FUNDESYRAM
Manejo de Suelo y Agua

Influencia del Ph en la absorción de nutrientes

Autor/a de la tecnología
Javier Flores Serrano
Institución que la publica
Instituto de Restauración y Medio Ambiente · España
Documento fuente
Agricultura Ecológica Manual y Guía Didáctica · 69-70-71-72 pág.
Código de ficha
100268

Descripción de la tecnología:

El agua está constituida por gran número de moléculas cuya composición representamos como H2O (H-O-H) con ello se indica que cada molécula resulta de la unión de un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno. Pero hay una insignificante fracción de moléculas de agua (una por cada seiscientos millones), en la que uno de los enlaces no existe, por lo que estas moléculas se encuentran desdobladas en dos partes o iones, con cargas eléctricas opuestas.
H2O ---> H++ OH-
Un ión es un átomo con carga eléctrica. Los iones con carga positiva se llaman cationes y los que tienen carga negativa se llaman aniones.
Los iones H+ proporcionan el carácter ácido al agua y los OH- el carácter alcalino, por lo que un ácido es una sustancia que libera iones H+ en agua y una base la que desprende iones OH- .
Para evitar el manejo de cifras muy pequeñas se introdujo el concepto de pH, que es la medida de la concentración de iones H+ en solución acuosa y por tanto su carácter ácido o alcalino.



La acidez del suelo se define como la cantidad de inones H+ que hay contenidos en la solución del suelo.
Los valores entre los que oscila el pH es de 1 a 14. En el medio está el 7, que se considera neutro porque la cantidad de iones H+ y de iones OH-se encuentra equilibrada. Los valores menores de 7 marcan el pH ácido más o menos fuerte dependiendo de que se encuentren más lejos o más cerca del 7 por debajo y los valores mayores de 7 marcan el pH alcalino más o menos fuerte dependiendo de que se encuentren más lejos o más cerca de 7 por encima.
En los suelos se pueden encontrar gran variedad de pH, pero en los suelos agrícolas los mejores para tener pocos problemas oscilan entre 5,5 y 8. Las plantas prefieren para su desarrollo pH cercanos a la neutralidad y ligeramente ácidos: 6 y 6,8.
Basta la adición de pequeñas cantidades de iones H+ u OH- por medio de un ácido o una base para que el pH del agua varíe de forma importante. Algunas sales, bien en disolución o como reserva en forma sólida, aumentan la resistencia del agua a los cambios de pH, de forma que pequeñas adiciones de ácidos o de bases no lo modifican. Estas soluciones acuosas de pH constante se llaman soluciones tampón o amortiguadoras.
La arcilla y el humus del suelo poseen capacidad tampón para mantener estable el pH, amortiguando los cambios en la solución acuosa en que se encuentran disueltos los nutrientes minerales e influyendo de forma decisiva en la nutrición de las plantas.

Influencia del pH en la asimilabilidad de nutrientes

Cada suelo tiene su pH característico y en la medida de lo posible no se debe modificar.
Solamente en el caso de que el pH se encuentre desequilibrado y pueda ocasionar problemas debe trabajarse en el sentido de modificarlo lentamente hasta alcanzar valores que mejoren las características del suelo. En todo caso estas modificaciones deben hacerse lentamente ya que de lo contrario afectaríamos seriamente a las características químicas del suelo y a los organismos que se desarrollan en él.
Si el suelo evoluciona de forma correcta, desarrolla lo que llamamos un poder tampón que permite absorber los pequeños cambios de acidez que se vayan produciendo sin modificar el pH.
Las sustancias minerales para que estén disponibles para las plantas deben ser solubles, de manera que si un elemento del suelo no es soluble en agua, por muy abundante que sea, no podrá ser utilizado por las plantas
La gran importancia de conocer la acidez del suelo expresada a través del valor del pH radica en que:
Nos indica la solubilidad y por tanto la asimilabilidad o disponibilidad de los nutrientes minerales, así como de la capacidad del suelo para almacenarlos. En el gráfico la anchura de las bandas indica la mayor o menor solubilidad para un elemento dado y por tanto su disponibilidad para las plantas.
Puede reflejar la presencia de compuestos tóxicos (manganeso, aluminio…) por exceso de acumulación para las raíces de las plantas.
Puede reflejar el bloqueo de unos elementos por otros (intersecciones entre las bandas de cada elemento).
Los suelos ácidos se forman sobre todo en las zonas con pluviometría alta sometidos a un proceso continuo de lavado. El agua disuelve las bases solubles y se pierden por lixiviación. Estas circunstancias hacen que en el complejo coloidal del suelo se fijen gran cantidad de H+ y el pH desciende.
Los suelos calizos se forman en las zonas de baja pluviometría, en los que el complejo coloidal del suelo presenta un alto grado de saturación de bases y dan lugar a un alto contenido de iones OH- y como consecuencia el pH asciende.
Cuando hay que corregir un suelo ácido se utilizan sustancias que neutralizan la acidez como materiales de tipo cálcico: cal viva o apagada, caliza, dolomita… Cuando se trata de corregir un suelo calizo se utilizan sustancias que neutralizan la alcalinidad como la materia orgánica, azufre, sulfato ferroso…
Tanto los suelos muy ácidos como muy alcalinos dan muchos problemas desde el punto de vista agronómico por eso se ha de trabajar un suelo, de manera que el pH se encuentre dentro delos valores más favorables para las plantas y los microorganismos del suelo. Un pH ácido por ejemplo influye en que los microorganismos sean menos activos, provoca la ausencia de lombrices, facilita la liberación de sustancias tóxicas para las plantas y microorganismos, provoca un crecimiento reducido de las plantas, favorece acciones parasitarias en las raíces y dificulta la fijación del nitrógeno por parte de los microorganismos del suelo. Un pH alcalino también presenta problemas de toxicidad y bloqueo de elementos por parte del calcio y favorece los ataques criptogámicos a las plantas.
Es importante también conocer cómo evoluciona el pH en el perfil del suelo. Dependiendo de la genética (origen) del suelo, el pH debe disminuir en profundidad en los suelos ácidos y aumentar en los suelos alcalinos. Sin embargo en los suelos agrícolas se pueden encontrar suelos que presentan el mismo pH en superficie que en profundidad o incluso al revés, lo que debería indicar en función de su genética. Esto significa que el suelo ha perdido su poder tampón, que se encuentra desequilibrado y que la vida microbiana en él cada vez se hace más difícil.



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