FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

Innovaciones de los agricultores para mejorar la adaptación de la producción en ambientes climáti¬camente marginales

Autor/a de la tecnología
José Mª Egea Botánica Facultad de Biología Universidad de Murcia Campus de Espinardo 30100. Murcia; Julio C. Tello Producción Vegetal Escuela Técnica Superior Universidad de Almería La Cañada de San Urbano 04120. Almería; Miguel Ángel Altieri Dpto. de Control Biológico Universidad de Berkeley California.
Institución que la publica
Universidad de Murcia · España
Documento fuente
Agroecología, volumen 3, Año 2008. · 9 pág.
Código de ficha
300599

Descripción de la Tecnología:

Objetivo: Conocer innovaciones de mejoramiento de producción.

Descripción General:
Mucho del conocimiento tradicional sobre cosecha del agua y para el manejo de sistemas agrícolas depen­dientes de las lluvias descritos arriba, ha demostrado ser invaluable para muchas organizaciones locales de­dicadas a asistir a agricultores pobres en varias regiones en la restauración de la integridad ecológica de micro­cuencas y de las capacidades productivas de predios campesinos-indígenas. Muchas iniciativas lideradas por organizaciones de agricultores y ONGs que enfatizan la reforestación, la conservación de suelos y sistemas efi­cientes de cosecha de agua constituyen ejemplos exito­sos de estrategias clave para mejorar el sustento rural en ambientes marginales. Abajo se citan algunos ejemplos de innovación campesina, incluyendo ejemplos del tra­bajo de ONGs dirigidos a mejorar la seguridad alimenta­ria local en ambientes climáticamente marginales.

Agricultores en Zimbabwe
En Zimbabwe centenares de agricultores de tierras secas se han beneficiado de los sistemas de cosecha de agua desarrollados por un agricultor, Sr. Phiri Maseko. La parcela de tres hectáreas de Phiri está situada en la cuesta de una colina, inmediatamente debajo de la cual está la finca. Uno de los recursos más importantes es una roca grande de granito (o ruware), sobre la parcela. En una situación incontrolada esta roca podría causar erosión severa por la formación de una gran cantidad de canales de agua que desaguaran en la finca. Sin em­bargo, la roca proporciona la fuente principal de agua para los árboles, cultivos y las casas. La roca tiene terra­zas de piedra que atrapan y dirigen el flujo del agua de modo que pueda infiltrarse en el suelo y así llenar los depósitos subterráneos. Las terrazas atrapan semillas crean refugios de vegetación que actúan como barreras protectoras. La mayor parte del agua entonces se acana­la en un depósito estacional sin sellar, para promover la infiltración eficiente del agua en el suelo más bien que almacenarla en la superficie. Cuando sea necesario agua se puede sacar con un sifón en un tanque de almacena­je hecho de ladrillos y yeso (Reij et al. 1996).

Agricultores en Burkina Faso y Malí
En muchas partes de Burkina Faso y de Malí ha habi­do un renacimiento de los viejos sistemas de cosecha agua conocidos como "zai". Los zai son hoyos que los agricultores cavan en tierra de roca dura estéril, en la cual el agua no podría penetrar de otra manera. Los hoyos tienen cerca de 20-30 centímetros de profundi­dad y se llenan con materia orgánica. Esto atrae ter­mitas que cavan canales, y mejorando así la estructura del suelo de modo que más agua pueda infiltrarse y mantenerse en el suelo. Digiriendo la materia orgánica, las termitas ponen los nutrientes a disposición más fá­cilmente para las plantas. En la mayoría de los casos los agricultores producen el mijo o sorgo o ambas en el zai. A tiempo ellos siembran árboles directamente jun­to con los cereales en el mismo zai. En la cosecha, los agricultores cortan los tallos a una altura aproximada de 50-75cm, los cuales protegen a los árboles jóvenes contra el pastoreo de animales. Los agricultores cavan entre 9.000 a 18.000 hoyos por hectárea, con aplica­ciones de compost que van desde 5,6 a 11 t/ha (Reij y Waters-Bayer 2001).
A través de los años, millares de agricultores en la región de Yatenga de Burkina Faso han utilizado esta técnica localmente mejorada para reclamar centenares de hectáreas de tierras degradadas. Muchos agriculto­res han sido expuestos a las técnicas mejoradas del zai particularmente después del establecimiento de un zai modelo en la escuela de Zai en la aldea de Somyanga.
Los agricultores cada vez se han interesado más en el zai en tanto que observan que los hoyos recogen y concentran el agua eficientemente y funcionan con pe­queñas cantidades de compost y estiércol. El uso del zai permite a que los agricultores amplíen su base de recur­sos y aumenten la seguridad alimentaria de sus hogares. Los rendimientos obtenidos en los campos manejados con zai son consistentemente más altos (entre 870 a 1.590 kg/ha) que aquellas obtenidas en campos sin zai (promedio 500-800 kg/ha). Muchos agricultores en la meseta de Dogon de Malí, una región con períodos ex­tremos de sequía con temperaturas arriba de los 40 °C y tasas de evaporación de 250 mm por mes, han reporta­do ventajas similares desde la adopción del zai.

