FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

La labranza apropiada; un reto

Autor/a de la tecnología
Enrique Kolmans Darwin Vásquez
Institución que la publica
ACTAF · Cuba
Documento fuente
Manual de agricultura ecológica · 50 - 51 pág.
Código de ficha
301108

El suelo es el factor de producción más importante para la planta y, a la vez, el más influenciado por el hombre en forma positiva o negativa.

La agricultura ecológica busca un suelo de óptimas condiciones --físicas, químicas y biológicas-- mediante prácticas apropiadas que imitan en lo posible a la naturaleza (suministro de materia orgánica, cobertura vegetal, mulch, labranzas apropiadas, etc.) evitando araduras muy profundas, el uso excesivo de maquinaria pesada, el uso de productos agroquímicos etc.

Los suelos de estructura granular son los que presentan las mejores condiciones para el desarrollo de las plantas. A diferencia de la agricultura convencional, las labores agrícolas no deben ser de gran despliegue energético. Es necesario buscar un costo mínimo y esto se logra con el mejoramiento y conservación del suelo en su globalidad.
La mayoría de las "modernas" maquinarias y aperos agrícolas no responden a la exigencia de la agricultura ecológica.

La labranzas demasiado profundas que aflojan el suelo en demasía al igual que labranzas en suelos pesados y secos dañan la estructura. Al mezclarse los diferentes horizontes se afecta a los microorganismos, se profundiza la materia orgánica y se fomenta las malezas. Las operaciones deficientes hacen necesario nuevas y costosas operaciones para lograr una condición física más favorable para el desarrollo de las plantas.

El Rotovator es una máquina de gran demanda energética y a pesar que no trabaja a profundidades apreciables, pulveriza los agregados y facilita la sedimentación de las partículas, el lavado de los nutrientes y la compactación del suelo con la consiguiente disminución de la aeración y movimiento del agua en los macroporos y microporos del suelo, respectivamente.

Las prácticas de la agricultura ecológica permiten la generación y conservación de una estructura física y biológica del suelo sin grandes requerimientos de labranza y con una disminución considerable de despliegue energético. En las condiciones de la mayoría de los pequeños agricultores de América Latina, estos requerimientos se cubren, generalmente con un uso adecuado de la tracción animal y hasta con labores manuales. El rescate y desarrollo de tecnologías agrícolas apropiadas pueden ser de gran utilidad para mejorar los conocimientos y prácticas actuales.