Enmiendas, Agricultura Ecológica
- Autor/a de la tecnología
- Antonio Guiberteau Cabarnilla, Juana Labrador Moreno
- Institución que la publica
- Ministerio De Agricultura Pesca Y Alimentación · Argentina
- Documento fuente
- Técnicas de agricultura en agricultura ecológica
- Código de ficha
- 301267
Se considera enmienda a toda aquella actuación sobre el suelo tendente a corregir una situación deficitaria o desequilibrada, y de carácter puntual. La principal característica es, pues, tratarse de una práctica no frecuente.
En agricultura ecológica las fuertes carencias de un elemento no son probables. No obstante, si en los primeros momentos de la reconversión fueran necesarias, conviene siempre actuar con moderación y nunca tratar de corregir rápidamente esta situación, pues pueden originarse otros problemas al desequilibrar bruscamente el suelo.
Las enmiendas deben aplicarse con suficiente antelación, a ser posible en otoño o finales del verano para los cultivos de la primavera siguiente. Si se está elaborando mantillo, es preferible añadir al montón la enmienda, en lugar de al suelo, pues de esta manera sufre ya un proceso de pre asimilación.
Se utilizan siempre sales poco solubles y en pequeñas dosis, por lo que es necesario prolongar durante varios años esta práctica.
Hay que tener claro que un suelo no puede estar equilibrado y alimentar convenientemente a las plantas a menos que tenga un contenido suficiente de humus y una buena actividad biológica.
Por lo tanto, los aportes orgánicos deben siempre constituir la base del abonado, formando los aportes minerales solamente su complemento.
Por lo general, las enmiendas van encaminadas a corregir valores de pH muy ácidos, o bien a elevar los contenidos en fósforo, magnesio o potasio.
En el caso de pretender elevar el pH, las enmiendas han de ser siempre moderadas, sin pretender elevarlo bruscamente, o de lo contrario se producirían desequilibrios en el suelo. Lo prudente es utilizar enmiendas suaves, del orden de los 200-300 kilos por hectárea y año, y prolongarlas varios años si es preciso. Se utilizan rocas calcáreas, como caliza triturada, creta, margas y dolomitas.
No se recomienda la cal viva ni la apagada por ser excesivamente activas.
Como aporte de magnesio, en tierras ácidas o neutras, se utiliza la dolomita, roca cálcico-magnésica. Como fuentes de magnesio sin calcio se utilizan la kieserita, sulfato magnésico de origen mineral, con un 20-27 por 100 de magnesio, y sal natural de sulfato magnésico, epsomita o sal de Epson.
En lo que se refiere al fósforo, se utilizan rocas fosfatadas, como los fosfatos naturales de África del norte y las fosforitas, finamente molidas, que contienen un 25-35 por 100 de anhídrido fosfórico. Se aportan por término medio entre 50 y 60 kg/ha.
También se utiliza el «fosfal», fosfato natural de calcio y aluminio calcinado, que se aplica sobre todo en las tierras calizas.
Las escorias «Thomas» también se utilizan, particularmente en suelos con una fuerte carencia de este elemento. Contienen entre un 16 y un 19 por 100 de anhídrido fosfórico. Algunos autores aconsejan utilizar, caso de disponerse, de huesos en polvo, que contienen un 16-20 por 100 de fósforo.
Raramente hay carencia de potasio, ya que este elemento tan sólo tiene un papel de transporte de cargas, al igual que el cloro.
Las plantas cuando maduran devuelven la mayor parte del potasio al suelo; por esta razón, si cosechamos productos maduros, como pueden ser cereales, en realidad no se producen extracciones apreciables. Por el contrario, las plantas verdes son muy ricas en potasio. Cuando se presenta la carencia se utiliza normalmente «pathenkali», que es un sulfato de potasio y magnesio de origen natural, obtenido a partir de la kainita, extraída principalmente en los países centroeuropeos. Contiene un 28 por 100 de óxido de potasio, un 8 por 100 de magnesio, un 18 por 100 de azufre y diversos oligoelementos. También se pueden utilizar las cenizas de madera, muy ricas en este elemento.
El único abono nitrogenado de origen natural es el nitrato de
Chile, que contiene aproximadamente un 16 por 100 de nitrógeno y un 25 por 100 de sodio. Sin embargo, no se autoriza su uso en agricultura ecológica, porque se comporta exactamente igual que un abono soluble de síntesis, ya que su nitrógeno está totalmente mineralizado.