Iniciativas lideradas por ONGs
Agricultores en México
En la región de Mixteca, un área montañosa de preci­pitación limitada y suelos muy erosionados, el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (CEDICAM) tiene desde 1989 un proyecto que ha motivado y capa­citado a centenares de agricultores en 9 comunidades rurales para reforestar áreas grandes y construir zanjas de contorno en las laderas sobre los manantiales ame­nazados y pozos para recargar los acuíferos que alimen­tan estas fuentes de agua potable.
Varios grupos organizados han construido kilómetros de zanjas para la conservación del suelo y han reforesta­do centenares de hectáreas con pinos (Pinus oaxacana) y ciertas especies nativas. En EL Progreso, cerca de 80% de la comunidad total participa y han restaurado 100 hectáreas de tierra degradada. En Buenavista Tilanton­go la comunidad reforestó 10 hectáreas. En El Carmen los agricultores comenzaron reforestando hace 11 años plantando 40.000 árboles en 2003 y 70.000 en 2004. Se estima que un metro lineal de zanja, de 60cm x 60 cm, puede capturar hasta 360 litros de agua en un evento de precipitación. Una zanja larga de 100 m puede cap­turar potencialmente 36.000 litros, que idealmente se infiltrarían profundamente en el suelo y recargargando así los acuíferos (Altieri et al. 2006).
Bajo el liderazgo de CEDICAM los agricultores locales han:
• Usado eficientemente el agua lluvia e incrementa­do el abastecimiento de agua y flujos crecientes de manantiales con las nuevas zanjas del contorno que ahora recogen alrededor del 80% de la lluvia. En varias casas se han construido cisternas que atrapan la lluvia y cada una puede colectar hasta 15.000 litros de agua, proporcionando cada casa hasta seis veces el agua que generalmente consu­men en los períodos secos.
• Plantado cerca de un millón de árboles nativos en los últimos 5 años.
• Rescatado y mejorado variedades nativas de maíz y, aprendido a producir fertilizantes orgánicos (incluyen­do vermicompost) usando desechos y biomasa local.
• Diversificado los sistemas de producción de plan­tas por re-adopción del policultivo tradicional del maíz, frijoles y calabaza. Los agricultores locales están produciendo más alimento por hectárea en total que cuando mono-cultivaron maíz, con consiguientes mejoras en la nutrición familiar, la fertilidad de suelo y la renta familiar que ya son notables en algunas comunidades.
África: Programa piloto de conservación de sue­los y agroforesteria
En el Noroeste de Tanzania el Programa piloto de conservación de suelos y agroforesteria estableció un proyecto para desarrollar sistemas de labranza de con­servación para pequenos agricultores. En estos sistemas los agricultores minimizan la disturbancia del suelo al utilizar arados y subsoladores tirados por animales, abriendo pequeños canales de apertura en el suelo para la infiltración del agua, usando también azadones para construir pequeñas depresiones tipo zai (Mwalley yRocktrom 2003).

En muchos casos los agricultores usan la legumino­sa Dolichos lablab como un cultivo de cobertura que en adición de fijar nitrógeno se puede vender en el mer­cado. Este sistema de labranza de conservación es el sistema preferido por los agricultores porque permite la preparación del suelo antes de las lluvias, una opor­tunidad critica en las zonas semiáridas donde el 25 % de las lluvias pueden caer en las primeras tormentas. De esta manera en el sistema de conservación se siembra en seco aplicándose el estiércol y las roca fosfórica en los canales de apertura del suelo. En general en estos sistemas el maíz rinde 3,5 t/ha, lo que representan hasta un 240 % incremento de rendimientos.
El efecto de la cosecha de agua de estas prácticas son obvios al calcularse le producción por unidad de agua. En un sistema convencional se produce 2,6 kg de grano por mm de lluvia, comparado con 7,4 Kg, mm de precipitación en el sistema de conservación (Mwalley y Rocktrom 2003).
México: Programa Agua para siempre de la región de la Mixteca.
El Programa "Agua para Siempre" se creó en 1988 por la ONG y Procesos de Participación Social, A. C. para en­frentar los problemas climáticos y de degradación de suelos prevalentes en la zona norte de la Mixteca, en el borde de los estados de Puebla y Oaxaca incluyen­do una parte extensa del valle de Tehuacán, alcanzando aproximadamente a 200.000 habitantes en unas 100 co­munidades rurales (Toledo y Solis 2001).

