El Sol en la Tierra
- Autor/a de la tecnología
- Juan José Oña
- Institución que la publica
- CEUTA – Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas · Uruguay
- Documento fuente
- Energía solar: Autoconstrucción de cocinas y calentadores de agua · 9-10 pág.
- Código de ficha
- 500209
Como vemos, este astro, así como sus pares que se diseminan entre millones de galaxias, son cuerpos celestes gaseosos de grandes dimensiones. Ptolomeo (un célebre astrónomo greco-egipcio nacido en el sigo II A.C) lo calificó como una gran bola de fuego. Actualmente se lo compara con una enorme y descomunal central energética.
En su interior se encuentra el núcleo, formado por gases que están a presiones y temperaturas gigantescas (millones de grados). Allí se produce la energía que fluye hacia el exterior, disminuyendo hasta llegar a unos 6000 ºC en la superficie solar.
Mediante un proceso termonuclear de fusión, en cada segundo nuestro sol convierte millones de toneladas de hidrógeno en helio, lo cual provoca que millones de toneladas de materia se trasformen en energía. Este proceso termonuclear es la fuente de vida de todas las estrellas del Universo.
La Tierra capta una fracción muy pequeña de la radiación emitida en todas direcciones por esta enorme central nuclear, energía que se propaga a través del vacío del espacio en forma de radiación electromagnética.
Los científicos midieron la cantidad de energía que llega a la capa más externa de la atmósfera: 1353 vatios por metro cuadrado. A este valor se le llama Constante Solar.
La radiación llega hasta el planeta en varias formas: ondas de radio, microondas, infrarroja, luz visible, ultravioleta, rayos X, etc. Estas ondas son parte del espectro electromagnético del sol. La mayor parte de la radiación solar que llega a la Tierra, un 90% aproximadamente, está constituida por rayos infrarrojos y luz visible.

La radiación infrarroja es absorbida por determinados gases que de esta forma incrementan su agitación molecular general, calentando la atmósfera. Estos gases son los responsables del efecto invernadero. Dicho fenómeno evita que la energía del Sol recibida por la Tierra vuelva totalmente al espacio, produciendo a escala planetaria un efecto similar al observado en un invernadero. Es decir, que los gases retienen parte de la energía recibida, lo cual es imprescindible para hacer posible la vida en la tierra.