Efectos del estrés calórico en la producción bovina
- Autor/a de la tecnología
- González, J. M.
- Institución que la publica
- Sitio Argentino de Producción Animal · Argentina
- Documento fuente
- El estrés calórico en los bovinos · 3-6 pág.
- Síntesis elaborada por
- Raúl Ángel Gavidia, FUNDESYRAM
- Código de ficha
- 400063
El estrés calórico afecta negativamente la rentabilidad y viabilidad económica de la actividad ganadera de un país. El mayor impacto económico se aprecia en la producción y la reproducción. En la producción de leche se ha comprobado un efecto negativo en todas las etapas de producción, aunque en formas y proporciones diferentes (Flamenbaun I, 1998).
La vaca lechera es particularmente sensible al clima cálido. Es evidente su efecto en la disminución del consumo de alimento y del nivel de producción. Para las vacas lecheras, la principal estrategia para reducir el calor corporal es la reducción voluntaria del consumo de materia seca
Por esta razón, la reducción voluntaria en la ingestión de alimento llega hasta un 25% con la obvia consecuente reducción de la producción de leche (Shearer J y Bray D, 1995).
Las vacas de mayor producción son más susceptibles a los efectos del calor, a diferencia de las vacas con bajos niveles. Además, otro efecto es la tendencia hacia una estacionalidad indeseable para el abastecimiento de leche al mercado. Datos de Israel reportan diferencias de hasta 1.000 kilos por lactancia entre las vacas paridas en verano y en invierno y una pérdida promedio anual de 350 kilos de leche durante el verano. Además de la reducción en la producción de leche, los efectos fisiológicos también se aprecian en el retraso en el crecimiento de los animales de reemplazo, ocasionando pérdidas importantes al productor.
Los efectos del estrés calórico en la reproducción bovina han sido estudiados ampliamente. Sus efectos adversos se han reportado en aspectos como la duración y expresión del estro, desarrollo embrionario temprano, flujo sanguíneo, relaciones hormonales y crecimiento fetal. (Drost M y Tatcher W, 1987)
El ciclo estral es un evento fisiológico sensible al estrés, principalmente al ocasionado por las altas temperaturas ambientales. Disminuye la intensidad y duración del celo y tiene efectos dramáticos sobre la fertilidad, principalmente en animales con problemas de adaptación a las condiciones tropicales. Las altas temperaturas ambientales también afectan la fertilidad, el comportamiento sexual, folículo-génesis, ovulación, función luteal e implantación. Estos efectos se traducen negativamente en la tasa de natalidad incrementando el intervalo entre partos.
Métodos para mitigar los efectos del Estrés Calórico en Bovinos
Como se pudo apreciar, la mayor parte de los trabajos revisados provienen de las zonas subtropicales y templadas. En las condiciones tropicales de nuestro país, los efectos negativos reportados pueden ser potencialmente mayores y eso en parte explicaría la enorme brecha en la eficiencia reproductiva de la ganadería del país. Solo conviene señalar que cualquier medida para mitigar los efectos señalados debe ser económicamente justificable para que el remedio no sea tan caro como la enfermedad.
- La primera recomendación o medida que un ganadero o técnico debe tener en cuenta es la selección de la raza y sus cruces, de manera que estas sean genéticamente adaptadas a las difíciles condiciones de calor y humedad del clima tropical ecuatorial. Por esta razón, la gran mayoría de ganaderos prefieren las razas cebúinas y en menor proporción por su escasa disponibilidad las razas criollas, siendo las primeras Bos indicus y las segundas Bos taurus, por que han demostrado ampliamente su capacidad genética de adaptación al ambiente tropical.Esta es la opción económicamente más viable. Muchos ganaderos y técnicos han comprobado que la exposición prolongada y crónica de animales desde una edad temprana a las condiciones de estrés calórico, conduce a los sobrevivientes a una cierta adaptación pero sacrificando los niveles de producción y reproducción normalmente obtenidos
- La segunda recomendación, aceptando su justificación económica, está integrada por una serie de medidas destinadas a mejorar las condiciones ambientales en que se encuentran los bovinos. La primera de ellas, la más efectiva, la más económica y la más sostenible ambientalmente, es proporcionar sombra natural a los animales, mediante el uso de árboles en los potreros. Es el modelo de ganadería silvopastoril. Los árboles combinan la protección del sol con el efecto de disminuir la radiación creada por la humedad evaporada de las hojas frescas. Las sombras surgen como una alternativa para proteger los animales de la radiación solar y se consideran la modificación básica y más importante de las condiciones ambientales para disminuir el efecto del calor por radiación. El ganado bovino absorbe calor por radiación debido a que se encuentra expuesto directamente al reflejo de los rayos solares y a la radiación térmica de la atmósfera y el suelo.
- La otra opción, menos recomendable por su costo y durabilidad en nuestro medio, es usar sombras artificiales. Sin embargo, es común su utilización en las zonas subtropicales y templadas. El uso de materiales como madera, aluminio, teja o malla poli sombra son efectivos. La cantidad de sombra recomendada para vacas lecheras es de 3,3 y 4,4 metros cuadrados por res (Yabuta Osorio A K, 2001).
- Las otras medidas, de poca utilización en nuestro medio, son el enfriamiento artificial de establos y corrales y la ventilación forzada (edificios cerrados). El enfriamiento por aspersión de agua para mojar las vacas en climas cálidos, reduce efectivamente los incrementos de temperatura corporal. En verano, la evaporación se convierte en el mecanismo principal de disipación de calor pero la humedad alta reduce su eficiencia. En los países subtropicales se recomienda el asperjado de agua ya sea alternado con 7,5 litros cada 30 segundos con intervalos de 2,5-3,0 horas o flujo continuo con una línea de aspersión de 2,8 litros por minuto. Cálculos realizados indican que el sistema de enfriamiento para 500 vacas se paga con 0,8 kilos de leche diarios por vaca durante 150 días.
- El otro mecanismo recomendado es la ventilación forzada, que se usa comúnmente complementado con el anterior. Se calcula un flujo de aire de 28 metros cúbicos por vaca.
Finalmente, la tercera opción es el manejo nutricional del estrés calórico. Esta alternativa se basa en la respuesta natural del ganado de reducir de manera voluntaria el consumo de alimento para disminuir el calor metabólico. Evitar el aumento de la temperatura del agua de bebida, no interferir en los hábitos naturales de consumo de forraje en las horas más frescas del día y el uso de suplementos alimenticios energéticos y proteicos, son las medidas más utilizadas. Esta última se recomienda en los países que manejan la ganadería suplementada con granos pero en nuestro país es de difícil aplicación
Conclusión de este artículo, se espera que el lector haya tomado una mayor conciencia de los efectos fisiológicos del estrés por calor y de los graves impactos negativos que se tiene en la producción y reproducción del ganado bovino de carne y de leche y por ende, en la productividad y rentabilidad. También se pretende mostrar que, no obstante trabajar con el ganado cebú y sus cruces, es conveniente pensar en el confort del animal porque igualmente mejora su productividad y rentabilidad. Así mismo, que la mejor y más efectiva manera de mitigar su impacto aún en nuestra ganadería cebú, es el empleo de árboles para sombra en nuestros potreros. No debemos olvidar nunca que el confort de los animales redunda en mayores niveles de producción e ingresos.