FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

Formación Del Montón, Agricultura Ecológica

Autor/a de la tecnología
Antonio Guiberteau Cabarnilla, Juana Labrador Moreno
Institución que la publica
Ministerio De Agricultura Pesca Y Alimentación · Argentina
Código de ficha
301262

Formación del montón
El montón debe tener el suficiente volumen para conseguir un adecuado equilibrio entre humedad y aireación. Debe tenerse en cuenta que algunos de los agentes humificadores están presentes en los materiales de partida y otros proceden del suelo, por lo que es necesario poner a ambos en contacto. Esto puede conseguirse simplemente confeccionando el montón directamente sobre el suelo, o bien intercalando entre los materiales vegetales algunas capas de suelo fértil. En cualquier caso, siempre será preferible disponer el montón en contacto con el suelo que sobre una superficie asfaltada o sobre una lámina de plástico impermeable, pues en estos casos es fácil que se produzcan fermentaciones indeseables (putrefacciones) en las zonas más bajas.
La ubicación del montón dependerá de las condiciones climáticas de cada lugar y del momento del año en que se elabore. Así, en climas fríos y húmedos conviene situarlo al sol y al abrigo del viento, e incluso, si la precipitación es excesiva, protegerlo con una techumbre, una lámina de plástico o mejor una capa de paja (que permite la entrada de oxígeno). En zonas más calurosas, como por ejemplo la mitad sur de la Península, en general conviene situarlo a la sombra o prever algún sombreo durante los meses de verano; igualmente conviene colocarlo al abrigo del viento.
La altura más frecuente es de 1,5 metros; no son aconsejables alturas superiores, pues pueden producirse problemas de apelmazamiento. Debe darse forma de cordón y sección triangular o trapezoidal, con una anchura de base no superior a su altura y con la longitud que se desee.
Algún autor recomienda colocar cada 2 ó 3 metros de longitud una chimenea de aireación, de forma cilíndrica y 20 ó 30 cm de diámetro, que se rellenará de material poco apelmazable, como ramas de poda, paja, etc. También se aconseja, en algunos casos, cavar una zanja a todo lo largo de lo que será la base del cordón, de 20 ó 30 cm de ancho y profundo, que igualmente se rellena de ramas; de esta forma se asegura el drenaje.
Cuando se confecciona el montón, por cada capa de 20-30 cm de altura conviene aplicar una capa delgada (2-3 cm de espesor) de mantillo del año anterior. Si no se dispone de mantillo viejo puede utilizarse estiércol bien maduro, y a falta de ambos tierra de huerta con buen contenido de humus. Estas capas delgadas actúan como levadura, ya que contienen los seres vivos necesarios para la transformación.
Una vez finalizado, se recubre con una capa vegetal para protegerlo del sol. En suelos muy pobres en fósforo pueden aplicarse al montón fosfatos naturales que reducen las pérdidas de nitrógeno y además enriquecen posteriormente el suelo en este elemento. Otro tanto puede decirse de suelos muy ácidos, en los que conviene aplicar la enmienda caliza al montón. Cualquier enmienda que se pretenda hacer al suelo es preferible aplicarla a través del mantillo, pues de esta manera se acelera su proceso de asimilación.