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Tecnologías Apropiadas

Factores abióticos de las moscas de los frutos

Autor/a de la tecnología
monografias.com
Institución que la publica
monografias.com
Código de ficha
500558

Descripción de la tecnología: Factores abióticos de las moscas de los frutos

4.1.1) Temperatura: esta variable influye en el adelantamiento o retraso de los ciclos del cultivo y, por consiguiente, en la modificación de las poblaciones de insectos fitófagos y sus enemigos naturales.
Las moscas de los frutos se inactivan por debajo de los 8° C (estado de hibernación temporaria) ni por sobre los 45° C (estado de estivación temporaria).
Recordemos que los límites térmicos promedio de desarrollo de insectos se observa entre los 15° y 38° C. En ese rango el ciclo biológico de los tefrítidos varía entre 25 y 45 días; la temperatura óptima de desenvolvimiento es 25° C y para este caso, la isoterma de 10° C parece ser el límite inferior de desarrollo.
IMMS sostiene que Tephritidae no es una plaga grave en las zonas que durante 4 meses la temperatura es inferior a 10° C. Pero BAAS asegura que la mosca del Mediterráneo se ha adaptado a las bajas temperaturas y en Europa central sobrevive durante el invierno a temperatura del suelo entre 0,7° y 4,0° C a una profundidad de 2 a 4 cm. Chesquiere demostró que en la Costa Azul, Ceratitis capitata ha sobrevivido los días de invierno, donde las temperaturas pueden llegar a -7,0° C.
Las moscas de los frutos pueden emerger en invierno, cuando durante varios y continuados días la temperatura es templada y el cielo despejado. Con ese clima los adultos se refugian en escondrijos oscuros y salen durante poco tiempo con el sol del medio día para tomar algún alimento, incrementar su temperatura para desarrollar sus actividades metabólicas y sorber líquidos.
Los ciclos biológicos de las moscas de los frutos se acortan o alargan en función de la temperatura. Son más tolerantes al calor que al frío y siempre que encuentren hospederos no ovipositan cuando la temperatura del aire está por debajo de los 15° C promedio.

4.1.2) Humedad: está regulada principalmente por la lluvia. En áreas con precipitación mayor a los 4.000 mm/año, escasean los alimentos para las moscas recién emergidas y se reduce considerablemente su fertilidad y longevidad. En regiones donde llueve menos de 200 mm/año, se produce la deshidratación de los insectos debido a la baja humedad ambiental.
Los tefrítidos permanecen inactivos durante los períodos de fuertes lluvias, sin embargo son muy vivaces en los días calurosos y secos o después de noches sin rocío. La baja humedad en el ambiente obliga a estos dípteros a buscar fuentes de agua.
La humedad es un importante factor que afecta la concentración de líquido en los insectos y el grado de tolerancia es diferente para cada uno de ellos.
En el caso de Ceratitis capitata encontramos desiguales necesidades para las diferentes etapas de su ciclo biológico:
Huevo: el grado crítico se presenta con menos del 70% de humedad relativa en el sustrato; la eclosión normal ocurre entre 75 y 98%.
Larva y pupa: entre 70 y 80% de humedad relativa en el sustrato.
Adulto: como son susceptibles a la baja humedad relativa, se desplazan en búsqueda de mejores condiciones.

4.1.3) Viento: es una de las variables meteorológicas que modifica a otras, como temperatura y lluvia. Las masas de aire arrastran calor y humedad, además son las responsables de los cambios climáticos y de la dispersión de estas moscas por varios kilómetros. Cuando este fenómeno es intenso, impulsa las feromonas sexuales liberadas para la atracción, influyendo en el encuentro.

4.1.4) Luz: la intensidad lumínica interviene en el comportamiento de los insectos adultos. En los lugares con sol directo, vegetación rala y poca iluminación (inferior a 600 lux), se reduce su actividad. Durante la noche, las moscas de los frutos permanecen inactivas.

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