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Manejo de la humedad del suelo

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Manejo de la humedad del suelo · 2, 3 pág.
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500350
Descripcion.

Una causa importante de la baja producción y del fracaso de los cultivos en la agricultura de secano en los trópicos es la lluvia escasa y errática. Sin embargo, en muchas áreas el manejo de tierras y cultivos no favorece el flujo del agua en la zona radical del cultivo. Por ello, los rendimientos pobres están relacionados con una insuficiencia de la humedad del suelo más que con una insuficiencia de la lluvia. La agricultura de secano, tropical y subtropical, dependen de un adecuado suministro de agua en la zona radical del suelo. Se ha estimado que el agua del suelo limita la producción de los cultivos en aproximadamente tres cuartas partes de los suelos cultivables del mundo y es el principal factor responsable de los bajos rendimientos en las temporadas secas y en los trópicos y subtrópicos semiáridos.

Poco puede ser hecho para incrementar la lluvia o el número de eventos de lluvia. En la agricultura de secano, por lo tanto, los esfuerzos deben ser concentrados en el incremento de la proporción de agua que entra en el suelo (infiltración), minimizando la pérdida de humedad por escorrentía y evaporación y mejorando la disponibilidad de agua del suelo y la eficiencia del uso del agua mediante el mejor manejo del suelo.

Especialmente en las zonas agroecológicas tropicales y subtropicales con lluvias limitadas, irregulares o marcadamente estacionales, donde las precipitaciones anuales oscilan entre 400 y 1 000 mm, pero además en áreas donde la escasez de lluvias estacionales puede limitar la productividad del cultivo, es necesario prestar mayor atención a la captura eficiente de la precipitación in situ y mejorar el contenido de humedad del suelo en la zona radical. La comprensión del ciclo hidrológico es esencial para el efectivo manejo del agua de lluvia y el agua del suelo. El agua ocurre no solo como un líquido, sino también como un sólido (ej. granizo, nieve) y como un gas –vapor de agua. La cantidad total de agua en el mundo es constante, pero el agua está continuamente cambiando de una forma a otra y se mueve continuamente a diferentes velocidades.

LÁMINA 1
La preciada agua de lluvia es
perdida para la agricultura como
escorrentía, arrastrando con ella
partículas del suelo y materia
orgánica.
T.F. Shaxon

Una vez que el agua caída alcanza la superficie de la tierra puede infiltrarse dentro del suelo, escorrerse por encima de la superficie como flujo de agua superficial, o acumularse en lashojas de las plantas o en charcos de donde evapora hacia la atmósfera. Una combinación deestos procesos es el caso más común.La lluvia que se infiltra dentro del suelo forma parte del agua del suelo, parte de la cualpuede ser usada por las plantas para su transpiración, alguna puede retornar a la atmósferapor evaporación desde la superficie del suelo y otra -si hay suficiente infiltración- puedemoverse más allá de la zona radical hacia el agua subterránea.

El agua de lluvia que escurre de la tierra desciende rápidamente hacia los cursos de los ríos, contribuyendo a los flujos máximos y es siempre motivo de preocupación. La escorrentía no es solamente un desperdicio del agua de lluvia que podría haber contribuido a la producción agrícola y al abastecimiento de las aguas subterráneas, sino que frecuentemente causa inundaciones o daños a los caminos y tierras agrícolas y erosiona el suelo que es redepositado en el cauce de los ríos y en los embalses aguas abajo.

El manejo del suelo puede afectar significativamente
• la escorrentía;
• la evaporación directa de la superficie del suelo;
• la cantidad de humedad del suelo disponible para las plantas dentro del alcance de sus Raíces
• la profundidad de penetración de las raíces.

La cantidad de agua que alcanza cada uno de estos destinos durante un período dado no está
determinado solamente por la cantidad de lluvia sino también por las propiedades químicas
y la arquitectura o estructura física del suelo, incluyendo los poros.
Los suelos difieren en su estructura y capacidad para mantener la disponibilidad de agua
para las plantas, dependiendo de:
• la textura
• la profundidad
• el contenido de materia orgánica
• la actividad biológica

Un suelo con un incremento de humedad tendrá:
• mayores rendimientos gracias a la máxima utilización de la lluvia
• recarga de las aguas subterráneas asegurando así el nivel de agua en pozos y la
continuidad de los ríos y los flujos de las corrientes.
• riesgo reducido de pérdidas de rendimiento debido a las sequías