La técnica de del trabajo del suelo en agricultura ecológica
- Institución que la publica
- Instituto de Restauración y Medio Ambiente · España
- Documento fuente
- Agricultura Ecológica Manual y Guía Didáctica · 207-208-209 pág.
- Código de ficha
- 300961
Descripción de la tecnología.
La preparación del suelo mediante una serie de labores se considera una de las técnicas básicas en la agricultura.
Se debe tener en cuenta que el suelo es un elemento del sistema que hay que proteger porque es frágil y por tanto difícil de mantener en equilibrio, sobre todo al principio. Las labores del suelo inciden directamente sobre él y por eso requieren, por un lado hacerlas bien, en su momento adecuado y también tener muy claro cuál es el objetivo que se quiere conseguir con ellas.

El laboreo del suelo tiene gran importancia en el posterior desarrollo de los cultivos. Este debe ir dirigido a proporcionar a las plantas un medio en el que el desarrollo radicular sea adecuado, mediante la aireación, el esponjamiento del suelo y el control de las malas hierbas.
Algunos objetivos que se pueden conseguir con la labor del suelo:
Estimular la actividad biológica de los microorganismos del suelo.
Si se hace bien potencia la actividad de los microorganismos para favorecer el cultivo siguiente. Si se hace mal los microorganismos no se activan e incluso sus poblaciones pueden disminuir.
Preparar el lecho de siembra de manera que las plantas y los microorganismos del suelo encuentren las condiciones más adecuadas para desarrollarse con las cantidades necesarias de aire y de agua
Controlar las malas hierbas muchas de las cuales son desarraigadas con esas labores y algunas de sus semillas destruidas.
Incorporación parcial de los residuos de cosechas y rastrojos en los primeros centímetros del suelo favoreciendo su descomposición en condiciones de aerobiosis.
Corregir la compactación sobre todo en aquellos suelos que son pesados y por tanto más sensibles a la compactación. En un suelo compactado los nutrientes se mueven más lentamente y pueden limitar la radicación de las plantas, así como provocar encharcamientos que ocasionan problemas de asfixia radicular.
Criterios básicos a la hora de labrar el suelo
Respetar las capas u horizontes del suelo.
Hacer los menos pases posibles
Que el suelo reúna las condiciones necesarias para realizarlas (tempero)
Profundidad de trabajo adecuada
Seguir las curvas de nivel en terrenos con pendiente.
Respetar los horizontes del suelo.
Un suelo bien constituido está estructurado en una serie de horizontes o capas. Cuando se labra deben respetarse esos horizontes, es decir, la labor a realizar será arañar la tierra para favorecer la aireación y la circulación del agua, pero nunca debe voltearse
Si se voltea el suelo se mezclan los horizontes y eso lleva consigo una serie de inconvenientes:
- Se entierra profundamente la materia orgánica o los rastrojos de la cosecha anterior acumulados en la superficie con lo que se favorece su descomposición anaerobia.
- Se aleja de las raíces de las plantas los elementos nutritivos procedentes de esa materia orgánica en la siguiente cosecha.
- Se obliga a la planta a profundizar más con sus raíces para llegar al alimento, gastando una energía innecesaria en esa labor.
- Los elementos minerales que se han producido son lavados (lixiviados) hacia abajo y por tanto se pierden más rápidamente que si estuvieran situados en la parte de arriba del suelo.
Los microorganismos se encuentran situados en el suelo cada uno en su hábitat correspondiente, de manera que en la zona más superficial se colocan los microorganismos aerobios (necesitan vivir con aire) que son los más interesantes porque trabajan con la materia orgánica del suelo. En la zona más profunda se sitúan los microorganismos anaerobios (necesitan vivir sin aire).Cuando se voltea el terreno lo que se hace es cambiar de lugar a cada grupo de microorganismos de manera que los aerobios pasan a las zonas profundas en las que no hay aire y los anaerobios pasan a la zona superficial donde hay aire. Se han cambiado las condiciones de vida de cada grupo y eso significa que ninguno podrá trabajar ni vivir en el nuevo hábitat que se les ha asignado. Con el tiempo volverán a establecerse las respectivas poblaciones de nuevo, cada una en su sitio, pero se ha perdido tiempo y energía.
Hacer los menos pases posibles.
Cuando se trabaja con maquinaria esta compacta el suelo con su peso, de manera que cuantas más veces se pase, tanto más se compacta. Por eso hay que minimizar el número de pases, con ello no solo se mejora la estructura del suelo sino que también se ahorra energía no renovable.
Que el suelo reúna las condiciones necesarias.
Cuando el suelo está demasiado húmedo o demasiado seco no debe trabajarse porque se desestructura más fácilmente. Para trabajarlo debe reunir las condiciones de humedad adecuadas (tempero) y así las labores del suelo son más eficaces.
Profundidad de trabajo adecuada.
La acción de las condiciones climatológicas unidas a la utilización de la maquinaria pesada llevan consigo una desestructuración y una compactación del suelo agravados por la poca actividad biológica que repare el daño estructural. Para evitarlo cada vez se habla más de reducir la profundidad de laboreo o laboreo mínimo. En suelos con laboreo mínimo la materia orgánica y los microorganismos edáficos se concentran en la superficie y la actividad biológica se multiplica, lo que aumenta la porosidad y la estabilidad de la superficie.

En agricultura ecológica se utilizan las labores superficiales porque se trabaja para aumentar la fertilidad del suelo y no es necesario hacer labores profundas. La parte más interesante del suelo son los primeros 15 -20 cm. de manera que es a esa profundidad a la que nos interesa trabajar el suelo. Así se estimula a los microorganismos del suelo, se humifica la materia orgánica en esa capa superficial y se mejoran las condiciones en las que se desarrollarán las raíces de las plantas del cultivo siguiente.
Seguir las curvas de nivel.
Sobre todo en terrenos con pendiente para evitar la escorrentía superficial y por tanto la erosión del suelo producida por el agua en la época de las lluvias. Cuando el terreno es pesado y llano y está en el fondo de valle puede haber problemas de encharcamiento en época de lluvias. Para evitarlo se haría una labor de drenaje que impida la retención del agua.