Emisión de gases invernaderos y su relación con la agricultura orgánica: una experiencia de trabajo con productores
- Autor/a de la tecnología
- Daniel Bretscher, Jonathan Castro, Manuel Amador
- Institución que la publica
- CEDECO · Costa Rica
- Documento fuente
- Producción orgánica boletín N 5
- Código de ficha
- 300872
Descripción de la tecnología:
Introducción
Muchos agricultores han observado un cambio del clima en los últimos años. Manifiestan grandes tormentas, sequías o excesos de lluvias e inundaciones. En todo el mundo, mucha gente se ve afectada por condiciones climáticas extremas que son cada vez más frecuentes y fuertes.

Después de años de incertidumbre, los científicos concluyeron en 1996 que “las evidencias sugieren una influencia humana perceptible en el clima global” (Watson et al. 1996). El cambio del clima sucede por el aumento de la concentración de gases con efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. Los GEI dejan que los rayos solares lleguen a la tierra. Al ser reflejados en la superficie, los gases impiden que los rayos infrarrojos escapen al espacio y los reflejan de nuevo a la superficie. De esta manera, los GEI son responsables de retener el calor en la atmósfera, de igual forma como el vidrio o plástico retiene el calor en un invernadero. Las consecuencias de este calentamiento mundial son muy variadas y de gran repercusión. Entre los cambios ya observados pueden nombrarse el aumento del nivel del mar, el deterioro de las capas polares y de los glaciares, sequías prolongadas, lluvias fuertes con inundaciones, huracanes (efecto del “niño”) y otros cambios climáticos (para más detalles, ver IPCC 2001).
El dióxido de carbono (CO2) es sin duda el GEI con el mayor impacto. Aporta alrededor del 60% al calentamiento global. Luego sigue el metano (CH4) que aporta un 20% y el oxido de nitrógeno (N2O) con menor importancia (4-5 %). Otros gases aportan alrededor del 16% (IPCC, 2001a).
La agricultura y el cambio en el uso de los suelos contribuyen significativamente al aumento de emisiones antropogénicas de GEI. En el caso específico de Costa Rica, la contribución de la agricultura a la emisión de GEI es 0%, 72% y 91% para CO2, CH4 y N2O, respectivamente (IMN 2000).
Dado que una gran parte de los GEI proviene de fuentes agrícolas, este sector debería tener un papel importante en la política climática futura. Entre las prácticas específicas del modelo agrícola tradicional que contribuyen a la emisión de GEI y, por ende, al calentamiento global, podemos enfatizar:
- Emisiones de oxido de nitrógeno (N2O) del suelo por el uso de fertilizantes nitrógenados.
- Emisiones de dióxido de carbono (CO2) por el uso directo e indirecto (producción y transporte de insumos) de combustible fósil (petróleo, gasolina, diesel o carbón).
- Emisiones de metano (CH4) y oxido dinitrógeno (N2O) de la ganadería.
El potencial de la agricultura orgánica y la finca orgánica integral (FOI) en la mitigación del efecto invernadero
El modelo de la finca orgánica integral (FOI) se basa en los principios agroecológicos. Está orientado a satisfacer las necesidades de las familias campesinas. Mediante el uso óptimo de los recursos se garantiza el autoabastecimiento de alimentos frescos y la generación de ingresos económicos por la venta de productos de la finca en mercados locales alternativos. El campesino se hace independiente de las técnicas e insumos externos. Domina las tecnologías apropiadas y aporta su propia creatividad para revertir la degradación ambiental y mejorar la calidad de los alimentos. En este contexto se ha constatado que las FOI (y la agricultura orgánica en general) también ayudan a contrarrestar el efecto invernadero:
Menos emisiones de gases desde el suelo:
En la agricultura orgánica se trata de trabajar con una lógica de fincas integrales diversificadas que se orientan por los fundamentos ecológicos de la misma naturaleza. Los ciclos de nutrientes y energía son activados y cerrados. Cuando se suministra los abonos necesarios desde la misma finca, las pérdidas de nutrientes y especialmente de nitrógeno tienden a minimizarse. La menor aplicación de abonos, que además contienen el nitrógeno en una forma química más estable, puede disminuir la emisión de oxido dinitrógeno de los suelos. Hay indicaciones de que otras prácticas agroecológicas, como la cobertura de suelo o la prevención de la erosión, también disminuyen las emisiones de GEI.
