El Mantillo O Compost, Cambio Climático
- Autor/a de la tecnología
- Antonio Guiberteau Cabarnilla, Juana Labrador Moreno
- Institución que la publica
- Ministerio De Agricultura Pesca Y Alimentación · Argentina
- Documento fuente
- Técnicas de agricultura en agricultura ecológica · 7 - 8 pág.
- Código de ficha
- 301263
El mantillo o compost (en adelante mantillo) se puede definir como el RESULTADO de un proceso de humificación de la materia orgánica, bajo condiciones controladas y en ausencia de suelo (en realidad tal ausencia de suelo es relativa). La elaboración de mantillo está indicada en los casos en que la transformación de restos de cosechas en el mismo lugar es complicada, por:
- Existir una cantidad muy abundante de restos de la cosecha anterior, que dificultan la implantación del cultivo siguiente.
- Tratarse a veces de residuos muy celulósicos, con una relación
C/N alta, lo que haría previsible un bloqueo provisional del nitrógeno del suelo («hambre de nitrógeno» ), sobre todo en suelos cuyo contenido en dicho nutriente sea escaso (bajo contenido en humus).
- Tratarse de suelos con escasa actividad biológica y en los que el proceso de humificación va a resultar lento, o bien de zonas con facilidad para la mineralización directa (calor, suelos arenosos, falta de humedad), en las que la eficiencia de transformación en humus va a ser menor.
Además de la transformación de los restos de cosecha, la elaboración del mantillo permite la obtención de humus y el reciclaje de materiales orgánicos ajenos a la propia parcela, como podrían ser restos de industrias alimentarias, desechos de cocinas, matorral, restos de poda, restos de serrerías, etc.
El proceso se inicia con la fermentación aeróbica, es decir, en presencia de oxígeno, de una mezcla de materias orgánicas. Esta fermentación es llevada a cabo por bacterias, interviniendo después hongos humificadores, así como lombrices y numerosos insectos detritívoros.
Para que estos organismos lleven a cabo el proceso de transformación más conveniente necesitan alimento equilibrado, temperatura adecuada, oxígeno y humedad constante. Según se cubran estas necesidades básicas, así resultará el éxito de la fabricación de mantillo.
La técnica más conocida es la denominada fabricación de mantillo en «montón» («compostaje en montón» ). Se basa en tres principios: a) Mezcla correcta.
b) Formación del montón con las proporciones convenientes.
c) Manejo adecuado.
Mezcla correcta
Los materiales deben estar bien mezclados y homogeneizados.
Es muy conveniente la trituración previa de los restos, particularmente de los leñosos. Aunque esta operación no es imprescindible, sí es conveniente, pues la rapidez de formación del mantillo es inversamente proporcional al tamaño de los materiales. Además, en algunos casos, si los restos son demasiado grandes, airean y desecan en exceso el montón, dificultándose e incluso paralizándose el proceso.
La mezcla debe estar equilibrada en carbono y nitrógeno.
Relaciones C/N demasiado altas retrasan la velocidad de humificación; por el contrario, excesivas cantidades de nitrógeno ocasionan fermentaciones indeseables. Es preferible pecar por exceso de carbono que de nitrógeno, ya que lo primero se traduce únicamente en lentitud de transformación, mientras que lo segundo puede significar la pérdida entera del montón.
Es necesario que sea rico en celulosa y lignina, substancias presentes en los restos de poda, pajas y hojas muertas, etc., y tambien que sea rico en azúcares, que aporta la hierba verde, restos de hortalizas y orujos de frutas, etc. El nitrógeno lo aportan fundamentalmente el estiércol, el purín, las leguminosas verdes y también los restos animales de los mataderos. A veces pueden regarse los montones muy ricos en carbono con purines animales, que rebajan su relación C/N, acelerando con ello el proceso de humificación.