Manejo de árboles dispersos en campos agrícolas
- Autor/a de la tecnología
- A.Barrance, J. Beer, D.H. Boshier, J. Chamberlain, J. Cordero, G. Detlefsen, B. Finegan, G. Galloway, M. Gómez, J. Gordon, M. Hands, J. Hellin, C. Hughes, M. Ibrahim, R. Leakey, F. Mesén, M. Montero, C. Rivas, E. Somarriba, J. Stewart.
- Institución que la publica
- CATIE · Centroamericanos
- Documento fuente
- Establecimiento y manejo de árboles en sistemas agroforestales; (Arboles de Centroamérica un Manual para el Extensionista) · 237-238 pág.
- Código de ficha
- 700035
El manejo tiene los siguientes objetivos: i) asegurar el número de árboles necesario para obtener los productos y servicios deseados sin afectar negativamente la producción de los cultivos vecinos; y ii) obtener más y mejores productos y servicios arbóreos. Las principales actividades de manejo son:
- la protección selectiva de especies con las características buscadas, al momento de la conversión de una área de guamil (barbecho) a la producción agrícola;
- la restricción de actividades agrícolas que puedan dañar los árboles (p. ej., uso del fuego);
- el raleo progresivo de los árboles dejados, para lograr la densidad y ubicación ideal, y seleccionar los mejores individuos;
- la poda, para reducir la sombra sobre los cultivos y mejorar la calidad de la madera; y
- la mocha, para estimular el rebrote de productos deseados (forraje, enramadas, mulch, postes, leña). A continuación presentamos una breve descripción y algunos ejemplos de estas prácticas de manejo utilizadas a menudo con árboles dispersos.
Establecimiento. El sistema de árboles dispersos no se presta bien a la regeneración mediante plantación. Estas representan una inversión significativa de tiempo y recursos, y al estar ubicadas al azar en medio de las áreas de cultivo y potreros, las plántulas son vulnerables a daños por animales y actividades agrícolas (especialmente el deshierbe) y por tanto hay un alto riesgo de perder la inversión. Algunos agricultores plantan árboles (p. ej., con semilla de Gliricidia sepium y Cordia alliodora) "al voleo". Este sistema es barato pero requiere mucha semilla disponible y trabaja mejor con especies de semillas grandes, con buena germinación y rápido crecimiento inicial.
Muchos productores manejan los rebrotes de tocones (p. ej., Cordia alliodora y Eucalyptus spp.), pero en este caso el uso de fuego para preparar áreas agrícolas o rejuvenecer pastos puede ser un problema. Normalmente salen varios rebrotes de un solo tocón y al inicio es preferible dejarlos todos, para ver cuál crece con más fuerza. Sin embargo, una vez que sea evidente cuál será el dominante, el más recto más firmemente apegado al tocón y más cerca del suelo, hay que cortar los demás para que toda la fuerza del tocón se concentre en él.
Muchos agricultores evitan el uso de la quema o de herbicidas, para no dañar la regeneración natural de árboles que les puedan ser útiles. Otros queman, pero lo hacen amontonando los residuos vegetales (broza) al quemar o dejando rondas sin quemar alrededor de los árboles que desean proteger. Hasta qué punto los agricultores modifican sus prácticas agrícolas para favorecer los árboles depende de, por ejemplo, si el agricultor tiene suficiente mano de obra disponible para limpiar manualmente o si los beneficios a obtener de los árboles son económicamente importantes. Si se habían dejado árboles dispersos durante el ciclo anterior de cultivo, la población de árboles que resulte puede ser diversa con una mezcla de árboles grandes y pequeños.
La regeneración natural es el principal método de establecimiento de los árboles dispersos de numerosas especies en campos agrícolas. Algunas especies como el saray (Eugenia guatemalensis) o el muñeco (Cordia coloccoca) en los cafetales alrededores del lago Apanás, Jinotega, Nicaragua o la lengua de vaca (Conostegia xalapensis) en los pastizales de Santa Cruz, Turrialba y Monteverde, Costa Rica, son dispersadas por aves. En este caso, podría ocurrir la limitación que los árboles solamente se regeneren a la sombra de otros árboles (p. ej., dentro de los cortinas rompevientos) dado que las aves involucradas evitan las áreas abiertas por el riesgo de aves rapaces.
Otras especies, como Cordia alliodora, Cedrela odorata, el macuelizo (Tabebuia rosea) o Bombacopsis quinata se dispersan por viento. Las semillas de estas especies son pequeñas, livianas y tienen apéndices que favorecen la suspensiónen el aire; son producidas en grandes cantidadesque permiten explorar casi todo rincóndisponible alrededor de los árboles reproductores.Estas especies se establecen adecuadamenteen suelos descubiertos y por eso son comunes enzonas de producción de hortalizas y granos básicos.Muchas veces las poblaciones de estas especiesse mantienen en los campos agrícolas graciasa que la época de dispersión de las semillasde los árboles coincide con la época de preparación del suelo para la siembra de anuales a suelo descubierto. Muchas plántulas germinan en loscampos y los agricultores seleccionan los individuosde mejor forma, crecimiento y ubicación enel campo en las densidades adecuadas para permitir el crecimiento y producción de los cultivos.
Numerosas especies utilizan el ganado vacuno como dispersor de las semillas y aprovechan las bondadosas condiciones de sustrato de las boñigas para establecerse firmemente en los campos agrícolas (p. ej. Samanea saman y Enterolobium cyclocarpum). Notorios ejemplos (incluso al grado que los árboles se convierten en malezas) incluyen el carbón negro (Acacia pennatula) y la guayaba (Psidium guajava).
Mochas. La mocha consiste en el corte de la copa del árbol, incluyendo el ápice principal, resultando en la producción de rebrotes nuevos. Esta práctica se usa para reducir la sombra (al igual que la poda) o para estimular rebrotes que sean de utilidad (p.ej., follaje comestible). La mocha de ciertas especies (p. ej., Gliricidia sepium) produce numerosos brotes uniformes y rectos, características especialmente buscadas para postes para cerca viva, enramadas de chayote (Sechium edule) y leña para consumo familiar o venta. En el sistema agroforestal tradicional "Quezungual", practicado en el occidente de Honduras, los productos de las mochas se utilizan como "mulch" (capa de materia vegetal), que se distribuye por encima para conservar la humedad. La altura de la mocha depende de su objetivo y el sistema dentro del cual se realice. Cuando el objetivo es únicamente la reducción de la sombra, lo importante es que los rebrotes no ocurran muy cerca del nivel de los cultivos (por lo menos a 1m de altura), para que la luz del sol les pueda llegar lateralmente. Si se busca utilizar los rebrotes para, por ejemplo, leña, y se manejan animales dentro del área, es necesario que la mocha se realice a una altura fuera de su alcance, para evitar que los ramoneen. Si, al contrario, se busca que los animales aprovechen los rebrotes directamente como forraje de verano, hay que asegurar que estén a su alcance.