FUNDESYRAM
Tecnologías Apropiadas

El efecto de la radiación solar en los materiales de la Tierra

Autor/a de la tecnología
Juan José Oña
Institución que la publica
CEUTA – Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas · Uruguay
Código de ficha
500207

Recuerdo al lector que estamos analizando el “comportamiento” del sol para ver como capitalizar su energía en nuestros aparatos. Las plantas son los seres vivos más antiguos y evolucionados en su relación con el sol.
Absorben su energía directamente para transformar la materia inorgánica de su medio externo en materia orgánica que utilizarán para su crecimiento y desarrollo.

Por su parte, los herbívoros absorben indirectamente una pequeña cantidad de esta energía comiendo las plantas y los carnívoros absorben una cantidad más pequeña aun comiendo a los herbívoros.

Las plantas se valen de una sustancia coloreada, un pigmento: la clorofila, para absorber energía de la luz y comenzar el proceso de la fotosíntesis.

Cuando un rayo de luz incide sobre un objeto pueden ocurrir tres fenómenos: si la superficie es transparente éste la atraviesa; si fuera reflectora, la radiación es reflejada con el mismo ángulo y dirección opuesta; y por último si el objeto es opaco puede absorber la radiación.

Desde el punto de vista de la Física, es muy difícil conseguir en la práctica que alguno de los tres fenómenos se produzca independientemente de los otros dos. Los tres se dan juntos y cada uno lo hace en un porcentaje diferente. Pero la suma de la radiación que atraviesa el material, más la que es reflejada, más la absorbida, siempre es igual a la radiación incidente.

Un vidrio se comporta en parte como la atmósfera: absorbe algo de la radiación infrarroja y ultravioleta y deja pasar la visible. Pero es opaco a la radiación infrarroja de onda larga producto de los objetos que se calientan.

Como resultado de su actividad molecular, todos los cuerpos emiten calor en forma de energía electromagnética. Esto ocurre incluso en cuerpos que están congelados.

Si calentamos un objeto metálico, cuando está a 10º C percibimos que tiene determinada temperatura. Lo tocamos y decimos que esta frío. Si lo seguimos calentando, cuando llegue a 100º C nuestra piel ya podrá percibir su calor (radiación) a distancia.

Hasta aquí no notamos ninguna variante en su coloración. Pero, si seguimos calentando el objeto, va a llegar un momento en el que vamos a ver que toma un color rojo. Es cuando el metal ha llegado a 400º C y nuestro ojo puede captar esa radiación en forma de luz roja. Incluso la podemos ver en una habitación que esté a oscuras.

La radiación (el calor) que sentimos con nuestra piel pero que no vemos y que está por debajo del rojo la llamamos infrarroja.