Espaciamiento y marcación de los arboles a plantar
- Autor/a de la tecnología
- A.Barrance, J. Beer, D.H. Boshier, J. Chamberlain, J. Cordero, G. Detlefsen, B. Finegan, G. Galloway, M. Gómez, J. Gordon, M. Hands, J. Hellin, C. Hughes, M. Ibrahim, R. Leakey, F. Mesén, M. Montero, C. Rivas, E. Somarriba, J. Stewart.
- Institución que la publica
- CATIE · Centroamericanos
- Documento fuente
- Establecimiento y manejo de árboles en sistemas agroforestales; (Arboles de Centroamérica un Manual para el Extensionista) · 258-259-260 pág.
- Código de ficha
- 700032
La distancia entre árboles en una plantación se conoce como espaciamiento. El espaciamiento tiene mucha trascendencia en el crecimiento y productividad de una plantación. Sin embargo, con demasiada frecuencia se utiliza un espaciamiento inconveniente - generalmente demasiado estrecho -- aun en plantaciones cuyo objetivo es la producción de madera para aserrío. Hay varias consideraciones que se deberían tomar en cuenta en el momento de fijar el espaciamiento en la plantación:
- Características del sitio: en suelos menos profundos debe ampliarse el espaciamiento entre los árboles, para que los mismos dispongan de un volumen adecuado de suelo.
- Clima: en regiones con estaciones secas prolongadas, el espaciamiento para cualquier especie debe ser mayor que en sitios con suficiente humedad casi todo el año.
- Finalidad de la plantación: a menor espaciamiento (mayor densidad) el rendimiento (por ejemplo en m3/ha/año) de una plantación es mayor desde el momento en que se hace la plantación hasta que el sitio se ocupa completamente. Una vez ocupado el sitio, la productividad es similar en plantaciones con diferentes densidades, pero se distribuye el volumen entre más fustes en las plantaciones más densas.
- Costos: Una densidad más alta requiere plantar más árboles por hectárea, lo que aumenta el costo debido al mayor número de plantas, su transporte y la mano de obra necesaria (acarreo, apertura de hoyos, etc.).
Tomando en cuenta estas consideraciones, se observa que el error más común en el espaciamiento de plantaciones en América Central es el uso de densidades demasiado altas. Este error se acentúa en los casos comunes donde se retrasan operaciones silviculturales fundamentales como el raleo. En plantaciones más densas la competencia entre árboles comienza antes. Si no se reduce esta competencia mediante la aplicación de raleos, la plantación generará árboles de poco vigor y de diámetros menores (ver sección sobre raleos). También, cuanto más alta la densidad, mayor es el costo del primer raleo, especialmente si no existe un buen mercado para el producto generado (situación más común en América Central).
En general, si la finalidad de una plantación es producir madera para aserrío, no se justifica un espaciamiento menor de 3 x 3 m, o sea 1,111 árboles/ha. Cuando el objetivo es producir leña u otros productos de dimensiones menores, se pueden utilizar espaciamientos más estrechos; 3 x 2 m por ejemplo o aun 2 x 2 m en el caso de los productos más pequeños. En la sección sobre raleos se incluye una discusión sobre la densidad final apropiada de una plantación. Finalmente, cabe abordar el tema del trazado y marcación de los sitios donde se planta cada árbol. Es importante entender que la configuración (forma de distribución) en sí de los árboles en una plantación no tiene ninguna influencia en su crecimiento. Lo importante es el número de árboles por hectárea, es decir, la densidad de la plantación. Una marcación precisa requiere bastante tiempo, pero permite controlar mejor el espaciamiento. En fincas pequeñas y medianas donde los deshierbes se hacen manualmente, se puede controlar el espaciamiento utilizando una simple vara (ver fig. arriba), cuidando de mantener la distancia horizontal igual entre las líneas a lo largo de la pendiente.

Apertura de hoyos
Después de la marcación se pasa a la apertura de hoyos. Ya se señaló antes la importancia de la limpieza o deshierbe del terreno, más cabe destacar que cualquier trabajo del suelo que elimine la maleza reduce la competencia y favorece el crecimiento de los arbolitos. Además, al laborar el suelo se cambia favorablemente la estructura, mejorando su porosidad, lo cual:
- favorece la penetración de las raíces,
- acelera la infiltración del agua,
- aumenta la cantidad de agua que puede captar una unidad de suelo, y
- mejora la aireación del suelo.
Una buena preparación de suelo puede aumentar grandemente la productividad de las plantaciones. En los pinos, se ha demostrado que al laborar el suelo se reduce la compactación o densidad, se favorece al desarrollo de la micorriza, y por ende, el crecimiento de los árboles. Por lo tanto, la apertura de hoyos o la preparación del terreno en otra forma (arar, por ejemplo) suele ser crítico para el desarrollo de la plantación. Desafortunadamente, es común observar arbolitos plantados en hoyos pequeños (aun en suelos compactados por ganado) y sin una buena remoción del suelo, con resultados pobres de sobrevivencia y crecimiento.
Indicaciones generales para la apertura de hoyos
En general, hoyos de 30 x 30 x 30 cm son adecuados. En suelos muy compactos sería conveniente analizar la posibilidad de una preparación mecánica de los mismos (algo pocas veces factible). Hay que evitar hoyos superficiales y cónicos.

Una buena práctica es invertir el suelo, para que la capa superficial típicamente más rica en nutrientes quede en contacto con las raíces de las plantas desde su primera etapa de desarrollo.
Si se preparan los hoyos con anticipación (facilita la
plantación propiamente dicha, pero aumenta muchísimo los jornales necesarios), es importante devolver el suelo al hoyo. Si se deja la tierra fuera del hoyo, se corre el peligro de perderla por las influencias de la gravedad y la acción de las gotas de lluvia.