FUNDESYRAM
Manejo de Cultivos

El Mulching, Agricultura Ecológica

Autor/a de la tecnología
Antonio Guiberteau Cabarnilla, Juana Labrador Moreno
Institución que la publica
Ministerio De Agricultura Pesca Y Alimentación · Argentina
Código de ficha
301266

El acolchado «mulching» se emplea con frecuencia en horticultura y fruticultura ecológica. Consiste en la protección de la capa superficial del suelo por cualquier cubierta. Se consigue así proteger la estructura superficial del suelo frente al impacto de la gota de agua, evitar los cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche, mejorar la tasa de infiltración, las pérdidas por escorrentía y la erosión, y reducir el crecimiento de las malas hierbas. El resultado es un suelo más mullido, que empapa mejor el agua, que mantiene más tiempo el riego por desecarse menos y que ofrece por tanto mejores condiciones para el desarrollo vegetal.
En el clima mediterráneo, con veranos muy cálidos, el acolchado impide que en la superficie del suelo se produzca la ruptura del lazo capilar, es decir, la formación de «costra» que tantas dificultades plantea para la nacencia. Por otra parte se evita la calcinación por el sol del humus del suelo. En realidad, el compostaje en superficie a que antes nos referíamos no es más que un acolchado con materiales orgánicos.
Los materiales a utilizar son preferentemente de origen vegetal, como paja, hierba segada, restos de hortalizas, helechos, etc.
La única excepción es el heno seco, por el elevado contenido de semillas de malas hierbas que contiene. La paja de cereales debe
aventarse si contiene una excesiva cantidad de grano y, por último, las virutas y demás restos de serrerías no deben contener productos químicos protectores de la madera, e igualmente, no deben proceder de maderas de coníferas, ricas en fenoles taninos, que retrasan mucho la humificación. Caso de disponer de gran cantidad de estos materiales (piña, corteza de pino, cáscara de piñón, etc.), es preferible composta en montón, haciendo pruebas previas mezclando en distintas proporciones con otros materiales, como la paja de cereales y vegetales verdes.
E1 grosor de la capa de acolchado no debe ser excesivo, sobre todo si se trata de material verde, ya que podría compactarse y dificultar la oxigenación del suelo. Particular atención debemos tener con la hierba segada, como es el caso del césped, por la tendencia a apelmazarse y pudrirse por falta de oxígeno; es preferible desecarlo ligeramente antes de utilizarlo.
Otra cuestión a tener en cuenta en el acolchado es la temperatura del suelo. Durante el invierno, el acolchado evita el enfriamiento del suelo por la noche, pero también evita su calentamiento superficial por el sol durante el día. En general, en las tierras arcillosas no es aconsejable el acolchado durante el invierno, pues la alternancia frío-calor tiene un efecto beneficioso sobre su estructura. Por ello, en términos generales, el acolchado en invierno está más indicado para tierras arenosas, pero siempre en capas delgadas. Por el contrario, en verano-otoño el espesor del acolchado debe ser superior.
En lo referente al acolchado con materiales plásticos, existen opiniones diversas. Hay quien sostiene que el plástico resulta incompatible con la práctica ecológica por su propia naturaleza y composición, aunque también hay quien, por el contrario, entiende que su uso no conlleva ningún riesgo y permite ganar precocidad en cultivos como la sandía, melón, fresones, etc. Por nuestra parte entendemos que pueden resultar de utilidad, aunque el acolchado con productos orgánicos vegetales tiene la ventaja adicional de que a la larga terminan transformándose en humus.
Se utiliza fundamentalmente polietileno de bajo espesor. Las láminas transparentes tienen el inconveniente de no evitar la nacencia de las hierbas bajo ellas, aunque estas hierbas acaban desapareciendo por el exceso de temperatura. Por el contrario, las láminas negras evitan este problema, pero recalientan en primavera-verano excesivamente la superficie del suelo. Ninguna de las dos parece muy eficaces para el control de algunas perennes, como es el caso de la grama (Cynodon) y de la juncia (Cyperus), aunque depende de los niveles de infección. Particularmente interesantes resultan las láminas de color blanco en zonas con tasas de insolación muy altas.
Por último, existe cierto tipo de acolchado realizado con papel, preferentemente encaminado al control de hierbas anuales, que debe realizarse únicamente con materiales en los que no exista impresión en color, pues al parecer dichos productos pueden tener un efecto inicial desfavorable en el suelo. La duración de estos materiales suele ser muy corta y su uso muy restringido, aunque resultan interesantes en horticultura.