Diversidad de árboles y el papel de las comunidades
- Autor/a de la tecnología
- A.Barrance, J. Beer, D.H. Boshier, J. Chamberlain, J. Cordero, G. Detlefsen, B. Finegan, G. Galloway, M. Gómez, J. Gordon, M. Hands, J. Hellin, C. Hughes, M. Ibrahim, R. Leakey, F. Mesén, M. Montero, C. Rivas, E. Somarriba, J. Stewart.
- Institución que la publica
- CATIE · Centroamericanos
- Documento fuente
- Establecimiento y manejo de árboles en sistemas agroforestales; (Arboles de Centroamérica un Manual para el Extensionista) · 286-287-288 pág.
- Código de ficha
- 700042
El reconocimiento de la diversidad en las comunidades.
La forma en que los productores perciben la diversidad de árboles y los nombres locales que existen, por lo general están relacionados con características de fácil reconocimiento y con su uso final. Muchas veces, dentro de un género, el número de nombres locales aumenta con el uso humano: 'inútil ➪ significante ➪ protegido ➪ cultivado' Por ejemplo, Gliricidia sepium se conoce en América Central por varios nombres comunes relacionados con sus usos (p. ej. madre cacao, mata ratón, etc.), mientras que se conocen muchas de las especies de Lysiloma como quebracho, por lo duro de su madera. Se usan los nombres laurel blanco y laurel negro para distinguir entre diferentes especies de Cordia (laurel blanco - C. alliodora, laurel negro - C. gerascanthus, C. megalantha) y/o entre árboles de la misma especie (C. alliodora) por el color de su madera. Para las especies indígenas de Leucaena que son muy utilizadas y plantadas en México, se reconocen diferentes especies y variedades con base en las características de sus vainas comestibles.
El reconocimiento de árboles por los lugareños también muestra diferentes niveles de desarrollo y uso. Por ejemplo, en muchos lugares el nombre Leucaena está asociado por técnicos, agricultores, administradoresde proyectos de desarrollo y extensionistas solo con Leucaena leucocephala. Es decir, aunque hay alrededor de 22 diferentes especies de Leucaena, nativas de México, América Central y elnorte de Sur América, se asigna el nombre común ala especie del género más conocida y plantada.
El no distinguir entre especies puede traer consecuencias graves, tanto para las comunidades que se han beneficiado de una especie, como para la conservación de esa misma especie
El papel de las comunidades en la conservación de diversidad
En América Central hay especies de árboles con rangos pequeños de distribución, nativos solo en ciertas zonas de la región. Algunas de estas especies existen en zonas donde el bosque ya ha desaparecido y dependen para su conservación del mantenimiento que le dan los agricultores en sus terrenos, por el valor que le confieren (p.ej. Leucaena salvadorensis en Honduras y Nicaragua, aunque casi extinto en El Salvador (vea caja 1);
Leucaena magnifica en Chiquimula, Guatemala). Este papel de conservación probablemente está limitado a especies de árboles que se adaptan a condiciones abiertas y perturbadas, típicas de campos agrícolas o que tienen un beneficio significativo y para las cuales los agricultores tienen una preferencia específica. El papel de la conservación no está limitado a especies de distribución muy restringida en grave peligro de extinción. El mantenimiento por agricultores de especies de árboles ubicados en terrenos entre reservas biológicas (p.ej. parques nacionales) puede jugar también un papel importante en la conservación de estas mismas especies dentro de las reservas. La mayoría de las especies de árboles tropicales son de polinización cruzada, lo cual significa que para que un árbol produzca semilla viable, sus flores deben recibir polen traído de flores de otro árbol de un genotipo diferente. En la mayoría de los casos el polen es transportado por animales (abejas, murciélagos, polillas, mariposas, etc.). La existencia de árboles en terrenos agrícolas facilita el movimiento de polinizadores de un árbol a otro. Los polinizadores tienen rangos de vuelo de hasta varios kilómetros, por lo que incluso los árboles solitarios en potreros son importantes. Las aves utilizan estos árboles como sitios de descanso y de alimentación antes de seguir sus recorridos, ayudando también en la diseminación de semillas. Este papel de conectividad, es de importancia particular en el caso de terrenos que rodean pequeñas reservas.
Es importante que reconozcamos el papel (pasado y futuro) que tienen los productores y comunidades en la conservación de la diversidad arbórea, los beneficios de conservar esa diversidad y los peligros asociados con su pérdida.
