FUNDESYRAM
Manejo Pecuario

Enfermedades metabólicas, toxemia de la preñez

Autor/a de la tecnología
Méd. Vet. e Ing. Agr. Juan José Gioffredo
Institución que la publica
UNIVERSIDAD NACIONAL DE RÍO CUARTO, FACULTAD DE AGRONOMÍA Y VETERINARIA DEPARTAMENTO DE PRODUCCIÓN ANIMAL CÁTEDRA DE PRODUCCIÓN OVINA Y CAPRINA · Argentina
Código de ficha
400251

La toxemia de preñez de la oveja forma parte del complejo conocido como Cetosis de los rumiantes.
Esta enfermedad se produce por un desbalance energético negativo, como consecuencia de que los requerimientos de energía del animal son mayores a los aportados por el alimento, originándose una movilización de las grasas almacenadas en el cuerpo. Por tal motivo, afecta principalmente a los animales gordos (Condición Corporal alta) y de altos requerimientos, como durante el último tercio de la gestación y que, luego de haber recibido un buen nivel nutricional, sufren una brusca caída del mismo o son sometidas a un stress violento, como consecuencia de manejos inadecuados o condiciones climáticas adversas.

Se caracteriza por hipercetonemia (aumento de cuerpos cetónicos tóxicos en sangre) e hipoglicemia (disminución de glucosa en sangre), lo que genera un estado de intoxicación en los animales, que produce trastornos neurológicos y cambios degenerativos en órganos como el hígado y los riñones. Generalmente culmina con la muerte.

Factores predisponentes y desencadenantes de la enfermedad
Durante el último tercio de la gestación, aumentan considerablemente los requerimientos energéticos de los animales y para que no se produzca un balance energético negativo en el animal, esto debe ir acompañado de un aumento en el aporte de energía en el nivel nutricional. Pero, si esto último no sucede, la madre consume sus reservas de glucosa (hipoglucemia) y trata de atender las exigencias energéticas de su organismo y de los fetos, metabolizando sus reservas grasas, que se desdoblan hasta el estado de cuerpos cetónicos (hipercetonemia), que son los responsables del cuadro tóxico característico de la enfermedad, afectando principalmente a las hembras gordas en donde la movilización grasa es mayor y por ende mayor su cetosis. Además de la gestación como factor que aumenta los requerimientos energéticos de la oveja, existen otros factores predisponentes, que actúan aumentando los requerimientos de los animales.

El principal predisponente es el stress, que se produce como consecuencia de condiciones climáticas desfavorables o de prácticas inadecuadas de manejo (largos arreos, tratos bruscos a los animales, demoras en la esquila, cambios en la alimentación, etc.).

Resumiendo: si bien el factor desencadenante de la enfermedad es una disminución nutricional, actúan como factores predisponentes todos aquellos que aumentan los requerimientos energéticos nutricionales, como ovejas en último tercio de gestación, gestación gemelar, condiciones climáticas desfavorables y/o ciertas prácticas inadecuadas de manejo, en dónde todo se agrava si el animal está con condición corporal alta.
Entonces, al realizar la necropsia de los animales afectados, se los encuentra “gordos”, con abundante grasa, lo que indicaría un buen estado nutricional; pero al averiguar sobre los antecedentes recientes del caso, se encuentra que ha habido una disminución del plano nutricional, o bien que los animales han sido sometidos a un stress violento; ovejas que han sido trasladadas al final del período de gestación a mejores potreros, pero no estaban acostumbradas a los nuevos pastizales, no comen adecuadamente. En otros casos se presentó mal tiempo y los animales se ocupan más en buscar refugio que en comer.

Sintomatología
Esta enfermedad afecta a majadas, tanto de régimen intensivo como extensivo y puede presentarse en forma explosiva (tomando en poco tiempo muchos animales) o en forma insidiosa, de a poco. Puede llegar a afectar hasta al 25% de las ovejas de una majada.
La enfermedad comienza a manifestarse con cambios de conducta de los animales afectados. Se apartan del grupo, aparecen deprimidos y suelen quedarse horas parados en un mismo lugar. Luego, al intentar caminar, pierden el equilibrio y si se los fuerza a moverse, caminan en círculos y no esquivan los obstáculos que haya en el camino, contra los que se apoyan. Suelen observarse convulsiones y es característico el golpeteo de los dientes. Orinan frecuentemente, se constipan, pierden peso rápidamente, se babean en abundancia y frecuentemente, se percibe olor a acetona en el aire que expira. Finalmente, comienza una parálisis de los miembros posteriores, que va avanzando hacia los anteriores, hasta tomar todos los músculos del cuerpo. Muy raramente se producen abortos; en caso de producirse ocurre la recuperación espontánea de los animales.

La mayoría de los animales enfermos puede morir en un período que va desde 1 hora a 14 días, y los pocos que se recuperan lo hacen en forma lenta.

Examen post-mortem
Al abrir el cadáver, las principales lesiones que se observan son:

  • Hígado graso, de aspecto frágil y amarillo, similar a la masilla.
  • Riñones repletos de grasa y en degeneración.
  • Uno o dos fetos en el útero.
  • Rumen casi lleno.
  • Corazón friable.
  • Congestión generalizada de todos los órganos.

Prevención y tratamiento
Debido a lo costoso y poco efectivo de los tratamientos y a la dificultad de detectar y controlar a los animales enfermos, los principales esfuerzos deben estar orientados hacia la prevención. La misma debe centrarse en:
1) Dar a las ovejas gestantes potreros con buenas pasturas, que aseguren un nivel nutricional adecuado para que reduzca el balance energético negativo, en el último tercio de la gestación, donde el consumo del animal disminuye debido al menor espacio físico que dispone el rumen en la cavidad abdominal.
2) Evitar stress a las ovejas en ese estado, para lo cual se deben evitar manejos bruscos.

3) Brindar el tratamiento farmacológico adecuado, consistente en la administración de solución glucosada al 30 o 40%, por vía endovenosa, o bien de glicerol o propilenglicol (precursores de la glucosa), por vía oral, acompañadas por pequeñas dosis de corticoides. Estos tratamientos suelen dar buenos resultados, solamente si los animales son detectados en fase muy temprana de la enfermedad. La intervención quirúrgica sólo es aplicable a animales muy valiosos. Consiste en cesárea e interrupción de la gestación, con lo que se obtiene la recuperación del animal.