El humus en el suelo, agricultura ecológica.
- Autor/a de la tecnología
- Antonio Guiberteau Cabarnilla, Juana Labrador Moreno
- Institución que la publica
- Ministerio De Agricultura Pesca Y Alimentación · Argentina
- Documento fuente
- Técnicas de agricultura en agricultura ecológica · 4 - 5 pág.
- Código de ficha
- 301261
El humus es una substancia orgánica de origen vegetal muy evolucionada. Es de naturaleza coloidal, de color marrón obscuro y prácticamente no recuerda en nada a los restos de los que procede. Junto con las arcillas, y en presencia de calcio, tiene la particularidad de floculizar y con éstas constituir el complejo arcillo-húmico, que es la base de la fertilidad físico-química del suelo. Por ello, su papel mejorador del suelo es sobradamente conocido proceso de formación y descomposición. Lo deseable es que este doble fenómeno se halle estabilizado, de forma que la cantidad de humus en el suelo se mantenga constante en un nivel razonablemente alto.
El proceso de destrucción de humus del suelo se conoce como mineralización y consiste en su transformación en sales minerales aprovechables por los vegetales. Anualmente se mineraliza un 1-2 por 100 del total de humus del suelo, dependiendo de las condiciones climáticas, la textura del suelo y las prácticas de cultivo. El proceso de mineralización se ve favorecido por el calor, el oxígeno y la ausencia de humedad. Así, en climas secos y calurosos y con texturas arenosas es donde se dan las tasas más altas de mineralización.
El proceso de mineralización del humus no es en sí mismo negativo, ya que es fruto de la actividad del suelo, y a partir de él se obtienen la sales minerales necesarias para la nutrición de los vegetales. Es más, suelos con contenidos muy altos de humus no indican necesariamente que se trate de suelos muy fértiles, sino por el contrario, que se trata de suelos con una inercia biológica muy elevada, fría y húmeda. Por otra parte, como la cantidad de humus mineralizado al cabo de un año depende de la cantidad existente, el mantener tasas muy altas de contenido de humus exigiría aportes masivos de materia orgánica, lo que económicamente no sería viable. Por tanto, lo deseable
No es alcanzar y mantener a toda costa niveles muy altos de humus, sino procurar que el proceso de formación y destrucción sea lo más ágil y dinámico posible.