Este proyecto considera que la escasez del agua está influenciada por el incremento en la población, el uso inapropiado de los recursos natural y un acceso inequi­tativo al agua, injustamente concentrada en las manos de unos pocos individuos pertenecientes a los grupos poderosos. Es así, como el proyecto reconoce que la raíz del problema no solo es obtener agua para satisfacer las necesidades, sino también asegurar que la extracción de agua no agotara completamente los suministros subterráneos y que el acceso a esta será justo para to­dos los grupos de la sociedad.
Con este enfoque, el proyecto se ha desarrollado des­de 2001, con 508 trabajos hidráulicos en las comunida­des de la región, beneficiando entre 77.000 y 134.000 habitantes. La cosecha de agua es utilizada a nivel fa­miliar para uso doméstico, la subsistencia animal y agri­cultura de subsistencia principalmente, la cual produce maíz, frijol y amaranto. La estrategia está dirigida a la restauración ecológica de cuencas con varias técnicas que cosechan el agua efectivamente y conservan los suelos para una producción sostenible Fig. 2

(Figura 2).
Si el problema del agua en la Mixteca fuese exami­nado como un fenómeno aislado, el resultado final se reduciría simplemente a construir unos pocos pozos o reservorios de agua, un asunto que solo concierne a los geólogos e ingenieros. El enfoque de este proyecto, sin embargo, considera el problema hídrico como parte de una biorregion (la cuenca) y tiene en cuenta la expe­riencia hidrogeológica acumulada por siglos de las cul­turas locales, así demanda la integración de diferentes disciplinas y la creación de equipos multidisciplinarios de profesionales.
La solución tecnológica adoptada incluye tecnolo­gías, pre-hispánicas, coloniales y modernas, o una mez­cla de las tres, creando una "tecnología hibrida". Más de dos décadas de implementación de aproximaciones innovativas-participativas con meta de desarrollar fuen­tes de agua para mejorar el nivel de vida de los pobres han logrado lentamente su objetivo. Ligado al desarro­llo ecológico, se ha logrado también un importante de­sarrollo comercial, llevando a los mercados modernos, productos con amaranto producido con agua cosecha­da, por 1.100 pequeños agricultores organizados en 60 cooperativas de movimientos de base (Toledo y Solis 2001).

Brasil
En la región de Sertao en el noreste de Brasil se ha ex­perimentado un proceso de desertificación a causa de la expansión masiva de monocultivos de soya los cuales junto con el aumento de la variabilidad climática, pro­vocan inestabilidad social y económica, forzando millo­nes de habitantes de estas tierras a migrar a los centros urbanos.
El Instituto de Permacultura Cerrado, implemen­tó un proyecto de policultivos en tierras secas, el cual promueve la evaluación y adopción de la combinación de los siguientes cultivos: forrajes resistente a la sequia, que garantice producción incluso en los años cuando se presente el fenómeno del Niño por ejemplo el cactus Opuntia, arboles de leguminosas como Gliricidia, Leu­caena y Canavalia para fijar nitrógeno y producir bioma­sa, y Cajanus cajan el cual además produce frijoles para la alimentación humana; cultivos de ciclo corto como rabano y ajonjolí e higuerilla (Ricinus communis el prin­cipal cultivo comercial, resistente a la sequia); con unas cuantas eras de maíz, y frijol caupí el cual llena el res­to del espacio. El monitoreo de la producción de estos policultivos muestra que en años de pocas lluvias, los agricultores lograron cosechar algunos vegetales, maíz, frijoles, caupí, ajonjolí, guandul; y de los árboles madu­ros, frutas, madera y forraje.
La higuerilla produjo forra­je para los animales y su excedente se vendió.
(http:// www.tortuga.com/permacultura/English/polycultures. htm).

Resultados similares han sido obtenidos por el Insti­tuto de Permacultura de Bahía a través de su proyecto "Policultura No SemiArido" el cual promueve policul­tivos en tierras secas del oeste de Bahía, combinando plantas de producción de biomasa con cultivos de ali­mentos, impactando 748 familias en varias municipali­dades, asegurandoles alimentos aún en condiciones de extrema aridez. (http://www.permacultura-bahia.org. br/aconteces.asp?cod=64)