FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

El rol ecológico de la biodiversidad

Autor/a de la tecnología
L E I S A
Institución que la publica
L E I S A · Varios
Código de ficha
301004
Descripción de la tecnología:

La investigación agroecológica ha demostrado que la agrobiodiversidad es clave para que el agroecosistema funcione y provea servicios de apoyo –por ejemplo fertilidad de suelos y de regulación por ejemplo control biológico de plagas. Todos estos procesos de renovación y regulación, reciclaje y almacenamiento de nutrientes, control del microclima, regulación del flujo y almacenamiento de agua, desintoxicación de químicos nocivos, etc., están mediados biológicamente, por lo que su persistencia depende del mantenimiento de la biodiversidad.
Por ejemplo, la disponibilidad de nitrógeno y fósforo para las plantas depende de poblaciones de bacterias fijadoras de N y de micorrizas presentes en el suelo, lo que a su vez depende de la adición de materia orgánica. La regulación de la abundancia de organismos indeseables depende de biota benéfica que aumenta en policultivos que proveen hábitat. Cuando estos organismos y sus servicios se pierden debido a la simplificación biológica –establecimiento de monocultivos– los costos económicos y ambientales son altos ya que incluyen la necesidad de abastecer a los cultivos con agroquímicos caros y tóxicos.

Los agroecólogos están de acuerdo en que mientras más diverso es el agroecosistema, más tienden los agroecosistemas a prevenir las explosiones de especies invasoras, aumentar la estabilidad y la resiliencia frente a disturbios y cambios ambientales o climáticos y a mejorar su capacidad de subsidiar su propio funcionamiento: reciclaje de nutrientes, regulación biológica de plagas, productividad, etc. Si se elimina un grupo funcional de especies por algún disturbio, cuanto más biodiverso es un agroecosistema, más difícil es que cambie a un estado “menos deseado” que, potencialmente, afectaría su capacidad de funcionar y prestar servicios.

Los agroecosistemas biodiversificados se caracterizan por exhibir cuatro propiedades emergentes (Altieri y Nicholls, 2013):

  • Compensación: la biodiversidad incrementa la función del agroecosistema pues diferentes especies juegan roles diferentes y ocupan nichos diversos. Si una especie falla, existe otra que la reemplaza en su función.
  • Complementariedad: resulta de combinaciones espaciales y temporales de plantas que facilitan el uso complementario de los recursos o brindan otras ventajas, como en el caso de las leguminosas que facilitan el crecimiento de cereales al suplirlos de una dosis extra de nitrógeno, o de flores que proveen polen y néctar a enemigos naturales que controlan una plaga específica.
  • Redundancia: en un agroecosistema muy diverso hay más especies que funciones, por lo que existe redundancia y son precisamente aquellos componentes, redundantes en un tiempo determinado, los que se tornan importantes cuando ocurre un cambio ambiental. Ante cambios ambientales la redundancia construida por varias especies permite al ecosistema continuar funcionado.
  • Resiliencia: los agroecosistemas diversos retienen su estructura organizacional y su productividad tras una perturbación. Un agroecosistema es “resiliente” si es capaz de resistir o recuperarse de una perturbación. (por ejemplo sequía o huracán) y así continuar produciendo alimentos.