FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

La planta un ente integral

Autor/a de la tecnología
Enrique Kolmans Darwin Vásquez
Institución que la publica
ACTAF · Cuba
Código de ficha
301097

Los experimentos realizados por Van Helmont (1577 - 1644) y Stephan Hales (1677 - 1761) demostraron, contra la creencia de aquella época, que además del suelo, el aire y el agua desempeñan un papel importante en la nutrición de las plantas. Este tema de gran interés en el siglo XVIII, indujo a estudiar la composición de las cenizas vegetales, así como la esencia y procedencia de los elementos encontrados.

Las investigaciones promovidas por la Academia de Ciencias de Gottingen en el siglo XIX acerca de las sustancias minerales encontradas en las cenizas de las plantas, dieron como resultado lo siguiente:

1. Que son vitales para las plantas

2. Que tienen que ser absorbidos por las plantas desde el medio exterior

En ese mismo siglo, Sachs y Knopp utilizaron la hidroponía y la prueba del elemento faltante y comprobaron la importancia y esencia de los elementos procedentes del aire, agua y suelo (C, H, O, N, P, K, S, Ca, Mg, Fe, Cu, B, Mo, Co, Mn, Zn). También determinaron su función y las alteraciones producidas en las plantas por su deficiencia.

En la actualidad, estas investigaciones no han concluido y se conocen por lo menos 16 elementos además de otras sustancias que son esenciales para las plantas.

La agricultura ecológica no rechaza el valor de los conocimientos científicos, pero sí cuestiona la orientación de la agricultura convencional que observa a la planta desde su estructura material en demasía hacia el exterior y olvida la existencia de un lado interno (a cada lado exterior le corresponde un lado interior) que ordena los componentes materiales en función del ambiente y del cosmos, razón que obliga a reconocer, incentivar y respetar las leyes naturales, principios fundamentales en que se basa la agricultura ecológica.

Estos principios son más importantes que la presencia o suma de sustancias. En efecto, si vemos los componentes de una célula viva, éstos consisten en agua, proteínas, hidratos de carbono, enzimas, sales etc. Los procesos metabólicos se encargan de intercambiar permanentemente estos componentes.

Si bien la célula está formada por varios componentes, la suma o mezcla de estas sustancias no posibilita la vida de la célula; son los principios y leyes inherentes a la vida los que hacen posible el funcionamiento de ella. Lo determinante no son las sustancias o componentes para los sistemas vivos, no bastan las definiciones clásicas de la física y la química ya que la aplicación e interpretación reduccionista de estas definiciones nos conduce a resultados y conclusiones erróneas. Por ello, las características e importancia de los elementos descritos a continuación no deben ser tomados en forma aislada, como lo hace la agricultura convencional, sino dentro de los principios que rigen el funcionamiento de los sistemas vivos para lo cual se requiere una visión y comprensión integral de la planta como un ser vivo.