FUNDESYRAM
Manejo Pecuario

Fisiología de la digestión en los animales monogástricos y rumiantes

Autor/a de la tecnología
Francisco Caravaca Rodríguez
Código de ficha
400234

Fisiología de la digestión

Solamente vamos a recordar los tipos de aparato digestivo y el funcionamiento del mismo que van a tener los animales de nuestras explotaciones. Con ello podremos entender qué tipo de alimento será necesario aportar a cada uno y el porqué de los mismos. Vamos a describir brevemente cada uno de los distintos tipos.

Animales monogástricos, como el cerdo, tienen un aparato digestivo similar al de los humanos, con un solo estómago. Interesa que consuman alimentos de muy alto valor nutritivo pues son los que más van a aprovechar. Normalmente la dieta de éstos son piensos concentrados a base de cereales y harina de soja. Las aves tienen un aparato digestivo distinto, con un buche en el que almacenan y maceran el alimento y una molleja que lo tritura y fragmenta. También son piensos compuestos de cereales y harinas de soja la base de la alimentación las mismas.

 Las diferencias mayores aparecen en los rumiantes. Estos son capaces de utilizar una serie de alimentos bastos o fibrosos que no pueden digerir otros animales. Para ello dispone de un aparato digestivo especializado en el que cabe destacar el rumen o panza. Los alimentos fibrosos contienen gran proporción de una sustancia formada de hidratos de carbono no solubles denominada celulosa. Esta celulosa es atacada y digerida en el rumen debido a la acción de los microorganismos que existen dentro de la panza. Como resultado de esta digestión microbiana se producen unidades nutritivas más sencillas que pueden ser asimiladas y utilizadas por el animal.

 La alimentación de los rumiantes conviene que sea a base de pastos y forrajes complementados con alimentos concentrados de mayor calidad, si no se hace de esta forma, van a aparecer trastornos digestivos y problemas de bajas producciones. Algo parecido sucede con otros herbívoros como el conejo o el caballo, que sin ser rumiantes necesitan una dieta a base de alimentos fibrosos. El aprovechamiento se realiza en otra parte del tracto digestivo, concretamente en el ciego, donde ocurren procesos de degradación de la fibra similares a lo que sucede en el rumen.