Las semillas criollas
- Autor/a de la tecnología
- Evadir José Albarello, Ingeniero Agrónomo: Marciano Toledo da Silva, Frei Sérgio Görgen. Traduzido por: Silvia Beatriz
- Institución que la publica
- viacampesina · Porto Alegre, Brasil
- Documento fuente
- ALMACENAR Y DISTRIBUIR SEMILLAS CRIOLLAS COMO INSTRUMENTO DE ACUMULO DE FUERZAS DEL CAMPESINATO · 4 pág.
- Código de ficha
- 300716
Las semillas criollas forman parte de la vida de los pueblos desde el descubrimiento de la agricultura. De forma colectiva, campesinas y campesinos descubrieron técnicas y prácticas que fueron evoluyendo, entre ellas está el manejo de semillas criollas. En la historia de las semillas está también la historia de la humanidad. A partir de la práctica de la agricultura y del descubrimiento de las semillas, los pueblos y el mundo evoluyeron hasta lo que hoy vivimos.
Consideramos como semillas criollas no sólo los granos, sino también las plantas, animales, flores, árboles nativos, frutas, hierbas, plantas medicinales y muchas otras. Una diversidad de especies que se encuentran en la naturaleza y que fueron cuidadas, mejoradas y preservadas a lo largo del tiempo, pasando de generación en generación, alimentando a los seres humanos y a los animales. La naturaleza ofrecía abundancia, era diversificada y las personas se alimentaban con millares de especies. Cada pueblo, nación o comunidad desarrollo sus hábitos alimentarios y los incorporó en su cultura.
Semillas criollas son las semillas cuidadas y mejoradas bajo el dominio de las comunidades tradicionales. Son fruto de la evolución de la naturaleza y del trabajo de diferentes pueblos. Existen en abundancia en la naturaleza y con mucha sabiduría, los campesinos y campesinas, en diferentes partes del mundo, resisten al paquete tecnológico de los agroquímicos (fertilizantes químicos y agrotóxicos) y a las semillas transgénicas. Esta sabiduría y resistencia es una enseñanza grandiosa que debe ser preservada y seguida.
Es gracias al trabajo y a la sabiduría de los antepasados que hoy tenemos las semillas criollas. Y es con ellas que vamos a alcanzar la abundancia en la producción de alimentos y de tantas otras materias primas necesarias para nuestra supervivencia y la autonomía de la agricultura campesina.
La continuidad de la agricultura campesina, fuerte, autónoma, dinámica y diversificada, depende de la capacidad del campesino y de la campesina de conocer, rescatar y producir con semillas criollas. Pues hay una relación directa entre esa continuidad e esa capacidad. Podemos decir que las semillas criollas dependen de los campesinos y de las campesinas, así como los campesinos y campesinas dependen de las semillas criollas. Y, esta relación de interdependencia, permite la continuidad de un campesinado fuerte, organizado y autónomo.
Las semillas son herencia dejada por los antepasados y que cuidamos para las generaciones futuras. Es algo de gran valor para nosotros y por eso deben ser protegidas para el usufructo de toda la humanidad.