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Manejo de Cultivos

El oídio en plantas ornamentales

Autor/a de la tecnología
Cultura Agraria
Institución que la publica
Cultura Agraria
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Código de ficha
300134

Descripción de la Tecnología:

Oídio, ceniza, o blanquilla son términos usados para describir una serie de enfermedades que atacan las plantas ornamentales. Los síntomas característicos del oídio son causados por diferentes especies de hongos (Uncinula spp., Erysiphe spp, Sphaerotheca spp) La mayoría de los hongos causantes del oídio atacan a una sola especie de plantas. Existen sin embargo algunas especies que pueden afectar a un gran número de plantas hospedantes. Es una enfermedad muy común de un gran número de plantas incluyendo azaleas, cerezos, crisantemos, manzanos, Quercus, Evonimus, lilas, begonias, rosas, sicomoro, dalias, tulipanes, sauces etc.

Biología
Los hongos que producen el oídio pertenecen a la familia Erysiphaceae que incluye varios géneros, entre otros Eryshiphe, Microsphaera, Phyllactinia, Podosphaera, Sphaerotheca, Oídium y Uncinula. El oídio requiere de plantas hospedantes vivas para completar su ciclo vital. El micelio blanco que se ve en la superficie de las hojas, produce una estructura de “raicillas” llamada haustorio, la cual absorbe agua y nutrientes de las plantas. El micelio también produce unas estructuras erguidas llamadas conidióforos, las cuales a su vez producen esporas que pueden ser transportadas por el viento. Cuando las condiciones ambientales se tornan adversas o el alimento escasea, los hongos producen unos sacos llamados ascas dentro de una estructura negras y resistentes llamadas cleistotecios, las cuales se pueden observar como puntos negros en los tejidos infectados, estas estructuras pueden soportar el invierno, la desecación y ambientes muy adversos. Los cleistotecios perviven durante el invierno en el interior de las yemas de muchas especies vegetales protegido por las escamas. Es desde ahí donde se desarrollará y propagará de nuevo el hongo la primavera siguiente. Cuando las temperaturas superan los 15º C empieza a desarrollarse el micelio que cuando alcanza la madurez disemina las esporas con la ayuda del viento. Las esporas transportadas por el viento infectan a nuevas plantas durante los días cálidos (25ºC, HR 40-70%) que van acompañados de noches frescas (15ºC, HR 95-99%). La infección puede continuar en tiempo seco, con una temperatura óptima de 25 a 28º C deteniéndose su crecimiento a los 35º C, por lo que son mayores los ataques en primavera que en pleno verano. El oidio no necesita de la presencia de agua en la superficie de la planta para germinar, crecer e infectar. Todo lo contrario, la sequedad de la planta favorece el desarrollo de la enfermedad, a diferencia de la mayoría de enfermedades fúngicas. Lo que sí que necesitan las plantas es de una elevada hedad relativa ambiental pero cuando la infección ya se ha iniciado, el micelio se expande sin importar las condiciones de humedad.

Sintomatología
A pesar de infectar un gran número de especies, los síntomas observados son muy parecidos en todas ellas. Es una enfermedad fácil de identificar ya que el hongo se desarrolla en las partes aéreas de las plantas. Aparecen manchas algodonosas (blancas o grises) que crecen sobre la superficie de hojas, yemas, o tallos de las plantas atacadas. Las flores también pueden verse afectadas pero es menos habitual. Si no se trata y en condiciones favorables el tamaño de las “manchas” pulvurolientas van aumentando hasta cubrir por completo la planta. El oidio también puede causar clorosis en los tejidos infestados, llegando incluso a necrosarlos. Otros síntomas son: enanismo, enrollamiento y pérdida de hojas, envejecimiento prematuro, secado de la planta... Suele infestar primero a las plantas más débiles Son muy sensibles el rosal, laurel real, evónimo, roble, plátano de sombra, árbol de Júpiter, geranio, dalia, begonia, hibisco, etc.

Control
El primer paso, y quizás el más importante para control de cualquier enfermedad, es detectar e identificar a tiempo el problema. Cuando tengamos en campo especies vegetales sensibles al oído habrá que inspeccionar periódicamente el material vegetal en busca de posibles signos de infección. Las plantaciones muy espesas y las zonas sombrías son las más susceptibles. También conviene vigilar las condiciones ambientales actuales y previstas, fijando especial atención (en el caso del oído) en los días húmedos y cálidos con noches frescas.

Buenas prácticas culturales

  • Eliminar las malas hierbas.
  • Evitar la sobremasifiacación, aumentando las distancias de plantación.
  • Eliminar de la planta las partes infectadas: hojas, brotes, frutos...
  • Destruir los restos eliminados y la hojarasca que hay debajo de las plantas infectadas.
  • Favorecer la aireación e iluminación de plantas mediante una poda selectiva.
  • Ventilar invernaderos para disminuir la humedad relativa.
  • Plantación de variedades resistentes al oidio
Lucha biológica
En el caso del oídio la lucha biológica no está muy desarrollada. Actualmente se está investigando en algunos organismos que viven en la superficie de las hojas que podrían servir para controlar la enfermedad.