de escorrentía y controlar las remociones masales del suelo. El manejo de las aguas de escorrentía pretende evitar que volúmenes grandes recorran longitudes largas, cortándolas y evacuándolas hasta lugares adecuados. Algunas prácticas buscan controlar los encharcamientos por medio de obras de drenaje.

Entre las prácticas más comunes podemos mencionar:

Zanjas: son canales angostos, trazados transversalmente a la pendiente a un intervalo predeterminado. Se construyen con el propósito de interceptar las aguas de la escorrentía para luego almacenarlas o evacuarlas en una forma controlada. De esta forma se reduce el largo de la pendiente, disminuyendo el riesgo de erosión.
Esta práctica debe emplearse en zonas de escasas lluvias, o en suelos de textura gruesa o muy gruesa, sin estructura o estructura débil, con el fin de propiciar la infiltración y la retención de humedad. También se usa en suelos de textura fina, compactos, de baja capacidad de infiltración en regiones secas.

No se deben construir zanjas en suelos sueltos con capas interiores impermeables, ni en zonas lluviosas, ya que si son de pendiente suave ocasionan problemas de drenaje, y si son de pendientes altas ocasionan deslizamientos, derrumbes o problemas de solifluxión.
Sembrando hileras de árboles se protegen los cultivos, suelos, animales y viviendas.

A continuación se mencionan los tipos de zanjas más comunes:
Zanjas de absorción: Tienen como finalidad el almacenamiento temporal de las escorrentías superficiales de modo de lograr la estabilización de los suelos contra su remoción. La absorción de la humedad permitirá que luego se reforeste sin limitaciones por la suplencia de agua. Esta práctica no modifica la pendiente del terreno pero sí su longitud real o efectiva.

Zanjas filtrantes: Son zanjas de poca profundidad, de menos de un metro y de entre 0,45 y 0,80 metros de ancho, excavadas en el terreno, que recogen y distribuyen las aguas residuales sobre un lecho de tierra vegetal, grava y arena.

Zanjas de trinchera: Las zanjas de trinchera permiten retener grandes cantidades de agua de lluvia infiltrándola al subsuelo, permitiendo la recuperación de manantiales y en muchos casos, hasta el surgimiento de nuevos manantiales donde antes no existían. Por ejemplo, una zanja de 60 centímetros de profundidad por 60 centímetros de alto, y un metro de largo, puede retener 360 litros de agua cada vez que se llena. Una hectárea con 400 metros lineales de zanjas de trinchera, puede retener más de 140.000 litros de agua cada vez que las zanjas se llenan y esto ocurre varias veces durante la época de lluvias.

Terraza: Es muy efectiva para controlar la erosión y es tal vez una de las obras más estéticas de todas. Sin embargo, debido a su costo relativamente alto y su requisito de suelos profundos, tiene una aplicación limitada a condiciones más específicas que las zanjas.

A continuación se mencionan los tipos de terrazas más utilizados:

Terrazas individuales: Son pequeñas plataformas circulares o redondas trazadas al tresbolillo. Al igual que las demás terrazas, tienen un corte y un relleno pero no son continuas. Además de su función de reducir la erosión, la terraza individual permite la captación y conservación de humedad y el mejor aprovechamiento de los fertilizantes. Son obras complementarias para uso con terrazas angostas o zanjas de ladera para la siembra de frutales u otros cultivos permanentes.

Terrazas angostas: Son plataformas continuas y de base estrecha, trazadas de manera transversal a la pendiente para interceptar el agua de la escorrentía. El agua captada se almacena en la plataforma para que se infiltre, si está trazada a nivel, o para que se evacue lentamente a lugares debidamente protegidos, cuando la terraza se traza con desnivel. La plataforma o banco está formado por un corte y un relleno, y tiene una pendiente inversa.

Terrazas de banco: son plataformas o bancos escalonados, construidos de manera transversal a la pendiente y separados por taludes protegidos por vegetación. El ancho del banco varía con la pendiente, el cultivo y la profundidad del suelo.