Domesticación y selección en los árboles frutales
- Autor/a de la tecnología
- A.Barrance, J. Beer, D.H. Boshier, J. Chamberlain, J. Cordero, G. Detlefsen, B. Finegan, G. Galloway, M. Gómez, J. Gordon, M. Hands, J. Hellin, C. Hughes, M. Ibrahim, R. Leakey, F. Mesén, M. Montero, C. Rivas, E. Somarriba, J. Stewart.
- Institución que la publica
- CATIE · Centroamericanos
- Documento fuente
- Establecimiento y manejo de árboles en sistemas agroforestales; (Arboles de Centroamérica un Manual para el Extensionista) · 298-299-300 pág.
- Código de ficha
- 700043
Existe un gran interés por parte de los agricultores en árboles frutales. En casi todo el trópico hay un pequeño número de especies frutales (p.ej. mango, aguacate, cítricos, papaya) que se encuentran plantadas en la mayoría de los huertos de productores. Tienen gran importancia nutricional y típicamente son de consumo local, aunque también se venden cuando hay sobrantes y existe un mercado. Salvo casos donde existe una oportunidad comercial, normalmente aprovechada más fácilmente por dueños de plantaciones, el típico excedente de producción en la temporada de cosecha resulta en precios bajos, dando poco incentivo para que los agricultores planten y manejen estas especies en forma intensiva.
Por lo general, se encuentran en sistemas agroforestales tradicionales, cada especie con poca representación (a veces solo un individuo por finca), pero una gran diversidad de especies. Es raro ver estos árboles frutales manejados, y aún menos frecuente huertos completos de alguna especie.
Además, por lo general hay especies indígenas cuyos frutos u otros productos se han cosechado tradicionalmente del bosque para uso doméstico. Donde va desapareciendo el bosque, muchas veces se mantienen algunas de estas especies en fincas por regeneración natural, o plantadas para facilitar la recolección de frutos, por el valor presente y futuro de estas especies percibido por los agricultores. Al empezar el cultivo comienza la idea de plantar aquellos que son mejores en cuanto a tamaño de fruto, sabor etc. y se inicia también el desarrollo de mercados locales para los frutos de muchas de estas especies conforme ocurre la urbanización. Este proceso de naturalizar una especie hacia condiciones de cultivo humano, durante lo cual normalmente hay una selección para usos específicos, se puede reconocer como domesticación.
Muchas de las especies frutales comunes (p.ej. cítricos, mango) han sido domesticadas en alguna forma, seleccionadas principalmente por el rendimiento y características de los frutos (p.ej. tamaño, sabor, color, época de fructificación). Las especies frutales nativas de América Central muestran varios niveles de domesticación, desde una alta intensidad de mejoramiento, a una selección informal y leve, hasta probablemente ninguna selección.
En un extremo están las diferentes variedades de especies como papaya y el aguacate. El pejibaye (Bactris gasipaes) se ha seleccionado por el tamaño del fruto, los niveles de almidón y aceites en los frutos y la ausencia de espinas, entre otras características, resultando en la formación de variedades locales. De la misma forma, en las especies de anona (Annona muricata, A. reticulata, etc.) y zapote (Pouteria zapota) existen variedades locales. Para otras especies, sin embargo, aunque existen variedades comerciales y se aprovechan en el mercado comercial, en la región existen principalmente en su forma silvestre (Psidium guajava). Hay otras especies que probablemente han pasado por una selección informal como es el nance (Byrsonima crassifolia), el jocote (Spondias purpurea) y los jícaros (Crescentia spp.). Al otro extremo tenemos especies como Cordia dodecandra, apreciada por su madera y en mercados locales por su fruto, pero solo aprovechada de los árboles en los bosques de regeneración natural, aparentemente sin variedades reconocidas.
Los frutales son apropiados para mejorar su calidad genética por el interés de los agricultores, sus conocimientos de los productos, y porque muchas de las características de los frutos (p.ej. tamaño) se muestran aptas para mejoras por selección. El intercambio informal y la recolección propia ofrecen oportunidades para que los productores seleccionen su propio material para plantar, con las características que les sirven. La domesticación participativa local que utiliza estos medios ofrece muchas ventajas, aunque también puede haber desventajas, dependiendo de cómo se implementa.
Ventajas
- Permite mejoras con insumos mínimos
- Puede proveer tanto un incentivo como un medio para la diversificación de estos agroecosistemas
- Fortalece la diversidad, productividad y resistencia de estos agroecosistemas, contribuyendo al bienestar de los agricultores en seguridad alimentaria y en la estabilidad de producción.
- Puede facilitar el ingreso a nuevos y mayores mercados para especies que no lo tenían.
Desventajas
• Puede reducir el rango de especies utilizadas, cada una con una base genética reducida, que estarán más susceptible a enfermedades, plagas etc.
• Este material podría reemplazar especies no domesticadas que se utilizan en sistemas agroforestales tradicionales, dejando los sistemas menos resistentes a riesgos y cambios de mercados, clima etc.
¿Cómo es el proceso de selección?
Hay dos rutas básicas de selección. La primera identifica los árboles que combinan las mejores características en cuanto al fruto (según lo que definen los agricultores y/o de importancia comercial). Estos árboles son candidatos para propagación vegetativa (vea sección Propagación vegetativa más adelante) y para probar en los terrenos de los propios agricultores. Este tipo de domesticación participativa pueden realizarla los agricultores en viveros comunales o locales, y puede requerir de asistencia técnica en cuanto al desarrollo y enseñanza de técnicas aptas para la propagación. Tiene además la posibilidad de producir material seleccionado en relativamente poco tiempo.
La otra ruta participa de la selección que hacen los agricultores, y puede seguir a un nivel básico o a niveles más complejos, dependiendo de la existencia de apoyo técnico o no. El mejoramiento en producción de especies frutales se puede realizar en forma más simple mediante la plantación de semillas de frutos seleccionados por los propios agricultores. Estos frutos pueden haber sido cosechados de sus propios árboles o los de un vecino, o comprados en los mercados. Por este medio se pueden mejorar características como el tamaño y sabor del fruto en unas pocas generaciones. Sin embargo, la domesticación intensiva de frutales nativos requiere de información cuantitativa, y por eso está fuera del alcance de mejoramiento directo por el mismo agricultor, sin la ayuda de programas técnicos.
¿Qué características podemos mejorar?
Las características a mejorar dependen del criterio de los agricultores. Si se busca producir frutos para autoconsumo, pueden requerirse características diferentes a las que son aptas para un mercado específico y que encajen bien dentro del proceso de comercialización. Es probable que, entre otras, se identifiquen características como producción y calidad del fruto, edad temprana la primer fructificación y resistencia a enfermedades y plagas. Un aspecto adicional puede ser la madera que producen algunas especies cuando el árbol ya está demasiado viejo para fructificar; así que para estas especies la rectitud del fuste puede tener importancia.
Si se va a suministrar plántulas de frutales a agricultores es muy importante asegurarse que la variedad reúna las características deseadas por los agricultores.