FUNDESYRAM
Tecnologías Apropiadas

La Rotación En La Agricultura Ecológica

Autor/a de la tecnología
Antonio Guiberteau Cabarnilla, Juana Labrador Moreno
Institución que la publica
Ministerio De Agricultura Pesca Y Alimentación · Argentina
Código de ficha
500385

La rotación es otro de los aspectos fundamentales. Se entiende por tal la sucesión de cultivos dentro de la misma parcela durante un número determinado de años, al cabo de los cuales se repiten de nuevo los cultivos en el mismo orden. La alternativa es la división de la tierra cultivada en parcelas, dedicadas cada una de las mismas a un cultivo diferente de la rotación elegida. La alternativa ideal, por sencillez de manejo, es aquella que consta de tantas hojas o parcelas como años tiene la rotación.

Es necesario no dejar al azar la sucesión de las plantas cultivadas, porque sólo así puede planificarse un trabajo agrícola correctamente y en el momento adecuado.

EI principio fundamental para elaborar una rotación es muy simple. Se trata de alternar cultivos que tengan tipos de vegetación, sistemas radiculares y necesidades nutritivas diferentes. En la práctica se respetan las siguientes normas:

1. No suceder plantas de la misma familia, como de la acelga y la remolacha (Fam. Quenopodiaceas), el apio y la zanahoria (Fam. umbelíferas), la achicoria y la lechuga (Fam. compuestas), la patata y el tomate (Fam. solanáceas), etc.

2. No suceder plantas del mismo tipo de vegetación. Los tipos de vegetación son los siguientes:
a) Hortalizas de hojas. Acelgas, achicoria, ajo, apio, cebolla, cardo, col, diente de león, espinaca, hinojo, lechuga, puerro, repollos, escarola, etc.
b) Hortalizas de raíz t• titbérctrlos. Nabos, patatas, rábanos, remolacha, zanahorias, etc.
c) Hortalizas de frutos. Berenjenas, melón, sandía, pepino, tomate, pimiento, etc.
d) Leguminosas. Guisante, garbanzos, judías, lentejas, habas, soja, etc.

3. Introducir regularmente, al menos una vez cada 2 años, una leguminosa que enriquezca la tierra en nitrógeno, ya sea para abono verde o para aprovechar su fruto. Si la cosecha se efectúa en verde, no hay gran diferencia en las cantidades netas de nitrógeno que queda disponible en el suelo entre unas habas verdes, pongamos por caso, picadas como abono o recolectadas previamente y picadas después. Por el contrario, una vez maduras, se produce un notable descenso.

Ha de tenerse presente que el principal aspecto favorecedor del abonado verde es el efecto dinamizador sobre la actividad del suelo que tiene esa masa vegetal fresca, efecto que evidentemente no existe cuando la planta está ya seca.

Existen opiniones distintas entre autores sobre cuál es la leguminosa que más cantidad de nitrógeno por unidad de superficie.
Esta cuestión es difícil de responder con rotundidad, ya que depende de la naturaleza del suelo, climatología, fechas de cultivo y presencia en cantidad suficiente del rizóbium específico. Sin embargo, parece claro que las leguminosas más seleccionadas, como el guisante, la judía verde, las habas, etc., son las que menos cantidad de nitrógeno fijan, siendo por el contrario el altramuz una de las que más fijan, del orden de los 80 kilos de nitrógeno por hectárea.

Finalmente, las leguminosas forrajeras plurianuales, como es el caso de la alfalfa, trébol, meliloto, etc., constituyen la cabeza de rotación ideal. En cambio, las leguminosas anuales, que son todas las demás, permiten fácilmente intercalarse en la rotación.

4. Alternar los cultivos exigentes, que requieren un abonado orgánico abundante, con los cultivos menos exigentes, que prefieren una fertilización orgánica moderada. Así, entre los que necesitan una fertilización fuerte y soportan la materia orgánica parcialmente descompuesta, como el mantillo joven o incluso estiércol fresco, tenemos: apio, la patata, calabaza, col, espárrago, maíz, pepino, puerros, etc.
Entre los menos exigentes, que prefieren mantillo o estiércol bien maduro, tenemos: acelgas, achicoria, cebolla, diente de león, escarola, espinaca, guisante, judía, lechuga, lenteja, rábano, remolacha, zanahoria, etc.