Menos gastos energéticos menos emisión de dióxido de carbono:
La mayor biodiversidad en las fincas orgánicas establece un equilibrio entre los cultivos, “malezas”1 y plagas, de modo que los niveles de estas últimas son muy bajos y la necesidad de intervenir es muy reducida. En caso de “emergencia”, existen “plaguicidas” orgánicos (por ejemplo, a base de extractos de plantas). La producción de los pocos insumos necesarios en la misma finca es energéticamente mucho más eficiente que el uso de agroquímicos, que conlleva altos emisiones de CO2 durante su producción y transporte. También la sustitución de los concentrados alimenticios para animales puede aportar en este sentido.
Menos emisiones de GEI de la ganadería:
La ganadería es responsable de una gran parte de la emisión de metano. Este gas resulta de la fermentación entérica2 dentro del estómago (rumen) de los animales rumiantes. Además, los estiércoles de los animales representan una gran fuente de metano y oxido dinitrógeno. Con una alimentación balanceada y un manejo de estiércoles adecuado se puede bajar los niveles de producción de gases. Pero la estrategia más prometedora es de mejorar la eficiencia de utilización de la energía nutricional, para aumentar la productividad de los animales y reducir la cantidad de gas emitido por unidad del producto final (leche y carne). Algunas estrategias para optimizar la alimentación podrían ser la utilización de diversos forrajes cultivados en la misma finca que se suministran a los animales o la aplicación de un sistema de rotación de apartos con pastos mejorados.
Secuestro de CO2:
Para los productores orgánicos, la materia orgánica es importante porque mantiene un suelo vivo y fértil y un equilibrio estable en este. Parte del dióxido de carbono excesivo de la atmósfera se puede almacenar en el suelo a través de los procesos de la fotosíntesis de las plantas y la descomposición posterior por los microorganismos. Con sistemas agroforestales (por ejemplo en cafetales) y silvopastoriles, es posible fijar CO2 en la biomasa de los árboles o en cercas vivas.
Aspectos socioeconómicos:
Para impulsar prácticas y técnicas agrícolas que mitigan el efecto invernadero y, más en general, para fomentar la agricultura orgánica sostenible, tenemos que entender la forma de pensar y la lógica de producción de los mismos campesinos. Solamente con conocimientos profundos de todos los aspectos de las fincas (historia, condiciones, entorno social, economía) y con la comprensión de las trayectorias de las familias campesinas podemos identificar los pasos críticos que hay que seguir para realizar la transición de un modelo convencional a un modelo orgánico. Consecuentemente, una investigación del potencial de la agricultura orgánica en mitigar el efecto invernadero tiene que incorporar también los factores socioeconómicos.
La investigación
La agricultura orgánica no es un concepto cerrado y claramente definido. Más bien es un conjunto de una gran diversidad de técnicas y prácticas adaptadas a las respectivas condiciones climáticas, agrícolas, sociales y económicas. Con nuestra investigación queremos comprobar y subrayar que el enfoque orgánico, con sus fundamentos productivos y conservacionistas aporta significativamente a contrarrestar el efecto invernadero y que una FOI es un modelo socioeconómicamente viable. Como hemos planteado, eso requiere un trabajo conjunto con los productores para entender la lógica de producción. Hasta hoy se ha hecho poca investigación en esta dirección. El proyecto de investigación de CEDECO es parte de un programa a nivel mundial coordinado por HIVOS. Con estudios en varios países, se pretende generar más datos científicos sobre el papel de los GEI en la agricultura orgánica que a futuro serían la base para recomendaciones de manejo, para la incidencia política y para un posible pago por servicio ambiental.