FUNDESYRAM
Manejo de Suelo y Agua

Desinfección de suelos para almácigos a través de la biofumigación

Autor/a de la tecnología
Marcelo Rodríguez, Fernando Lacci
Institución que la publica
SAGPyA · Argentina
Síntesis elaborada por
Raúl Ángel Gavidia, FUNDESYRAM
Código de ficha
100003

Los gases producidos en la descomposición de algunas malezas (especialmente Brasicaceas), se aprovechan para el control de insectos, nemátodos, ácaros y organismos patógenos. Puede ser usada tanto en almácigos como en terrenos destinados al cultivo directo.
Esta técnica representa una alternativa al uso del bromuro de metilo en la desinfección de suelos para almácigos, el cual es altamente tóxico y causa la degradación de la capa de ozono.

Es una técnica natural, que no tiene impactos negativos sobre el suelo y se puede realizar con una mínima cantidad de insumos externos (plástico de cobertura de almácigos). La biofumigación consiste en aprovechar la acción de los gases producidos en la descomposición de ciertos tipos de malezas (especialmente especies de la familia de las Brasicaceas) para la eliminación de insectos, nematodos, ácaros y organismos patógenos para los cultivos. Su eficacia es similar a la de los fumigantes convencionales, y puede aplicarse en almácigos y en cultivos extensivos.

El biofumigante se obtiene a partir de residuos de malezas que al entrar en descomposición producen gases por la biodegradación de la materia orgánica, los que causan un efecto adverso para el desarrollo de organismos nocivos para los cultivos. La eficacia de la biofumigación depende del contenido de precursores de metil isocianato que posea cada planta. Para el caso del noroeste argentino las especies que reúnen estas características pertenecen a la familia de las Brasicaceas, y específicamente se determinaron dos especies Brassica rapa y Raphanus sativus L.; ambas especies crecen abundantemente en las zonas de cultivo del noroeste argentino.

Existen diferentes formas de realizar la biofumigación: 1) con siembra de la maleza, 2) con cosecha e incorporación de restos de la maleza, 3) con descomposición en tanque de restos de maleza. Se describe la opción 1, por ser la más adecuada para los sistemas productivos campesinos. Sus pasos son los siguientes: a) recolección de la semilla; b) preparación de canteros; c) siembra, a razón de 100 g por almácigo de 10 m2; d) después de 35 días desde la siembra, efectuar la incorporación a la tierra del material triturado en trozos pequeños; e) regar, e inmediatamente cerrar con plástico de manera hermética; f) conservar tapado durante 15 días; g) pasado este tiempo, destapar y ventilar el almácigo durante 5 días; h) pasar un rastrillo para extraer los restos de malezas; i) proceder a la siembra del almácigo.

Contexto de uso
Su uso es aún incipiente y está reducido a una decena de productores que conocen los mecanismos de actuación de la biofumigación. La técnica es utilizada por pequeños productores en aquellos cultivos en los que se deben hacer almácigos, como pimiento para pimentón, tomate, cebolla y otros.
El agroecosistema donde se desarrolla esta técnica es el de los Valles Calchaquíes, con un clima seco (precipitación de aproximadamente 200 mm anuales), suelos sueltos y donde existe abundante presencia de la maleza llamada "mostacilla" (Brassica rapa y Raphanus sativus L.) como para poder realizar la biofumigación.

Desempeño
Esta técnica ha sido muy bien recibida y entendida por los pequeños productores, ya que es una forma de desinfección de almácigos muy barata, que utiliza como principal insumo a las malezas presentes en sus propias fincas y un insumo externo que es el plástico para la cobertura de los almácigos, el cual es necesario en cualquier alternativa de tratamiento y conducción de almácigos.
Si no se aplica esta tecnología, la desinfección de almácigos se realiza con bromuro de metilo, que se comercializa en garrafas de una libra.
Las principales ventajas de la tecnología ofrecida son: su bajo costo, no afecta la capa de ozono, es un proceso totalmente natural y no contaminante y no produce intoxicación de los plantines, a la vez que permite una excelente germinación, crecimiento y enraizamiento de éstos. Además, brinda un aporte adicional de materia orgánica al suelo, por la descomposición de las malezas en el suelo, lo que facilita el arrancado de los plantines conservando sus raíces. De esta manera se sustituye en parte el uso del "mantillo" o tierra de monte que se utiliza comúnmente con este fin. Las desventajas son: el tiempo relativamente largo requerido para efectuar el tratamiento y la necesidad de utilizar malezas específicas, lo cual requiere capacitar a los productores en su reconocimiento.

Resultados esperados
Se espera conseguir una mejor calidad de plantín, especialmente en lo referido a desarrollo radicular, sanidad y vigor de la planta. Tiene potencial para mejorar el ingreso de los productores, ya que abre la oportunidad de entrar en el ámbito de los cultivos orgánicos. Por otra parte, se evita el gasto en agroquímicos utilizados en las técnicas convencionales de desinfección de almácigos, como el bromuro de metilo o metam sodio. Con el uso de esta tecnología, un productor de 5 ha de pimiento para pimentón tiene un ahorro anual de $390, lo que es un monto considerable para este tipo de sistemas productivos. Tiende a mejorar la calidad de vida de la familia rural, por tratarse de una técnica en la que no intervienen productos químicos; además, se resguarda la salud de las personas que realizan la desinfección de los almácigos. No puede producir un impacto social negativo, puesto que la técnica promueve la toma de conciencia por parte de los productores y de sus familias del peligro de utilizar productos de alto riesgo para la salud y el ambiente en los procesos productivos.
No produce ningún efecto adverso sobre el ambiente; por el contrario, es benéfico, ya que contribuye a erradicar el uso del bromuro de metilo en la desinfección de suelos, sustancia muy nociva para la capa de ozono y su entorno ambiental. También conserva parte de la microflora del suelo, eliminando especialmente a los hongos causantes de las principales enfermedades de los cultivos de solanáceas en el Valle Calchaquí, como Phytophthora y Fusarium.

Adaptación
La tecnología es muy flexible; se puede adaptar a sistemas productivos muy pequeños, como así también a sistemas de mayor envergadura. La dificultad que presenta es el largo tiempo de tratamiento, el cual hace que los productores deban planificar por lo menos con 2 meses de anticipación la elaboración de los almácigos.

Institución

La difusión de esta tecnología está a cargo del Proyecto INTA-PROZONO Salta, y se realiza mediante demostraciones a campo, folletos, programas radiales y capacitaciones a productores.