El aire como parte de la propia planta
- Institución que la publica
- Junta Andalucía, CEAE · España
- Documento fuente
- MANEJO DE PLAGAS Y ENFERMEDADES EN PRODUCCIÓN ECOLÓGICA · 20-21 pág.
- Código de ficha
- 300988
Descripción de la tecnología:
El aire aporta más del 95% de los constituyentes de la propia planta, y en la actualidad, está sometido a la presión de numerosos agentes que inciden sobre él, provocando alteraciones mucho más rápidas que los procesos adaptativos de los seres vivos que habitan en él.
El calentamiento global, el incremento de los niveles de CO2, o de ozono, así como los episodios de deposiciones ácidas y de incremento de las radiaciones UV-B4, juegan un determinante papel en las interacciones planta-patógenos, ya sea favoreciendo, frenando, o modificando el desarrollo de la interacción.
La reacción de la planta frente a aire polucionado depende del ambiente, de la cantidad de contaminante difundido a través de las hojas y de las características de la planta para resistir. Esta resistencia está controlada inicialmente por los caracteres genéticos de la planta, estado de desarrollo y tiempo de exposición y en segundo lugar por las influencias que pueden modificar estas respuestas debido a factores externos.
El hecho de que se convierta en enemigo en vez de alimento necesario para las plantas, es especialmente duro, porque él constituye el primer y último combustible de la propia vida.
En la actualidad sabemos que las concentraciones de ozono a nivel troposférico, al nivel que respiran los cultivos, constituyen un importante problema en grandes áreas de la península. Estas concentraciones del gas merman el desarrollo de los cultivos mas sensibles como pueden ser las judías, las sandias o las patatas entre otros. En valorar estos efectos se esta trabajando intensamente por el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), Centros de Investigaciones Medio Ambientales y Tecnológicas (CIEMAT) y el Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana, ya que se ha documentado que en amplias zonas de la península como el litoral mediterráneo y en algunas cuencas como la del Guadalquivir, son rebasados los limites máximos que marcan las Directiva Europeas para fitotoxicidad en planta especialmente en los periodos de primavera y verano.
En el caso del ozono, se ha estudiado su interacción con el desarrollo de numerosas enfermedades de las plantas. En el caso del mediterráneo, se ha relacionado la presencia constante de enfermedades de origen viral durante los últimos años, con episodios de concentraciones de ozono troposférico superiores a las directivas europeas durante los periodos de primavera-verano (Gimeno et al. 1995a,b; Porcuna et al. 1993).
Efectivamente, el aire contaminado puede aumentar o suprimir la infección, la penetración de muchos agentes patógenos y en consecuencia puede confundir la interpretación y evaluación de resultados experimentales que no lo hayan considerado. Igualmente los patógenos, pueden también modificar la sensibilidad de las plantas huéspedes a los contaminantes, y en definitiva estas alteraciones, pueden producir una modificación en el propio desarrollo y evolución de los agro-sistemas.
Desde la perspectiva agroecológica, es necesario analizar la susceptibilidad de las nuevas variedades a la calidad del aire de las zonas en las que se vayan a cultivar, especial especialmente en los cultivos del área mediterránea. Es por esto, por lo que se hace cada vez mas necesario e imprescindible que los procesos de selección y mejora se realicen en las propias zonas de cultivo ya que de esta forma además de conocer el comportamiento frente a los posibles agentes patógenos y contaminantes atmosféricos permitiremos a los cultivos poner en marcha sus propios mecanismos de adaptación al tiempo que valoramos la importancia real de estas interacciones.