Uso y conservación de Leucaena salvadorensis amenazada por la promoción de Leucaena leucocephala
Existen cinco especies de Leucaena que son nativas de Honduras-Nicaragua-El Salvador: L. diversifolia, L. lempirana, L. multicapitulata, L. salvadorensis y L. shannonii subesp. shannonii. Una sexta especie, L. leucocephala subespecie glabrata, fue introducida de Guatemala/ México y su plantación promovida por muchas agencias de desarrollo. L. leucocephala es popular debido a su abundante disponibilidad de semillas, facilidad de manejo, buen crecimiento en general, producción de forraje nutritivo para el ganado, y varios otros productos, y es extensamente cultivada en pequeñas plantaciones, cercas vivas, rompevientos, y barreras para la conservación de suelos en los tres países. Sin embargo, en años recientes han sido evidentes las limitaciones asociadas al cultivo de L. leucocephala: crecimiento pobre en suelos ácidos, falta de tolerancia a las sequías, baja durabilidad de la madera, posibles problemas como maleza y susceptibilidad a un defoliador chupador (Heteropsylla cubana). Por su parte, L. salvadorensis es muy apreciada por las comunidades locales a lo largo de su distribución natural por ser fuente de una gran cantidad de productos básicos y con características muy diferentes a L. leucocephala. Sus fustes son usados en la construcción de viviendas, y a veces se maneja por podas para producir postes para la construcción. La madera es duradera y resistente a la pudrición, y la leña es excelente. L. salvadorensis, por su tolerancia a diferentes ambientes, la calidad y uso tradicional de sus productos, tiene gran potencial para reforestación, ya sea en forma de plantaciones o en sistemas agroforestales. La degradación del bosque seco natural ha sido particularmente severa en la mayor parte de la distribución de L. salvadorensis y sólo hay unos pocos remanentes pequeños de bosque ubicados en pendientes abruptas y barrancos. El impacto de esta degradación ha sido mitigada en cuanto a L. salvadorensis por la agroforestería tradicional, al ser conservada en el campo por los agricultores dentro de su ámbito nativo en regiones de Honduras y Nicaragua. Los agricultores conservan y protegen en forma deliberada a L. salvadorensis cerca de las casas, en los campos y en las cercas. Sin esta conservación y protección, L. salvadorensis sería en la actualidad extremadamente rara y una especie en peligro de extinción.
El uso tradicional de L. salvadorensis está amenazado debido a la plantación indiscriminada de L. leucocephala en aquellas áreas donde L. salvadorensis crece naturalmente. Las agencias de desarrollo, al no distinguir entre las dos especies ("es siempre Leucaena"), y centrarse en la promoción de L. leucocephala para plantar, ponen en peligro el uso y conservación de L. salvadorensis en sistemas agroforestales tradicionales.Esto podría acelerar la desaparición de L. salvadorensis. Además podría tener impactos negativos para el bienestar de los agricultores, evidentes en una reducción en el rango de productos normalmente disponibles de los árboles de regeneración natural de L. salvadorensis y lo que el establecimiento de árboles representa en el aumento de costos.
Estos hechos requieren reconocimiento por parte de las organizaciones de conservación, además de nosotros los extensionistas y las agencias de desarrollo rural. Quienes planifican la conservación deben considerar no solamente las áreas protegidas, sino también el papel de los árboles fuera de ellas en la conservación de la biodiversidad. Las agencias de desarrollo rural, los extensionistas y los mismos agricultores, deben reconocer que el mantenimiento del componente arbóreo y las especies que se plantan en fincas tienen un efecto importante en la conservación de la biodiversidad. Debe haber una comunicación efectiva entre las organizaciones de conservación, de desarrollo y las comunidades para asegurar un balance de beneficios a las mismas comunidades y a la conservación.
También hay que resaltar el valor de la regeneración natural como recurso socioeconómico. La promoción del uso y plantación exclusivamente de especies exóticas en vez de la regeneración natural puede tener impactos negativos, no solamente para la conservación, sino también en el bienestar de los agricultores.
Estos impactos podrían ser evidentes en una reducción en el rango de productos normalmente disponible de los árboles de regeneración natural y lo que el establecimiento de árboles representa en el aumento de costos al agricultor. El mantenimiento o plantación de un rango de especies también puede fortalecer los sistemas agroforestales, dejándolos menos susceptibles a enfermedades y plagas, más resistentes a cambios de mercados y clima, y más estables en producción y seguridad alimentaria.